Ir al contenido principal

El nuevo problema de la inducción (y 2)


José Luis Ferreira

Completo con esta la serie de entradas sobre el problema de la inducción. Aquí se presentaba el problema y mi visión de él, aquí se hablaba del nuevo problema de la inducción. Básicamente viene a decir que no hay manera de distinguir entre la Física tal como la conocemos y la Física que es igual a ella excepto porque las leyes se acaban en el solsticio de invierno de 2012. Llamémoslas Física I y Física II. Más concretamente diríamos que, no importa qué probabilidades a priori tuviéramos para cada una de estas dos posibilidades, los datos habrán ido rechazando la Física aristotélica y la newtoniana y habrán aumentado las la Física I y la Física II y además lo habrán hecho en igual proporción. Esto es así porque los datos son tan compatibles con una como con la otra.

Normalmente la razón de elegir como más probable la Física I es que es más sencilla. Física II requiere de los axiomas de Física I y, además, de la desaparición del mundo en plan profecía maya inventada. Esto permite justificar el tener una creencia a priori de que Fisica I es, digamos, 100 veces más probable que Física II, pero no para justificar que esta proporción cambie con los datos.

Voy a argumentar que esto no es necesariamente así.

Junto con los datos que nos sirven para decir cosas exclusivamente acerca de la Física, tenemos en nuestro quehacer científico datos sobre cómo se van siendo las teorías que construimos para explicar la realidad. Y, entre otras cosas, vamos aprendiendo que las hipótesis innecesarias no aportan nada a la teoría, y esto es algo de lo que cada vez tenemos más datos, de manera que cada vez podemos poner menos peso relativo en la creencia de que las teorías con hipótesis innecesarias sean ciertas. La hipótesis del fin de las leyes de la física tal como las conocemos dentro de unos meses y dentro del modelo de Universo que tenemos para explicar lo observado es totalmente innecesaria.

Lo anterior no es una demostración lógica de nada, porque bien podría ser que la realidad fuera como Física II y simplemente nuestros datos sobre cómo hemos construido otras teorías no se aplican a la Física, en donde esta hipótesis findelmundesca sí es necesaria para explicar el mundo. Lo anterior es una manera de ilustrar que no es lógicamente imposible tener un modelo de cómo construimos teorías en el que quepa decir que cada vez que tenemos más datos Física II pierde terreno frente a Física I.

Creo que esto es lo más que podemos llegar a decir. Y creo que no es poco (y algo parecido hice con el problema clásico de la inducción), considerando que el nuevo problema de la inducción se suele presentar como irresoluble. Lo que vendo a decir es que, según el modelo epistemológico que se elija será irresoluble o no. ¿Cómo elegir entre modelos epistemológicos? Igual que elegimos entre teorías sobre el mundo, escogiendo aquellos que explican mejor su objeto de estudio. En este caso, cómo se elaboran las teorías científicas. Y el modelo epistemológico que tiene en cuenta nuestro proceder científico en todas las materias explica mejor el quehacer científico que el que propone una epistemología para cada ciencia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El mito de la filosofía oriental (Andrés Carmona)

28/05/2016.
Roberto Augusto ha publicado recientemente un texto provocador criticando la historia de la filosofía estándar por considerarla eurocéntrica en tanto que meramente occidental y que ignora la filosofía oriental. Daniel Galarza ha respondido a su artículo, recibiendo otra respuesta del propio Roberto Augusto.

«La pobreza es un estado mental»: desigualdad y el mito de la meritocracia

«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos». (Robert Trivers: La insensatez de los necios)
 Por José María Agüera Lorente Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore. Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015, siendo en Es…

El pensamiento débil, el pensamiento oscuro, el pensamiento desordenado y el pensamiento crítico

Por Matías Suarez Holze

La finalidad del presente texto pretenderá ser la de analizar cuatro diferentes formas de pensar. Primero, pasaré a realizar un esbozo de las principales características de estas para contrastarlas entre sí, luego las llevaré a un análisis un poco más extenso.

1) El pensamiento débil se caracteriza por el desinterés y/o el repudio al rigor, la argumentación racional, los criterios estrictos de verdad, la evidencia empírica y la falta de búsqueda de la coherencia tanto interna como externa. Tiene la costumbre de dar afirmaciones a priori, sofística y dogmáticamente sin ningún tipo de respaldo. En el mejor de los casos subestima la racionalidad; en el peor la desprecia de forma explícita. La consecuencia de este tipo de pensamiento es el relativismo gnoseológico, o al menos, algo similar. Este modo de pensar es característico de algunos romanticismos y posmodernismos filosóficos.
2) El pensamiento oscuro se caracteriza por ser ininteligible. A diferencia del prime…