5 de marzo de 2017

Cómo leer un libro que lo explica todo


José Luis Ferreira

En su día leí el libro Why Nations Fail, de Acemoglu y Robinson, que ofrecen una explicación sobre el éxito y fallo de las naciones según qué tipo de instituciones hayan logrado crear: extractivas, en beneficio de una élite, o inclusivas, que benefician a toda la sociedad. Es totalmente recomendable. Pero no voy a hacer una reseña, ni siquiera voy a resumirlo. Lo que voy a hacer es compartir unas reflexiones acerca de cómo leer este tipo de libros.

¿Qué tipo de libros? Pues libros que abarcan mucho, que ofrecen una teoría para explicar cosas que se antojan, a priori, demasiado complicadas y diversas como para que una teoría aparentemente simple pueda explicarlas. No voy a negar tal posibilidad, puesto que yo, a priori, no puedo hacerlo. ¿Quién sabe si finalmente resulta que es posible y yo me niego a reconocerlo?

Además del libro citado, otros ejemplos son Guns, Steel and Germs, de Jared Diamond; Civilization: The West and the Rest, de Niall Ferguson, y Non Zero, de Robert Wright. El de Diamond explica por qué las distintas sociedades llegaron al año 1500 en tan distinta situación dependiendo de los condicionantes físicos (clima, vegetación, abundancia de animales domesticables,...). El de Ferguson se pregunta por qué a partir de justamente ese año Europa se puso por delante del resto del mundo, y lo atribuye a seis factores: competencia, ciencia, ley, medicina, consumismo y ética del trabajo. Finalmente, el de Wright encuentra una línea de progreso en la biología y en las sociedades humanas: la vida y la sociedad no son un juego de suma cero, existen ganancias potenciales que benefician a los participantes de una sociedad si consiguen cooperar. Las estrategias necesarias deben hacer compatible el egoísmo del individuo con las ganancias de la cooperación y son las que permiten tanto la existencia de organismos pluricelulares como las instituciones de las sociedades prósperas.


¿Como leerlos? Una primera reflexión es más acerca de cómo no leerlos. Algo que debe evitarse hacer en todo momento es llegar a decir cosas del tipo: estoy de acuerdo con el libro X, pero no con el Y. O bien, del libro Z estoy de acuerdo con la aplicación de la tesis al caso A, pero no al B. Y debe evitarse porque uno no es la vara de medir la verosimilitud de la hipótesis. Las explicaciones que se dan en cada libro serán buenas en la medida que los datos disponibles casen mejor con esas teorías que con otras y, para eso, solo el contraste científico tendrá algo que decir. Yo puedo leer Guns, Steel and Germs y dejarme impresionar por su discurso, encontrar lógicos y adecuados sus argumentos, pero mi opinión no aporta un ápice de prueba a la evidencia científica, así que tampoco le aportará nada a nadie, que no se deberá dejar influir por mí a la hora de valorar las teorías del libro.

Por la misma razón, el que yo concuerde con el libro tampoco debería ser motivo para que yo lo encuentre veraz, sino para alertarme sobre posibles sesgos de confirmación. A no ser que yo sea un experto en la materia no es en la valoración de la teoría en donde debo usar mi conocimiento, sino en la manera en que se ha desarrollado esta. ¿Son los datos presentados todos los datos relevantes? ¿No hay cherry-picking? ¿Qué teorías alternativas se han descartado? Las explicaciones que yo veo lógicas, ¿lo son en verdad? Para contestar a estas preguntas uno debe saber qué filtros han pasado esas teorías. Yo no soy experto en Antropología, Historia o Ciencias Políticas, pero puedo intentar saber cómo se evalúan esas teorías en las disciplinas correspondientes. Y si es demasiado pronto para una evaluación global, por lo menos puedo intentar saber si algunas de las hipótesis están bien resueltas.

Por ejemplo, la teoría de Diamond tal vez no sea aceptada todavía, pero sí puede haber evidencias o conclusiones aceptadas de algunas de las hipótesis, como que cada grupo humano ha sido capaz de domesticar todo lo domesticable que tenía a mano. Si el libro de Diamond me va a servir para actualizar mis conocimientos y creencias, lo hará después de que yo consulte muchas otras fuentes que vayan aclarando todos esos puntos.

Por poner otro ejemplo, después de leer a Acemoglu y Robinson tendré que estar atento a confirmar si todos los episodios relevantes en la historia económica de las naciones están recogidos en el libro o si acaso se han dejado de lado algunos que no encajan en su teoría.

Obviamente, algunas cosas sí podré ponderar, como si los argumentos están bien formados y no se cometen falacias lógicas, o si se da vueltas en torno a alguna hipótesis sin acabar de demostrarla y, en lugar de ello, apelando a que el lector comparta algunas intuiciones. Algo así ocurre, por ejemplo, en los últimos capítulos de los libros de Ferguson y Wright, que hablan de la religión sin una hipótesis clara en el primer libro y como para quedar bien con los lectores usamericanos en el segundo.

Es que esto de querer saber nunca se acaba.

1 comentario:

  1. Hay libros que debieran llevar la advertencia "peligro de deslumbramiento por seducción de atajo cognitivo". Un post valioso para cualquiera pero, si se me permite, especialmente para adolescentes y jóvenes con avidez lectora.

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