Ir al contenido principal

Sobre Economía e ideología


José Luis Ferreira

Lo siguiente es una contestación mía en un debate privado sobre Economía e ideología. Creo que no me ha salido mal, así que la coloco aquí:

Estamos de acuerdo en la falta de precisión de la Economía. En lo que no estamos de acuerdo es en cómo detectar aquellos análisis bien hechos y que nos dicen que las cosas son de una manara con mucha más probabilidad que de otra manera. Por ejemplo tú decías que tanto V. Navarro como Fedea o como yo mismo hacemos análisis racionales, pero cada uno según su ideología. Esa es una afirmación que no has demostrado ni en lo que toca a la parte racional ni en lo que toca a la parte ideológica, y cada una requiere su propia demostración.

Veamos algunos casos:

(1) Un estudio económico sobre la banca mostrará cómo las distintas maneras de organizar el sector (banca privada, pública, mixta, con tal o cual regulación) tendrá consecuencias sobre la eficacia con la que se resuelven los intercambios entre ahorradores e inversiones, la propensión a pánicos bancarios, o a caer en problemas de riesgo moral, o a provocar crisis y contagios,... La conclusión podrá ser que lo mejor es una banca privada con tal regulación, o una pública con tal otra, o ser ambigua por falta de datos o depender de las peculiaridades de cada país.

(2) Un estudio económico de izquierdas puede partir de que quiere banca nacionalizada y buscar cuál es la mejor manera de tener una banca nacionalizada. El estudio podrá ser racional, pero el condicionante de querer una banca así no lo es. Lo mismo podremos decir para un estudio económico de derechas que parta de que ideológicamente ya sabe que lo que quiere es banca privada.

Esto lo podemos hacer para otros sectores, como la sanidad, la educación o la producción de electricidad. Podemos obtener que unos sectores funcionan mejor de manera privada, otros de manera pública y otros de manera mixta y podemos obtener que, así todo, distintas ideologías se empeñan en una manera de hacer las cosas.

(3) También tendremos que en algunos aspectos en alguna sociedad hay consensos. Por ejemplo, en España hay consenso por tener una sanidad universal y por tener un sistema de pensiones de reparto. En otros países no hay tales consensos o son los contrarios. Por ejemplo, en EEUU los demócratas quieren la sanidad universal y los republicanos, no y ambos están por el sistema de pensiones de capitalización. Pero una vez que políticamente deseamos que haya sanidad universal, la Economía puede ayudar a diseñar el mejor sistema (¿completamente privado y de decisión libre? ¿privado pero con la obligatoriedad de tener un seguro? ¿público, pero gestionado privadamente? ¿público y gestionado públicamente?...).

(4) En algunos temas no hay datos suficientes y los economistas extrapolan como buenamente pueden las teorías que sirven para casos que resultan parecidos. Ahí distintas escuelas podrán decir cosas distintas y podrán dejarse llevar por intuiciones y sesgos ideológicos. Aquí un enlace interesante que muestra esto.

(5) A partir de aquí podemos hablar de los estudios que no son serios. De economistas o gente metida a economista que propone mecanismos para lograr ciertos fines sin mostrar un estudio serio de cómo ese mecanismo lleva a ese fin. Por ejemplo, quien dice que el sistema de pensiones de capitalización lograría unos rendimientos espectaculares comparado con el de reparto actual y para ello analizan las rentabilidades teóricas de algunos fondos de pensiones, sin tener en cuenta numerosos factores que limitan severamente tal espectacularidad (se fijan en los que han funcionado bien en el pasado, no tienen en cuenta que no se puede reinvertir en ellos indefinidamente por todo el mundo, amén de otros sesgos) y pasan de mirar las rentabilidades medias reales obtenidas por todos los fondos existentes.

Pues bien, en todo esto, Fedea y servidor, como la mayoría de los economistas académicos que investigan o hacen caso a la investigación, estamos en (1) y en (3). Los que hacen consultoría (y yo he hecho a veces) pueden estar también en (2), aunque en este mundo hay de todo, incluido mucho (4) y mucho (5).

V. Navarro está claramente en (5). Si estuviera en (4) sería incluso perdonable, pero es que sus argumentos son irracionales y, desde luego, no solo no están en ninguna investigación realizada usando el método científico, sino que son contrarios a conocimientos bien establecidos en Economía. En más de año y medio de discusión, sus defensores no habéis encontrado una sola investigación de este hombre ni de nadie que valide mínimamente sus afirmaciones. ¿Dónde está el estudio que dice que no hay problema demográfico de las pensiones porque es como la agricultura? ¿Dónde está el estudio que muestra que en España no ha habido aumento sustancial de la esperanza de vida a partir de los 65 años? ¿Dónde el estudio que muestra que los bancos hacen más negocio con ciudadanos empobrecidos y endeudados? ¿Dónde el que muestra que con un nivel de gasto público como el sueco en España no habría apenas desempleo? ¿Dónde muestra que los economistas académicos son en su mayoría neoliberales y que usan el modelo neoclásico para estudiar el mercado de trabajo? Y así podemos seguir con decenas de afirmaciones gratuitas que hace, no solo sin ningún fundamento, sino que son contrarias a la realidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El mito de la filosofía oriental (Andrés Carmona)

28/05/2016.
Roberto Augusto ha publicado recientemente un texto provocador criticando la historia de la filosofía estándar por considerarla eurocéntrica en tanto que meramente occidental y que ignora la filosofía oriental. Daniel Galarza ha respondido a su artículo, recibiendo otra respuesta del propio Roberto Augusto.

«La pobreza es un estado mental»: desigualdad y el mito de la meritocracia

«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos». (Robert Trivers: La insensatez de los necios)
 Por José María Agüera Lorente Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore. Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015, siendo en Es…

Mario Bunge contra la psicología evolucionista

La psicología evolucionista es la ciencia emergente (o protociencia)que investiga la evolución de las habilidades y estrategias cognitivas. En la actualidad, es una disciplina que goza de gran popularidad entre los divulgadores de la ciencia. Muy probablemente su popularidad se deba, en buena medida, a que suele ser el tema de discusión de algunos de los divulgadores y psicólogos más famosos de la actualidad, como Michael Shermer, Jesse Bering, Desmond Morris, Leda Cosmides, Richard Dawkins, Daniel Dennett y Steven Pinker. Pero algo curioso es el hecho de que, paralelo al auge y popularidad de esta rama del saber, también existe un creciente escepticismo sobre la versión popular de la psicología evolucionista, principalmente empujado por filósofos de la ciencia (así como por algunos activistas del escepticismo científico, como PZ Myers y Rebecca Watson).
Algunas de las críticas a la psicología evolucionista, se ha demostrado, son el resultado de no entender qué es lo que investiga (o…