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¿Qué hay más allá de la muerte?

Por Alejandro Miñano

Robert Lanza, investigador norteamericano,  afirma que tiene pruebas definitivas para confirmar que la vida después de la muerte existe y que de hecho la muerte, por sí misma, no existe de la manera en la que la percibimos. Lanza argumenta que la respuesta a la pregunta “¿Qué hay más allá de la muerte?”, cuestión sobre la cual los filósofos llevan siglos reflexionando, radica en la física cuántica y en concreto, en la nueva teoría del biocentrismo. Según este investigador norteamericano, la solución a esa cuestión eterna consiste en la idea de que el concepto de la muerte es un mero producto de nuestra conciencia. Lanza afirma que el biocentrismo explica que el universo sólo existe debido a la conciencia de un individuo sobre él mismo. Lo mismo sucede con los conceptos de espacio y tiempo, que este científico explica como “meros instrumentos de la mente”. Lanza argumenta que con esta teoría el concepto de la muerte como la conocemos “no existe en ningún sentido real”, ya que no hay verdaderos límites según los cuales se pueda definir. “Esencialmente, la idea de morir es algo que siempre se nos ha enseñado a aceptar, pero en realidad sólo existe en nuestras mentes”, opina Lanza. Asimismo, evidentemente, creemos en la muerte porque nos asociamos con nuestro cuerpo y sabemos que los cuerpos físicos mueren.

Lanza señala que el biocentrismo es similar a la idea de universos paralelos, la hipótesis formulada por físicos teóricos según la cual hay un número infinito de universos y todo lo que podría suceder ocurre en alguno de ellos. En términos de cómo afecta ese concepto a la vida después de la muerte, el investigador explica que, cuando morimos, nuestra vida se convierte en una “flor perenne que vuelve a florecer en el multi-universo” y agrega que “la vida es una aventura que trasciende nuestra forma lineal ordinaria de pensar; cuando morimos, no lo hacemos según una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida”.

 
 En la existencia humana, el concepto de la muerte es uno de los grandes interrogantes. Si nos centramos en varios periodos de la antigua Grecia observamos que los filósofos en sí eran observadores de la propia naturaleza, primeros científicos que se atrevieron a hablar de la muerte y del más allá. Anaxágoras, por ejemplo, toma muy en consideración en su física el concepto de infinitud, porque es imposible que lo que es deje de existir por división.

Empédocles también duda de que la muerte y el nacimiento sean esos límites radicales que los hombres comunes creen que son.

Sócrates , abocado al suicidio,  plantea que no tiene miedo a la muerte, puesto que, como filósofo auténtico que es, ya conoce esa agonía liberadora.

Para los iniciados en los misterios, tanto en los misterios de Eleusis como en las hermandades dionisiacas, órficas y los grupos filosóficos que se entroncan directa o indirectamente con estos místicos, el viaje de la muerte se convierte en un trance ya vivido que sólo tiene para el iniciado una posible conclusión: la transformación en un ser bienaventurado que goza la gloria de una iniciación sin la sumisión a la tiranía del tiempo, libre y liberado de las ataduras del mundo.

Con Leucipo, vemos que los átomos están en movimiento desde la eternidad.  Su número, dado el número infinito de átomos y la inmensidad de espacios vacíos, es también infinito. Los átomos y el espacio vacío son los dos únicos elementos constitutivos de la realidad. Pero igual que en los seres individuales hay infinitos espacios vacíos, así también el espacio vacío circunda nuestro mundo y todos los mundos posibles y se extiende hasta el infinito.

La muerte posee un lugar de honor en la especulación platónica y quizás el pasaje más revelador es la narración, en el Fedón, de los argumentos de Sócrates para encarar la muerte con entereza. El verdadero filósofo se ha ejercitado en el morir y es capaz de liberar conscientemente el alma del cuerpo. El deambular del sabio por los caminos de la muerte le llevará directamente a una meta superior, puesto que no se dejará aturdir por las trampas del inframundo en las que tropiezan los hombres comunes. Para ello, cuenta con los conocimientos que, gracias a una disciplina rigurosa en vida, le otorga la anámnēsis, la capacidad de recordar todas las existencias pasadas. El filósofo, por tanto, posee un poder, gracias a su esfuerzo y tenacidad, que a los hombres comunes les promete la iniciación: el control sobre la propia muerte, el dominio imaginario sobre la alteridad radical que se esconde tras el morir.
Fuente original: Animasmundi

Comentarios

  1. “¿Qué hay más allá de la muerte?” ¿Hay un más allá? ¿Sabe usted por qué una persona formula habitualmente tales preguntas, por qué quiere saber qué hay del otro lado? Pregunta porque no sabe cómo vivir en el presente; está más muerta que viva. Dice: “Debo averiguar qué viene después de la muerte”, porque no tiene la capacidad de comprender el presente.

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  2. El eterno interrogante...A unos nos desvela...Aotros simplemente los interesa hasta que han tenido una experiencia cercana...Otros como los religosos, se quedan con las interpretaciones de los Pastores...¡¡¡ Bendita Muerte...!!!

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  3. Ante que todo, no es multi-universo, lo cuál es una aberración conceptual, es multiverso.

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  4. No recuerdo no haber estado siempre. No entiendo como no se puede, no estar. El alma, la consciencia, el yo opino que nada tienen que ver con el cuerpo. La energía que no se ve ya es como un milagro por si sola y por mas que hablemos de ella, no podemos afirmar que tipos de energías existen y que pueden hacer o adaptarse. Los misterios de la muerte son MISTERIOS De saberlos a bien seguro la vida no tendría el mismo significado y nos daría la opción de tener nuestro propio criterio. Salud y amor para todos.

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  5. No recuerdo no haber estado siempre. No entiendo como no se puede, no estar. El alma, la consciencia, el yo opino que nada tienen que ver con el cuerpo. La energía que no se ve ya es como un milagro por si sola y por mas que hablemos de ella, no podemos afirmar que tipos de energías existen y que pueden hacer o adaptarse. Los misterios de la muerte son MISTERIOS De saberlos a bien seguro la vida no tendría el mismo significado y nos daría la opción de tener nuestro propio criterio. Salud y amor para todos.

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