Ir al contenido principal

¿Es la Economía una ciencia?


José Luis Ferreira

En su día defendí la ciencia como la actividad y el cúmulo de conocimientos que se siguen de aceptar el método científico, y éste como una lista de cuidados.

Entonces, la pregunta pertinente es si los economistas van avanzando en su ciencia usando todos los cuidados posibles. La Economía, tal como se practica en el ámbito académico y de investigación, efectivamente, reúne a profesionales que se adscriben a la idea de elaborar los estudios con el mayor cuidado posible. No es que todos los trabajos se hagan de la mejor manera posible, sino que se acepta que se critiquen las carencias y se hagan mejoras si en la revisión entre pares se exigen. Como en otras ciencias, los economistas no aceptan porque sí el estado de la disciplina, las nuevas generaciones proponen nuevos modelos, nuevos métodos, recaban más datos y, a veces, cambian la manera en la que se entendía un problema económico.

Las revistas académicas en economía se rigen por los mismos principios que las de Física, por poner solo un ejemplo. Los trabajos teóricos se publican si muestran coherencia y si suponen un avance de ser ciertos. No se aceptarán hasta que no estén avalados por más estudios, entre ellos los empíricos que los validen. Hay, en cada época, ideas dominantes, pero ninguna revista está cerrada a otras ideas mientras sean prometedoras y se expresen con suficiente rigor como para poder ser confrontadas. En las mejores revistas se han publicado ideas económicas de economistas de muy distintas escuelas, pero sobre escuelas hablaremos más adelante.

Ha habido avance en el entendimiento de la Economía. Desde los tiempos de la economía neoclásica se han incorporado aportaciones sobre cómo conducir la macroeconomía con los estabilizadores automáticos, sobre la conveniencia de tener bancos centrales separados del gobierno, algo se ha aprendido de los estímulos fiscales y de la política monetaria, la incorporación de las expectativas racionales tras el fracaso del keynesianismo dominante a la hora de explicar la estanflación de los final de los setenta (algo le pasará también a las expectativas racionales al no explicar las burbujas), el desarrollo de la teoría de los juegos y de la economía de la información. Hoy en día se está estudiando la economía del comportamiento con la esperanza de que, conociendo si hay desviaciones sistemáticas del comportamiento racional, podemos proponer mejores medidas de política económica (hasta ahora los frutos de estos estudios parecen restringirse a dar “empujoncitos” en la conducta individual).

El avance ha permitido no solo entender la importancia de los mercados y de la credibilidad de las instituciones públicas, sino también diseñar mecanismos que antes no existían, como algunos tipos de subasta, los mercados de emisiones o algunos tipos de contrato de trabajo o de seguros. Algunas veces los políticos escuchan, como en la sugerencia de introducir competencia en el transporte aéreo y en las telecomunicaciones, pero en otras ocasiones no, como en la reticencia a dejar de subvencionar actividades ruinosas y sin futuro o en empeñarse en mantener subvenciones a la compra de vivienda tras la experiencia de una burbuja inmobiliaria.

Se han producido otros avances en la recopilación de datos, se ha sugerido mantener distintas bases de datos que son útiles a los investigadores, se han elaborado mejores técnicas econométricas y se han aprovechado los avances informáticos para realizar mejores simulaciones del comportamiento de la economía (fuera de los tiempos de crisis, en que por definición los parámetros de los modelos cambian demasiado).

El avance no ha permitido predecir crisis (tampoco nunca se ha presumido de poder hacerlo), pero ha permitido saber algo acerca de ellas. Por ejemplo, que aumentar el gasto público con la esperanza de expandir la demanda financiándolo con deuda a altos intereses es suicida. Durante décadas hemos visto a países asfixiados por la deuda. La culpa no es el gasto público de por sí, sino el derroche y la financiación con deuda a altos intereses. En vista de los derroches pasados, el FMI, en su famoso consenso de Washington, pedía a los países mucha contención en el gasto. Hubo países que desoyeron estos consejos, pero que fueron capaces de contener el derroche y realizar gasto público productivo sin endeudarse, financiándose con impuestos. Bien por ellos, y toque de atención al FMI para que aprendan a valorar estas nuevas posibilidades.

Hay avance, hay ideas que quedan obsoletas o que se mejoran, hay un continuo interés en cotejar los modelos con la realidad, hay errores y hay un sistema de confrontación de ideas para intentar corregirlos. Hay economistas que simpatizan con partidos de izquierda y de derecha que pueden entenderse entre ellos sin problema porque comparten un método y una ambición por saber cuál puede ser el mejor diagnóstico de un problema y cuál su mejor solución. En los seminarios da exactamente igual la afiliación política, solo importan las aportaciones avaladas por el buen hacer económico. Hay ciencia.

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. ¿Los desarrollos matemáticos de la física teórica son ciencia? Sólo pueden ser verificados, aunque de facto algunos no pueden ser ni contrastados por la falta de tecnologías adecuadas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son parte de la Física. No soy experto, pero imagino que algunos desarrollos encontrarán implicaciones del modelo hasta ahora descubiertas, otros intentarán poner un orden distinto en el estado de cosas actual, otros propondrán nuevas hipótesis o, incluso nuevas teorías. Todo eso es válido en el sentido de que es parte de lo que hay que hacer e intentar, pero no es el todo. Aportarán a la Física en tanto tengan éxito (porque simplifican o unifican modelos anteriores o porque son validadas empíricamente).

