28 de septiembre de 2016

¿Es la adopción homosexual segura?

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Por Matías Suarez Holze

 
 En este siglo XXI se está llevando a cabo un gran progreso hacia la igualdad que antes hubiese sido impensado, me refiero a la adopción y el matrimonio igualitario. Y aunque ya en más de 26 países la adopción homoparental es legal, y en aproximadamente 19 países es legal el matrimonio igualitario, el debate sobre la evidencia de la seguridad de la adopción homoparental continua siendo acalorado en todo el mundo (actualmente más que nada en México). Sobre la pregunta de su seguridad, considero como única proveedora de una respuesta certera, lo que nos dice la evidencia empírica al respecto. Si bien los grupos conservadores nos pretenden inculcar la idea de que en estos casos es mejor la intuición –mejor dicho, su intuición basada en prejuicios irracionales-,  las tradiciones, la apelación a la “naturaleza” –que desconocen-, o simplemente la opinión de la institución dogmática a la que se aferran, toda persona razonable sabe que si hay una forma de estudiar seriamente la realidad al fin de llevar a cabo políticas razonables y eficaces, esa es la manera científica. Y bien, ¿Qué dice la evidencia científica sobre la seguridad de la adopción homosexual?
      Primero tenemos que definir a los que nos referimos con seguridad. Con seguridad me refiero a garantizar la correcta educación, la salud y el bienestar general del hijo adoptivo. En definitiva: que el niño adoptado por parejas homosexuales posea una crianza que le garantice el pleno desarrollo de sus capacidades y una vida digna.  Pues bien, más de 50 años de estudios científicos[1] (que reúne más de 1.000 individuos estudiados), que llegan a acumular más de 74 estudios rigurosos indican que la crianza homoparental no posee ningún inconveniente. Esto refuta uno de los mitos de los conservadores de que una pareja homosexual no puede garantizar el bienestar del hijo adoptivo, al ser necesario para esto una pareja de padres que ellos consideran “normal y natural” (es decir, de padre y madre heterosexuales). En cuanto a los métodos que garantizan una mejor crianza como evitar el estrés y brindar cariño, estos tienen el mismo efecto en ambos tipos de padres.
 No solo que la adopción de padres homosexuales no presenta inconvenientes, sino que estudios sugieren que incluso poseen algunas ventajas.
 Bigner en 1989, estudió a 33 padres heterosexuales y 33 padres homosexuales a través del inventario de conducta parental de IOWA. Los resultados mostraron que los padres homosexuales eran más atentos a las necesidades de sus hijos y utilizaban más el reforzamiento que el castigo, siendo que los padres heterosexuales utilizaban más el castigo físico (y cómo podemos asegurar científicamente, el castigo físico posee consecuencias desastrosas en la crianza de los niños[2]).  Así también en 1997, Tasker & Golombock, a través de técnicas proyectivas y juegos, concluyeron que los hijos de padres del mismo sexo tienden a desarrollar más empatía por los niños que los padres heterosexuales.
   El consenso científico de que la adopción homosexual es segura es casi unánime. Este es compartido por todas las más importantes instituciones científicas vinculadas al tema, a saber: la American Psychological Association[3] , la American Academy of Pedriatrics[4], la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry[5], la American Psychiatrics Association[6], la National Association of Social Workers[7], la Child Welfare League of America[8], la North American Council on Adoptable Children[9], la Canadian Psychological Association[10] (Canadá fue uno de los primeros países en permitir la adopción homosexual), la Federación Española de Sociedades de Sexología (que representa a 26 sociedades científicas y a más de 1.600 especialistas en sexología)[11], y un largo etc.
  Ante tantos estudios y consensos, los conservadores prefieren inventar conspiranoias que involucran a un inexistente “lobby gay”, en vez de aceptar que están simplemente equivocados. Es de esperar que poco le importe el consenso científico a un grupo de gente que en su mayoría toma como verdad absoluta un libro que alega que el planeta Tierra posee tan solo 6000 años o que el murciélago es un pájaro (ver Levítico 11:13-19).
