Ir al contenido principal

El Marxismo vs la Economía moderna (1)


José Luis Ferreira

Hay mucha gente todavía afecta al Marxismo por razones de lo más diversas. Sin pretender ser exhaustivo, a mi alrededor veo algunos que piensan que es una teoría económica válida, pero marginada por el pensamiento único; otros parecen pensar que tiene las claves para una sociedad mejor, otros que maneja conceptos que explican mejor que otras teorías la economía capitalista y otros que se identifican con sus fines de crear una sociedad igualitaria, próspera y sin explotación. Ninguna de esas cosas es cierta. No es que esté marginada, simplemente no está en la Economía moderna como no lo está el flogisto en la Química ni la teoría de los humores en la Medicina. En cuanto al atractivo de sus conceptos, en esta entrada y otras próximas mostraré cómo la Economía moderna puede perfectamente hablar de las cosas que preocupan a los marxistas y de muchas más, y con un análisis económico más adecuado a la realidad. Finalmente, el deseo de una sociedad mejor no es exclusivo del Marxismo y si el Marxismo no ofrece los mecanismos ni para diagnosticar de manera adecuada los males presentes ni para ofrecer alternativas, mejor si se queda en los libros de historia como una de tantas teorías fallidas (esto es reconocido por investigadores provenientes del Marxismo o inspirados por él, como los pertenecientes a la corriente del marxismo analítico).

Vamos allá con algunos conceptos que suelen aparecer cuando se habla de marxismo y qué podemos decir sobre ellos.

1. Valor de un bien

Todas las teorías económicas distinguen entre valor de uso y valor de cambio y buscan una relación entre ambos. El Marxismo busca una relación intrínseca, que tiene que ver con el número de horas de trabajo que encierra el bien. La economía moderna deja que el valor de uso sea subjetivo y reconoce que el valor de cambio tampoco es intrínseco, puesto que depende del precio a que se intercambie. Ese precio no es intrínseco, sino que depende de la oferta y la demanda. Esa sí dependerá de los valores de uso. El Marxismo busca una entelequia y desarrolla un modelo incoherente (un bien puede tener metidas muchas horas improductivas en su manufactura o ser un bien que nadie quiere), mientras que la economía moderna conjuga sin contradicciones ambos conceptos en un modelo coherente.

2. Reparto del excedente

Para el Marxismo todo el excedente (beneficio) debe ir al trabajo, ya que todo el valor se mide en horas de trabajo. Este es un gran error deducido del error anterior. Sin considerar la actividad empresarial como un factor de trabajo cualquier régimen económico basado en esta premisa carecerá de ese input y verá cómo su actividad se estanca. La teoría económica moderna encuentra que en una economía moderna se remuneran todos los factores de producción (tierra, trabajo, capital, actividad empresarial) y que en una situación de mercados perfectamente competitivos la remuneración será proporcional a la productividad marginal, cosa que tiene muy buenas propiedades en términos de generar asignaciones eficientes y de señalar de manera correcta dónde hay escaseces y dónde merece la pena retirar o dedicar recursos. Nada de esto ocurre en la teoría marxista. Aquí y aquí me explayo más sobre la importancia de la actividad empresarial.

3. Explotación

La plusvalía, es decir, la parte del excedente que se queda el empresario, es vista en el Marxismo como una medida de la explotación. Para la Economía moderna existe un abuso de poder de mercado cuando el excedente de alguno de los factores es superior al que marca su productividad. Ocurre cuando, por ejemplo, una empresa es monopolista, cuando existe un oligopolio, un cártel o una mafia o cuando el gobierno reparte prebendas y privilegios. Seguramente el mayor exponente en el uso de la economía moderna para hablar de explotación sea John Roemer, que la define a través de las relaciones de mercado y no como propiedad intrínseca.

En la siguientes entradas sobre el tema hablaremos de pobreza, desigualdad, lucha de clases y algún otro tema.

Comentarios

  1. Respecto al punto 1) cabe destacar que Marx no hablaba solamente de horas de trabajo sino que agrega también factores de la sociedad ( esto no salva a la teoría objetiva de ser una ridiculez).

    Marx hablando de valor objetivo:

    <> (K. Marx: “El Capital” Libro I Cap. I apartado 1)
    Pero, seguidamente, Marx aclara que el tiempo de trabajo creador de valor no es un concepto temporal absoluto, es decir, que las cosas no valen simplemente por el tiempo que cada individuo tarda en producirlas, sino por el tiempo de trabajo social promedio vigente en un momento dado y al interior de una determinada sociedad o país, concepto que Marx sintetiza en la expresión: trabajo socialmente necesario


    Fuente: http://www.nodo50.org/gpm/astarita/03.htm

    Aclarado eso, me gustaría preguntarle que piensa sobre el ''valor de uso'' de Marx. Yo antes pensaba que el único valor para Marx era el valor-trabajo y que con ese definía el valor de uso, pero al ver este link de wikipedia (con fuentes) veo que parece adoptar la idea del valor subjetivo:
    ''"The utility of a thing makes it a use value.''
    https://en.wikipedia.org/wiki/Use_value#How_Marx_defines_use_value

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Marx, efectivamente, dedica algunos párrafos a hablar de esa manera promedio de estimar el valor-trabajo. Pero ese no es el fallo principal de la teoría, ni mucho menos. Simplemente hay horas de trabajo más productivas que otras y el valor añadido en un tipo de actividades es distinto que en otro.

      El valor de uso solo está definido como la capacidad de satisfacer necesidades, pero sin tener una definición operativa. No fue hasta que se desarrolló la teoría de la utilidad moderna (ordinal, con cardinal) que la Teoría Económica tuvo una manera de hacerlo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El mito de la filosofía oriental (Andrés Carmona)

28/05/2016.
Roberto Augusto ha publicado recientemente un texto provocador criticando la historia de la filosofía estándar por considerarla eurocéntrica en tanto que meramente occidental y que ignora la filosofía oriental. Daniel Galarza ha respondido a su artículo, recibiendo otra respuesta del propio Roberto Augusto.

«La pobreza es un estado mental»: desigualdad y el mito de la meritocracia

«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos». (Robert Trivers: La insensatez de los necios)
 Por José María Agüera Lorente Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore. Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015, siendo en Es…

El pensamiento débil, el pensamiento oscuro, el pensamiento desordenado y el pensamiento crítico

Por Matías Suarez Holze

La finalidad del presente texto pretenderá ser la de analizar cuatro diferentes formas de pensar. Primero, pasaré a realizar un esbozo de las principales características de estas para contrastarlas entre sí, luego las llevaré a un análisis un poco más extenso.

1) El pensamiento débil se caracteriza por el desinterés y/o el repudio al rigor, la argumentación racional, los criterios estrictos de verdad, la evidencia empírica y la falta de búsqueda de la coherencia tanto interna como externa. Tiene la costumbre de dar afirmaciones a priori, sofística y dogmáticamente sin ningún tipo de respaldo. En el mejor de los casos subestima la racionalidad; en el peor la desprecia de forma explícita. La consecuencia de este tipo de pensamiento es el relativismo gnoseológico, o al menos, algo similar. Este modo de pensar es característico de algunos romanticismos y posmodernismos filosóficos.
2) El pensamiento oscuro se caracteriza por ser ininteligible. A diferencia del prime…