      Eliminar
    2. Perdón, pregunta incorrecta. Ejemplo concreto. La teoría de las cuerdas (ahora van por la M) es un desarrollo matemático que para ser consistente postula 11 dimensiones, 7 de las cuales son inobservables, y un buen número de partículas teóricas. Es tan complicada que pocos matemáticos las entienden y aún menos físicos lo que ha llevado a alguna estafa a revistas de prestigio. No pueden ser falsadas y su contrastabilidad, solo en forma de verificación, depende de cantidades de energía que, dicen los autores, necesitaría un acelerador al menos del tamaño del sistema solar. Creo que ha acertado en alguna predicción pero también sé que ha fallado en muchas. La comunidad científica está dividida sobre si es ciencia o pseudociencia aunque los matemáticos sí están encantados. ¿Es ciencia? ¿Se convierte una hipótesis en seudociencia si en 40 años no se ha avanzado en probarla y, aun así, se sigue dedicándole recursos?

      Eliminar
    3. Tal como está ahora, según entiendo, es una hipótesis. Como tal no es ni deja de ser nada. Será incorporada a la ciencia si se presentan corroboraciones, aunque sea nada más que de manera probabilística. Será parte de una pseudociencia si, en ausencia de la corroboración, algún grupo de gente la toma como conocimiento.

      Todo esto tiene matizaciones. Por ejemplo, pudiera ser que la teoría de cuerdas unificara Relatividad y Mecánica Cuántica de una manera coherente sin ofrecer nada distinto que corroborar empíricamente a lo que ya hacen esas otras dos. Empíricamente estaría diciendo lo mismo. Teóricamente, lo haría de una manera más elegante. Eso sería ciencia, pero no sé si van por ahí los tiros.

      Eliminar
    4. De acuerdo con el segundo párrafo o, en cualquier caso llevaría a otra problemática, no con el primero. Me resultó muy atractiva su idea de ver el método científico como una serie de cuidados y usar dichos cuidados como criterio de demarcación. Mi pregunta va en ese sentido. Digamos que las teorías de unificación son el dilema del tranvía de la física como ciencia de acuerdo al método. Elegí la teoría M porque se puede contar en lenguaje natural. Darle la categoría de hipótesis significa que puede ser fallida o convertirse en una teoría de confirmarse pero siempre debe cumplir unas determinadas condiciones relacionadas con los cuidados que llamamos método para ser una hipótesis y no una elucubración gratuita. Ciencia o pseudociencia (o ciencia ficción). Después de todo, las hipótesis orientan la investigación y ordenan, priorizándola, la asignación de recursos. También podemos pensar que insistir en una hipótesis que en más de 30 años no ha conseguido nada (salvo matemática de altura) es hacer pseudociencia pero vayamos, solo, a las objeciones desde el método. Voy a poner una lista de cuidados que no cumple. No hay consenso entre la comunidad científica sobre su idoneidad o su necesidad, queda (de facto) fuera del control de pares, la dificultad de entenderla lleva a que sea fácil colar ad hoc, no es falsable, ni siquiera empíricamente contrastable a día de hoy , postula entes sin necesidad y que van contra la física que sí está probada, por ejemplo taquiones y 7 dimensiones inobservables. Ha acertado alguna vez en las predicciones pero igualmente ha fallado en otras (de lo que siempre se culpa a la dificultad de la experimentación). Su mérito es ser matemáticamente consistente dados los inoservables e incomprobables supuestos. ¿Es ciencia?

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El mito de la filosofía oriental (Andrés Carmona)

28/05/2016.
Roberto Augusto ha publicado recientemente un texto provocador criticando la historia de la filosofía estándar por considerarla eurocéntrica en tanto que meramente occidental y que ignora la filosofía oriental. Daniel Galarza ha respondido a su artículo, recibiendo otra respuesta del propio Roberto Augusto.

«La pobreza es un estado mental»: desigualdad y el mito de la meritocracia

«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos». (Robert Trivers: La insensatez de los necios)
 Por José María Agüera Lorente Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore. Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015, siendo en Es…

El pensamiento débil, el pensamiento oscuro, el pensamiento desordenado y el pensamiento crítico

Por Matías Suarez Holze

La finalidad del presente texto pretenderá ser la de analizar cuatro diferentes formas de pensar. Primero, pasaré a realizar un esbozo de las principales características de estas para contrastarlas entre sí, luego las llevaré a un análisis un poco más extenso.

1) El pensamiento débil se caracteriza por el desinterés y/o el repudio al rigor, la argumentación racional, los criterios estrictos de verdad, la evidencia empírica y la falta de búsqueda de la coherencia tanto interna como externa. Tiene la costumbre de dar afirmaciones a priori, sofística y dogmáticamente sin ningún tipo de respaldo. En el mejor de los casos subestima la racionalidad; en el peor la desprecia de forma explícita. La consecuencia de este tipo de pensamiento es el relativismo gnoseológico, o al menos, algo similar. Este modo de pensar es característico de algunos romanticismos y posmodernismos filosóficos.
2) El pensamiento oscuro se caracteriza por ser ininteligible. A diferencia del prime…