     Otro de los mitos repetidos por conservadores es que los hijos adoptivos de parejas homoparentales poseen más posibilidad de ser homosexuales. A pesar del hecho de que ser homosexual no tiene absolutamente nada de malo, y que de ser cierto esto sería irrelevante, también es falso.  La evidencia empírica señala que en hijos criados por padres homosexuales la heterosexualidad se presenta en el 90% de los casos, al igual que en los criados por padres heterosexuales. La homosexualidad “no se pega” ni aun teniendo padres homosexuales, tampoco se pega la heterosexualidad (lo sabrán los homosexuales hijos de padres heterosexuales). Desde hace tiempo la evidencia indica que los genes tienen un gran peso en la orientación sexual, de modo que esto no debería sorprender a nadie que entienda sobre orientaciones sexuales (y los conservadores no son precisamente versados en esto).
  Algunos opositores a la adopción homoparental van más lejos en su paranoia y afirman que los casos de abuso sexual por parte de padres a hijos es mayor en parejas homosexuales, totalmente falso. Una vez más, la evidencia nos dice que las preocupaciones fatalistas de los conservadores no son más que fantasías delirantes de mentes obtusas.  En un estudio llevado a cabo por Finkelhor & Russell [12] en 1984, se concluyó que la gran mayoría de los abusos sexuales en menores son por parte de hombres heterosexuales que en su mayoría, son parientes cercanos a la víctima. Es curioso que no habiendo ninguna evidencia de que la adopción homosexual tenga relación con la pederastia, los que defiendan que esto es así sean en su mayoría seguidores de una institución que sistemáticamente encubrió a varios centenares de pederastas durante tantos años. Ninguna persona con sentido común encontraría una relación entre la homosexualidad y la pederastia, sin embargo, yo veo una conexión mucho más razonable entre la pederastia y el clero católico.
  No hay evidencia de ningún tipo de inconveniente relacionado a la adopción homosexual a no ser por el hecho de que los niños sean discriminados por poseer padres homosexuales. Esto es más bien un inconveniente de la crianza heterosexual, no homosexual. Sin embargo, investigaciones de Tasker & Golombock, establecieron en el año 1997, que el bullyng en hijos de padres homosexuales no es mayor que en hijos de padres heterosexuales. También se estableció a través de diferentes estudios que estos tipos de discriminación podían superarse sin que ello les provocara un problema psicológico o social.
   Estos estudios demuestran una vez más, que los conservadores (generalmente religiosos ortodoxos) no son amigos de la ciencia. La tendencia del progresismo posmoderno de oponerse a la ciencia es una completa tontería, está constantemente nos muestra resultados que sirven para apoyar ideas consideradas progresistas, como en este caso. El progresismo debe basarse en la ciencia y encontrar allí su sustento o modificar sus postulados si es necesario. El sustento de todo tipo de políticas debe estar necesariamente basado en ciencia, de otro modo, la especulación y la improvisación podría traer graves problemas al bienestar general. En este caso particular, los problemas ocasionados por el conservadurismo anticientífico que estigmatiza o impide la adopción homosexual a pesar del consenso son claros. Día a día se amontonan niños en orfanatos (en parte por la oposición al aborto y a los métodos anticonceptivos de los mismos que se oponen a la adopción homoparental) que otras parejas heterosexuales no adoptan.  Es una completa irresponsabilidad social impedir a padres del mismo sexo adoptar, una aberración ética de la que todos los países se deberían sentir orgulloso de haber superado.  
  Los acérrimos opositores al matrimonio igualitario no solo niegan la ciencia, sino que a veces recurren a la pseudociencia para sostener sus dogmas. La Canadian Psychological Association (CPA) se ha mostrado preocupada por el hecho de que algunas  instituciones estén tergiversando los hallazgos de las investigaciones  para apoyar sus posturas. En páginas de lobby católico (un lobby que si existe y es lamentablemente muy vigoroso) se pueden ver innumerables estudios falsos sobre los inexistentes peligros de la adopción homosexual tanto como citas tergiversadas (vemos a Catholic.net[13] citar a la American Academy of Pediatrics en su artículo contra la adopción homoparental, cuando esta institución declaró en 2013: “The  AAP supports civil marriage for same-gender couples – as well as full adoption and foster care rights for all parents, regardless of sexual orientation – as the best way to guarantee benefits and security for their children”[14]) . También se suele hacer exagerado hincapié en casos aislados de abusos infantiles por parte de homosexuales para generar pánico, cuando como ya señalé, la  gran mayoría de casos de abusos son por parte de heterosexuales. Los estudios basura y las declaraciones irrelevantes de profesionales homofobos contra de la adopción homosexual no es más que pseudociencia ideológica mantenida mediante un lobby tanto poderoso como retrógrado e inhumano.
       
