11 de diciembre de 2016

Los supuestos egoístas en Economía


José Luis Ferreira

La racionalidad en Economía significa tener preferencias definidas y consistentes y no tomar acciones contrarias a ellas:
  • Definidas: entre dos alternativas, el agente económico sabe cuál prefiere o si está indiferente.
  • Consistentes: si prefiere A a B y B a C, preferirá A a C.
  • No ir contra ellas: si la acción X lleva a A y la Y lleva a B y prefiere A a B, tomará la acción X (si los costes asociados de tomar una acción u otra son idénticos).
Además de estos supuestos, se suele asumir que los agentes son capaces de realizar los cálculos adecuados para evaluar las consecuencias de las acciones.

Con estos supuestos se trabaja en muchos modelos, lo que lleva a mucho crítico a decir que la Economía no se basa en supuestos realistas y que, por tanto, es toda ella irreal. Los individuos son a menudo altruistas, por ejemplo, o no saben prever las consecuencias de sus acciones. El teorema que demuestra que los mercados perfectamente competitivos son eficientes en ausencia de bienes públicos, externalidades y problemas de información sería irrelevante porque necesita de esos supuestos y porque en la realidad nunca observamos competencia perfecta.

Estas críticas olvidan unos cuantos detalles. Me centraré en los mercados competitivos.

1. El modelo, supuestos y mecanismo de equilibrio incluidos son ideales, sí, pero ofrecen una buena aproximación al funcionamiento real de muchos mercados. Los economistas estarían felices de encontrar una teoría que diera cuenta de:
  • la ley de la demanda
  • la ley de la oferta
  • el hecho de que los impuestos sobre la venta no se transmitan en su totalidad al comprador
  • el hecho de que los precios máximos provoquen escasez y mercado negro
  • el hecho de que las políticas de redistribución de rentas den mejores resultados que las de precios
  • el hecho de que el librecambio dé mejores resultados que el proteccionismo
  • las sociedades que abren sus mercados a la iniciativa privada obtienen mejores resultados que cuando los cierran
  • mil hechos económicos más
y que parta de supuestos más realistas que los criticados y además dé cuenta de algún hecho más. Hasta entonces, la crítica es ociosa.

2. El requisito de "no ir contra las propias preferencias", entendido como egoísmo no un requisito necesario, sino suficiente (igual que los demás). La Economía no necesita de individuos egoístas para que se cumpla su afirmación sobre la eficiencia de los mercados. La siguiente interpretación se acerca mucho más al pie de la letra del teorema: los mercados perfectamente competitivos (en ausencia de todo lo ya referido) son eficientes incluso si los individuos son egoístas. No es pequeña la diferencia. Estaría bien que quien proponga alternativas (economía basada en recursos, comunismo, economía del bien público, socialismo cooperativo,...) fuera capaz de mostrar que sus mecanismos también son eficientes incluso en este caso. Lo contrario es una puerta abierta al comportamiento aprovechado y una invitación al fracaso, a no ser que nos cuenten cómo eliminan la componente egoísta del ser humano (¿comisarios políticos?, ¿curas?, ¿lavado de cerebro?, ¿educación?, ¿conductismo?, ¿prohibición?) y con evidencias, por favor, de que eso es posible a gran escala.

3. De hecho, el modelo de mercados competitivos funciona muy bien eliminando muchos de los supuestos. Aquí mostré cómo no hace falta nada de racionalidad. Por otra parte, tanto en la experimentación de laboratorio como en la evidencia empírica encontramos que no hace falta competencia idealmente perfecta para aproximarnos a la eficiencia. Obtenemos que se cumple la siguiente regularidad: más competencia implica más eficiencia y eso muestra una posible política económica. Quien proponga otra manera de obtener eficiencia deberá mostrar que su mecanismo es robusto a las imperfecciones y que produce mejores resultados que el mercado. Yo estaría encantado de que existieran esos otros mecanismos, pero no me voy a creer lo primero que me digan, por bonito que suene.

4. Finalmente, el egoísmo de las empresas es un supuesto con el que mejor contar para analizar su comportamiento. Normalmente se traduce en los modelos como una maximización de los beneficios. De nuevo es una aproximación. A veces las empresas tienen objetivos más modestos, pero otros modelos alternativos, como las teorías evolutivas de la empresa o los supuestos de copia de estrategias de las exitosas llevan a conclusiones muy parecidas. Por otra parte, la maximización de beneficios de las empresas garantiza el uso eficiente de los medios de producción (cuanto más eficiente, más beneficios). Recordemos que estamos en el modelo competitivo sin externalidades, así que no hay poder de mercado sobre los trabajadores ni uso de recursos naturales públicos.

En resumidas cuentas: la competencia es una muy buena manera de encauzar el egoísmo y ponerlo a producir en algo provechoso para la sociedad. Es una gran lección de la Economía que mucha gente pretende obviar, pero que da una buena indicación de un tipo de políticas económicas de gran interés.

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