12 de febrero de 2017

Votar con los pies


José Luis Ferreira

Cuando la declaración te sale a devolver la Agencia Tributaria te permite señalar en una casilla si renuncias a ese dinero y se lo das a Hacienda. Esto hace que haya mucho anarcocapitalista que proponga que quien quiera que suban los impuestos lo haga con los propios y que renuncie a la devolución. Por supuesto, esto es un chiste, porque como argumento no se sostiene. Los 100 habitantes de un país pueden estar dispuestos a pagar 10 de impuestos cada uno si los demás también pagan 10 y cero si los demás no pagan y preferir la primera situación (porque les compensa el nivel de servicios públicos que obtienen a cambio, por ejemplo). El juego es un dilema del prisionero cuyo equilibrio lleva a no pagar voluntariamente, pero también abre el camino al acuerdo político de obligarse a pagar como mejor solución.

¿Qué pasa si unos habitantes quieren más servicios públicos que otros? Los anarcocapitalistas dirían, creo, que cada palo aguante su vela y que paguen los que quieran pagar. Pero esto no es eficiente, puesto que no es posible saber cuánto está dispuesto a pagar cada uno por cada nivel de prestaciones posibles. Si se pudiera saber, hay mecanismos eficientes y no confiscatorios que harían las delicias anarcocapitalistas. Pero no se puede saber, así que la única posibilidad para organizar una sociedad con millones de habitantes es tener un equilibrio político que más o menos refleje la intensidad media sobre los servicios públicos y otras políticas estatales. Hablé aquí: 1 y 2, con más detalle.

Las otras posibilidades implican deshacer la sociedad tal como la entendemos y agrupar a habitantes con preferencias similares en comunidades en las que los servicios públicos respondan a lo que quieren esos habitantes. Esto es lo que se llama "votar con los pies". Puede funcionar para algunas cosas. En EEUU uno ve suburbios sin apenas servicios públicos, otros con muchos, otros que proporcionan carriles-bici, otros carriles-caballo, otros que nada,... Sin embargo estas posibilidades son limitadas y no hay nada que nos indique que pudiéramos extenderlas a todo. Pero incluso si nuevas tecnologías lo permitieran en algún momento tampoco está nada claro que fuera lo mejor. ¿De verdad queremos vivir segregados en comunidades donde todos fuéramos iguales en cuanto a las preferencias sobre los bienes públicos? Creo que muchos tenemos unas ciertas preferencias por la diversidad y que no nos seduce nada un mundo así.

1 comentario:

  1. Creo que un anarcocap comentaría también algo sobre la bajada del IVA cultural. Porque si es porque el 21% perjudica al sector parece que también debiera perjudicar a las demás actividades económicas. O al menos ese el el razonamiento intuitivo. Es decir, de esos 100 ciudadanos que están dispuestos a pagar 10 hay 5 que trabajan en un sector privilegiado políticamente. O que quiere obtener privilegios políticos.

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