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Lecturas de fe.


Cuando algo no sale bien ó como se planeó algunas personas religiosas suelen intentar ver la situación con "ojos de fe". Es decir, hacer una lectura positiva de lo negativo confiados en, dicen, la Voluntad Divina.  

Suena muy lindo pero la realidad siempre supera la ficción: la teoría siempre es más bella que la práctica. 

Si nos vamos a ámbitos seculares, no religiosos, podemos entrever que la idea, el concepto en sí, tiene algo de razón. 

Adam Osborne [responsable de poner a la venta el primer ordenador portátil comercial de la historia, allá por mil novecientos ochenta y uno] tuvo una frase peculiar y que hiere a los obsesivos con que todo salga bien y a la primera: "La cosa más valiosa que puedes hacer es cometer un error: nada puedes aprender de ser perfecto."

Tiene razón. 

Es genial cuando todo te sale bien o cuando no encuentras muchos obstáculos al perseguir algo pero en el fondo son éxitos huecos, sin sabor. Errar te enseña tanto a ser humilde [reconocerte en tus limitantes] como a valorar y enfrentar lo que tienes. A poner los pies en la tierra.

Las lecciones de dichos errores bajo una lectura de fe, es decir, realizando un análisis en frío de la situación vivida pueden ser muchas y variadas pero es vital realizarlo para realmente aprovecharnos de la falla y crecer; de nada sirve tener muchos errores sino indagamos en las causas y motivos.  

Que algo no salga como hemos previsto suele tener diferentes matices y dependiendo de cada persona lastimar fuerte o levemente en el ego... pero entre más lastime, entre más hondo cale, más podemos aprovecharnos de dicho error para tomarlo como impulso en un segundo intento no volver a errar. 

De todo lo que nos pasa podemos aprender, ya sea de lo bueno y sobre todo de lo malo. Depende de nosotros hacer una lectura de fe para aprovechar cada suceso como una oportunidad para ser mejores seres humanos



Imagen | Universia 

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