23 de abril de 2017

Las ideas y el fanatismo


José Luis Ferreira

Cualquier idea es susceptible de ser usada por un fanático, pero algunas ideas se dejan usar mejor que otras. Las ideas que tienden a enfatizar la división entre "nosotros" y "ellos" son de las que se dejan usar fácilmente, pero no son las únicas. Las ideas de la razón se dejan manipular menos, pero tampoco son libre de serlo y sus sueños pueden producir monstruos.

Si defiendes una idea que se deja usar fácilmente por los fanáticos, o bien no es una buena idea o, si lo es, es tu responsabilidad moral rodear esa idea de otras que eviten su mal uso, denunciar sus abusos y renunciar a cualquier beneficio que pudieras tener por las acciones de los fanáticos.

Por ejemplo, la idea de la selección natural de Darwin ha sido fácilmente usada (manipulada, pero usada) para justificar el statu quo social, en el que los que mejor viven son los que han sabido o podido adaptarse mejor. Nada de eso está en la Teoría de la Evolución de Darwin, pero el abuso de las analogías hace necesario desmarcarse de esas interpretaciones. Ya lo hizo el propio Darwin.

Sí, se puede considerar injusto que uno tenga que perder tiempo en explicar que no dice lo que no dice, pero es un coste que debemos pagar por vivir en una sociedad imperfecta, donde la comunicación y las entendederas de la gente son imperfectas. Tampoco es que tengamos que defendernos todos los días y con todas las energías, pero sí lo suficientemente como para poder documentar nuestra postura y dar con ella en las narices a quien quiera insinuar lo contrario.

Nacionalistas, izquierdistas, derechistas, ecologistas, religiosos, futboleros y demás, todos tienen sus versiones fanáticas. Todos ellos deben denunciar la ideología fanática de sus extremistas. La medida que efectivamente lo puedan hacer y lo hagan será también la medida con la que valorar si su ideología es respetable para convivir con ella en la sociedad.

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