24 de abril de 2016

Narrativas de ayer y hoy


José Luis Ferreira

Como continuación de una entrada anterior y como respuesta a algunos comentarios en el Otto Neurath, contesté así a la pretensión de poner las narrativas en el centro del quehacer científico, al parecer como manera de explicar en qué consiste la actividad científica:

Esta cosa de las narrativas es un error profundo en el que no se debería caer. Entre otras razones porque no suele distinguir la psicología, sociología o historia de la ciencia (en realidad, de los científicos) de la epistemología.

Las razones o el método sobre cómo hacen sus cosas uno, muchos o todos los científicos en particular es una cosa distinta de cómo y por qué se acaban aceptando unos u otros conocimientos. Se aceptan los que pasan el impepinable método científico, no importa lo narrativos que hayamos estado para convencer (esto importará para la historia de por qué se aceptó o tardó en hacerse más de la cuenta).

El hecho es que los científicos de cualquier ciencia intentan ser lo más rigurosos posible en sus teorías y, por tanto, intentan acercarse a los modelos formales. En muchas ciencias no se podrán acercar mucho y sus teorías (las narrativas) serán relevantes si no hay otras mejores y llegarán hasta donde lleguen.

Cuando me pasé hace tiempo un año sabático en Los Ángeles tuve de vecino a un famoso antropólogo (el mayor especialista en primeros contactos con tribus aisladas en el Amazonas). No solo era mi vecino, sino que estaba invitado por el departamento de Economía porque estaba interesado en la metodología de experimentos. Pues bien, en todas las conversaciones y en toda la interacción dentro del departamento quedaba clara la obsesión suya como la de cualquier antropólogo por las definiciones rigurosas de actores y procesos.

Precisamente me decía cómo Jared Diamond, aunque respetado, hacía algo demasiado parecido a una narrativa y demasiado poco riguroso en sus definiciones. Parece que algo ha encontrado, decía, pero que debe ser demostrado con más rigor. Según él es la percepción general entre los antropólogos. Y esa es una de las ciencias con más papeletas para caer en las narrativas.

En Economía tenemos demasiados ejemplos de narrativas funestas como para estar bien vacunados. En Psicología dieron lugar a los disparates del psicoanálisis o de las lobotomías. Afortunadamente, se están erradicando, excepto en Filosofía, donde abundan los ladrones que creen que todos son de su condición.

Si vas a defender las narrativas, asegúrate de que no tienes a todo el quehacer de la buena ciencia en tu contra. Mala, muy mala epistemología.

5 comentarios:

  1. 1. ¿Quién era ese antropólogo vecino tuyo?
    2. Estoy bastante de acuerdo con tu idea. Pero, yo diría que la divulgación a las masas no especializadas es algo importante también en la ciencia, y quizás sí admitiría la relevancia de la narrativa, como adorno literario.
    En todo caso, las narrativas tienen el mismo problema de las metáforas. Por ejemplo, en teoría evolucionista, yo me he encontrado que casi todos los científicos, tarde o temprano, terminan utilizando una metáfora lamarckiana: tal o cual animal "buscó adapatarse", "utilizó tal estrategia", "los genes son egoístas", etc. Y, lamentablemente, a veces la gente termina interpretando literalmente estas metáforas.
    Un filólogo del siglo XIX, Max Muller, decía que la mitología empezó como una "enfermedad del lenguaje". Para decir que el oleaje del mal estaba intenso, se decía algo así como "Neptuno está molesto", y al final, la gente dejó de entender que era sencillamente una forma poética de expresar un fenómeno natural. Creo que las metáforas en la ciencia tienen el mismo problema.

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    1. 1. Este de aquí: http://www.unm.edu/~hkaplan/

      2. Creo que quedaba claro al hecho de sustituir el desarrollar teorías rigurosas por conformarse con narrativas, no al usar estas para dar intuiciones de qué dice la teoría o para divulgar o incluso debatir para buscar nuevas hipótesis. Si no estaba claro, que lo esté ahora. De acuerdo contigo.

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  2. No estoy seguro de que sea lo mismo pero ¿no es igualmente tonto explicar en el bachillerato el modelo atómico de Bohr sólo porque es comprensible y no el modelo cuántico? Luego es realmente muy difícil deshacerse de un modo clásico de pensar.

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    1. No lo sé, pero en todo se enseñan primero las simplificaciones que se creen que permiten (i) una comprensión suficientemente aproximada y útil del estado de la cuestión y (ii) avanzar en el conocimiento. Se hace cuando se enseña la mecánica clásica en Física, el modelo neoclásico en Economía o la teoría de la Evolución de Darwin, entre otros. Es posible que la enseñanza en este sentido sea mejorable. P.e., en Economía ya hay un proyecto para no empezar diseñar un currículum que no comienza por el modelo neoclásico. A ver qué tal resulta.

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  3. Podría ser, si se enseñaran luego los modelos contemporáneos, si no, solamente se está enseñando un error. Suerte con los planes nuevos. A ver si cunde el ejemplo.

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