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¿Es la ideología un método de análisis?


José Luis Ferreira

Para mi sorpresa, hay quien piensa que una ideología es un método de análisis. Al parecer, cuando no tienes datos, la ideología te permite tomar decisiones. No solo eso, el poder de la ideología va más lejos y le permite a uno posicionarse a favor o en contra de alguna política sin necesidad de datos. Así, uno está en contra de la pena de muerte sin necesidad de estudios que indiquen las consecuencias de su aplicación, está en contra de una propuesta sobre un plan de reforma del sistema de pensiones porque ya sabe que es una opción ideológica y él tiene otra, o está a favor del copago médico porque, sin tener datos, es lo que le dice su ideología.

No entiendo esta postura. Optar sin tener información es un acto de fe, no un análisis. Sin datos no hay manera en que alguien me pueda convencer de que una postura es mejor que la otra.

Cuando se abunda en la discusión, sin embargo, ocurre que se filtran algunos datos que sí se tienen. Quien está en contra de la pena de muerte dice que ya se sabe que no sirve para reducir el crimen y que siempre hay la posibilidad de ejecutar a un inocente y que esto basta para estar en contra. No digo que no, pero esos son datos de la realidad. ¿Qué pasaría si se propone la pena de muerte para dictadores sanguinarios, confesos y con amplias pruebas de su culpabilidad y si con cada dictador condenado otros diez dejaran el poder y convocaran elecciones?

Quien está en contra de la propuesta sobre los planes de pensiones ya sabe que, por ejemplo, aumentar la edad de jubilación es malo para el trabajador. Lo es para la mayoría, desde luego, pero es una visión miope. Además de ser malo trabajar más es bueno estar más años cotizando si eso permite disfrutar de una pensión mayor. Habrá, por lo menos, que ponderar una cosa con la otra. También habrá que compararlas con el resto de consecuencias y con otras alternativas a ese plan.

Quien está a favor del copago médico por razones ideológicas parece saber que permitirá ahorrar, lo cual seguramente sea verdad, pero, de nuevo, la ideología le hará a uno miope si no está dispuesto a tener en cuenta la posibilidad de desatención con el sistema de copago (y el resto de consecuencias positivas y negativas de la introducción del copago de una u otra manera y de otras alternativas de gestionar la sanidad pública).

La ideología podrá ponerse al final del análisis. Cuando hayamos detectado todos los pros y contras de las medidas. Las muertes evitadas tal vez sean pocas y pese más la ética de respetar la vida humana y, ahora sí, estamos en contra de la pena de muerte. O tal vez pensemos que por pocas que sean las vidas que salvamos, estas tienen más peso que la muerte del sátrapa. Eso es sí que es ideología. Hablé de estas cosas aquí.

El proponer la ideología como manera de elegir sin datos se me asemeja a la manera de tapar huecos en el conocimiento que se atribuye a menudo la religión. ¿No sabemos una cosa? pues dios lo explica. Es la misma posición. Y genera el mismo tipo de prejuicios. Coincide demasiado el tener este tipo de ideologías que te resuelven la vida así, gratis y sin pensar, con el pedir más y más explicaciones cuando los datos y las teorías no son las de tu ideología y en cambio creerse casi cualquier cosa con tal que concuerde con ella.

Comentarios

  1. Estoy de acuerdo: la ideología, siempre al final, para sacarnos de la indecisión ante las evidencias. Pero ojo con todo el proceso intermedio, donde la ideología hace también de las suyas aunque no queramos darnos cuenta: https://arjai.wordpress.com/2016/03/28/es-la-ideologia-estupido/

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    1. No es sacarnos de la indecisión, sino evaluar las consecuencias, elegir las que nos gustan y aceptar la evidencia sobre los mecanismos que llevan a ellas.

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  2. Cuando hablamos de ideologías en democracia debiéramos verlas indisolublemente unidas al interés de los políticos en ser elegidos. Muy legítimamente porque tener influencia es por lo que uno se mete en política. Este binomio es previo a la información porque pone el foco de interés en determinados datos que se perciben como problema o como granero de votos. Incluso se puede extender un mantra que vaya directamente contra los datos, por ejemplo, la destrucción de la clase media o los pensionistas que sostienen familias con, cada vez, menor poder adquisitivo (además de hacer de guardería). Lo que no tiene sentido es que dos partidos políticos que aprecian un mismo problema y están de acuerdo en los datos, sean incapaces de discutir sobre políticas públicas concretas y se pierdan en grandes palabras de la gran política. En España no se discute de policies, solo de politics. Una vez acabado el proceso que usted propone, estaría bien que se comprobara la eficacia y consecuencias indeseadas de las medidas. Objetivos, costes, perjudicados... Hechas estas salvedades, muy de acuerdo con la entrada.

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    1. Policies, not politics (para la gran mayoría de los temas). Ojalá entrara eso más en la cabeza de muchos.

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  3. Las idiologias traen seguridad psicologica, y al mismo tiempo inseguridad fisica ya que todas dividen, y toda divicion trae conflictos, eso es todo, por eso estamos como estamos

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  4. Me gusta lo que dices, sobre todo tras el pequeño debate en el cual participamos el otro día en la Carlos iii. Pero, yo diría que algún filosofo puede defender posturas, sin necesidad de recurrir a los datos. Si se asume una ética deontológica (como lo hacia Kant, por ejemplo), la acción es guiada por principios, independientemente de lo que los datos digan, o de sus consecuencias. Hay aquella famosa frase latina de "hacer justicia aun si los cielos caen"; es decir, ideología pura. Yo me inclino mas a pensar como tu, pero peces gordos, como Kant, quizás no nos darían la razón

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