13 de noviembre de 2016

Símbolos y victimismos


José Luis Ferreira

De un comentario que hace algunos años hice en Geografía Subjetiva y que, quién sabe por qué, me ha venido a la cabeza estos días. Es una visión desde dentro de lo vasco. Se me echará en cara que falta la contrapartida sobre la actitud desde fuera hacia lo vasco (o catalán o gallego). Cierto, pero es que eso también lo he hecho alguna vez. Por ejemplo aquí, aquí y aquí. No se puede hablar de todo a la vez:

Son muchas cosas (no sólo símbolos) de las que acaba adueñándose algún sector de la sociedad. En el País Vasco, casi todo lo que concierne a la cultura vasca parece estar en manos nacionalistas y, como mucho, de Ezker Batua (pienso en todo lo que gira en torno al euskera, además de banderas, himnos, días de la patria vasca,…). Algunas de ellas, además, están en manos casi exclusivas del entorno más radical (bertsolarismo, por ejemplo). Tal vez solo en los deportes populares vascos (pelota, traineras,…) haya más pluralidad. Decía Savater que una de las tareas de los no nacionalistas era entrar en esos terrenos.

La palabra gudari se la han apropiado los etarras, después de que fuera del PNV durante la Guerra Civil. La expresión Euskal Herria (pueblo vasco), tan cara y bella a los oídos euskaldunes, tan popular y tan poco asociada históricamente a ninguna ideología está también siendo secuestrada por los radicales. Estaría bien recuperarla para todos.

Siendo vasco y con tantas cosas de las que poderse uno vanagloriar (si es que quiere), nunca he entendido a quienes demasiado a menudo quieren aparecer como víctimas en lugar de emplear ese tiempo y esfuerzo en mostrarse como pueblo que crea, aporta y comparte entre los demás pueblos. Prefiero ser parte de un pueblo que produce, es generoso y mira adelante en lugar de un pueblo que se siente víctima de la historia y que vive como si las personas del presente fueran culpables de la historia pasada.

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