 Me gustaría, ahora que más o menos dejé en claro el consenso sobre la seguridad de la adopción homoparental, examinar un poco los argumentos de sus opositores. Es evidente que la aversión a la homosexualidad posee una fuerte raíz religiosa. Tanto el catolicismo, como el islamismo y el judaísmo ortodoxo profesan la homofobia –como muchísimas otras religiones y sectas, incluida la cienciología y la secta de Osho. Hay quienes niegan que la biblia profese la homofobia, nada más errado. En la biblia se obliga a asesinar a los homosexuales (no es de sorprender en un libro que fomenta el racismo, la esclavitud, la lapidación, el belicismo, la violación, el infanticidio, el machismo y el asesinato animal):
 ”Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos, y serán responsables de su propia muerte, pues cometieron un acto infame.” (Levítico 20:13)

Por si quedaban dudas de la homofobia bíblica:

“No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un acto infame.” (Levítico 18:22)
    
Por los general los opositores occidentales al matrimonio homoparental basan sus concepciones de familia y de sexualidad en la biblia, del mismo modo que los musulmanes lo hacen con el Corán. Pero debería quedar más que claro en el siglo XXI, que basarse en la biblia no parece una idea razonable –lo mismo en el Corán o cualquier otro texto religioso. De otro modo, deberíamos volver a permitir la lapidación, la esclavitud, y aceptar retroceder varios miles de años para comportarnos como tribus analfabetas de pastores de Oriente Medio. De verdad, esto no parece nada razonable –la Ilustración paso hace tres siglos pero al parecer varios se quedaron en la Edad Media.
  Los homofobos no solo alegan que la homosexualidad es éticamente mala o incorrecta, sino también antinatural. Ninguna de estas dos afirmaciones puede probarse. La homosexualidad no pude ser incorrecta o mala bajo ninguna ética coherente, ya que al único grupo de gente que puede hacer daño hiriendo susceptibilidades, es a los grupos que fomentan el odio y la discriminación; y estos sí que son objetivamente inmorales y sus prejuicios no merecen respeto. Lo segundo no es más que un intento de falacia de apelación a la naturaleza, que ni para eso sirve, ya que la homosexualidad esta estudiada en más de 1500 especies (como los bonobos, por nombrar una). Sin lugar a dudas es mucho más natural que el embarazo mágico de una virgen a través de una paloma.
 Tampoco hay evidencias de que la homosexualidad provoque algún tipo de daño, ni siquiera se la puede considerar una enfermedad o trastorno. La Asociación Americana de Psiquiatría sacó a la homosexualidad de la lista de desviaciones sexuales en 1973, y la Organización Mundial de la Salud la sacó de la lista de Estadística Internacional de Enfermedades en 1990, actualmente ninguna organización científica la considera como enfermedad o trastorno, ni se considera que pueda traer problemas más allá de la discriminación. Citando a Christopher Hitchens: “La homosexualidad no es sólo una forma de sexo, también es una forma de amor, y por tanto merece todo nuestro respeto”.                 
 Los ataques a los homosexuales y su derecho a la adopción suelen venir acompañados de un pánico por la “destrucción de la familia”. Esto es absurdo. Está demostrado que la homosexualidad no es una “enfermedad contagiosa” como se suele creer, ni el hecho de que los homosexuales adopten puede causar en modo alguno la desaparición de la heterosexualidad o la procreación, tal cosa no es más que tremenda pendiente resbaladiza[15]  que sirve como retórica para fomentar la discriminación. 
Otro de los principales sostenes en contra de la adopción homosexual es el concepto de “familia”. La concepción de familia es meramente convencional y cultural. No existe un tipo de familia ideal natural. Si bien ciertos tipos de crianzas parecen poseer problemas, como las crianzas excesivamente comunales[16], las crianzas en diversos tipos de familia no poseen evidencias que las indiquen como problemáticas. Un niño bien criado por sus tíos no tiene por qué presentar problemas, tampoco un niño criado por homosexuales. Simplemente no hay evidencia de que esto sea así. Además, dicho pensamiento conservador es horrendamente elitista al considerar, bajo su lógica, que niños no tienen una familia “normal” por el hecho de que, por ejemplo, alguno o ambos padres hayan muerto, ya que lo natural es “papá y mamá”. La concepción conservadora de familia es tremendamente agresiva, tanto como sus defensores.

Los homosexuales pasaron históricamente por una constante y terrible persecución, y lamentablemente esto continua. En más de 50 países la homosexualidad es un delito, mientras que en 7 está condenada con pena de muerte. En Medio Oriente los islamistas radicales asesinan homosexuales masivamente, de igual modo lo hizo el fascismo, y no pocos fanáticos católicos desearían hacer lo mismo. Mantener en la ilegalidad la adopción homosexual es también una forma de perpetuar la homofobia. No dejemos que el odio y la discriminación arbitraria sustenten nuestras políticas.     





[4] https://www.aap.org/en-us/about-the-aap/aap-press-room/Pages/American-Academy-of-Pediatrics-Supports-Same-Gender-Civil-Marriage.aspx?nfstatus=401&nftoken=00000000-0000-0000-0000-000000000000
[6] Position Statement on Issues Related to Homosexuality, APA, Official Actions, David Scasta, M.D., and Philip Bialer, M.D., 2013.  
[12]  Ver nota 1.
[14] Ver  fuente 3.

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