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Mostrando entradas de marzo, 2016

Hegel, el gran oscurantista (Gabriel Andrade)

En mi libro El posmodernismo ¡vaya timo!, fui muy crítico con varios autores alemanes. Pues, postulé la opinión de que, si bien los franceses ganaron la guerra en el campo de batalla, la perdieron en los salones de clase. Tras la Segunda Guerra Mundial, Francia renunció a su tradición ilustrada y racionalista, y se dejó seducir por el romanticismo y la contrailustración alemanas, y esto, eventualmente condujo al posmodernismo. En mi libro, critiqué a Herder, Heidegger, Adorno y Horkheimer, y otros autores alemanes que, a mi juicio, son responsables de haber sido pioneros en una indebida reacción en contra de la ilustración y la modernidad.
            Mario Bunge, el gran filósofo que escribió el prólogo a El posmodernismo ¡vaya timo! siempre ha tenido mucho desdén por Hegel, precisamente por los mismos motivos que él y yo tenemos desdén por Heidegger: es un autor tremendamente oscurantista. Pero, yo no me atreví a criticar explícitamente a Hegel en mi libro. Ahora, me lamento de no h…

Reivindicación de Malthus

José Luis Ferreira

Malthus y sus ideas sobre la población han sido acusadas tanto de geniales como de disparatadas, con la curiosa circunstancia de que ambas calificaciones podían provenir de cualquier parte del espectro político o científico. ¿Es el modelo malthusiano sobre la población ciencia o pseudociencia?
Probablemente la idea más importante de Malthus es la que dice que la población, sin controles artificiales, crece más rápidamente que los alimentos y que, por tanto, en ausencia de control de natalidad, la población estará sujeta a que sean los límites de los alimentos la causa de su control, típicamente por hambre y enfermedades, pero también por guerras.
Vayamos por partes. ¿Es cierto que, en ausencia de control de natalidad, la población crece? Sí y no. Es cierto que nacen más hijos de los que podrán sobrevivir hasta la edad de procreación. Hasta las épocas modernas en las que se aplican controles de natalidad, el número de hijos promedio era muy superior al necesario para ma…

Rita Maestre, la blasfemia, y la propiedad privada (Gabriel Andrade)

Supuestamente Voltaire dijo, en una frase apócrifa, aquello de “no estoy de acuerdo con vos, pero lucharé hasta la muerte por vuestro derecho a expresaros”. Pues bien, yo añado: “aun si estoy de acuerdo con vos, no os apoyaré, si no os expresáis adecuadamente”. Y, este añadido guía mi opinión respecto al reciente caso de Rita Maestre en España.             Maestre, una activista del partido político Podemos, participó en una protesta en una capilla de la Universidad Complutense de Madrid, en 2011. Ahí, supuestamente, desnudó sus pechos y gritó consignas ofensivas, como “Arderéis como en el 36”, y otras no tan ofensivas, como “Sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios”, “contra el Vaticano, poder clitoriano”. Maestre niega haberse desnudado o haber proclamado las consignas más ofensivas, pero no niega haber irrumpido en la capilla para protestar sin autorización. Ahora, ha sido multada, pues un juez ha sentenciado que su acción violó el artículo 524 del Código Penal de España.
      …

De primaveras y desengaños: la fuerza del Islam y el espejismo de la democracia

Por José María Agüera Lorente
¿Se acuerda el lector de la «primavera árabe»? Esa sucesión de revueltas populares en las tierras de lo que ahora se ha dado en llamar MENA (Middle East and North Africa) iniciadas hace como cinco años. Hace mucho que esa no era una zona del planeta que se caracterizara precisamente por su estabilidad. Más bien por lo contrario; lo que acontece en sus países es un continuo motivo de sobresalto. Por esto seguramento se saludó con regocijo mostrado profusamente en los medios de comunicación –recuerdo en especial la emisión de un programa de radio desde la plaza de Tahrir en El Cairo, todo ilusión y esperanza– ese movimiento aparentemente espontáneo de gentes que salían a la calle con un vigor juvenil a pedir democracia, la que muchos ciudadanos pedirían regenerar en España también en plazas, las del 15-M («¡Lo llaman democracia y no lo es!», era uno de los eslóganes más gritados por los manifestantes del movimiento que con el tiempo ha devenido en las mareas

Solidaridad versus caridad. Conclusión.

José Luis Ferreira

Termino la serie de solidaridad y caridad. Aquí 1 y 2.
En un pueblo o pequeño barrio, donde todos se conocen, los pobres también son conocidos por todos, y cada uno tiene su pobre a quien dar limosna. Esto es caridad.
En una cuidad grande o en un país entero, donde uno se presenta de manera más anónima en sociedad, no acabamos de saber quién necesita nuestro apoyo y quien no. Consideramos que queremos ayudar a algunos de nuestros conciudadanos y les conferimos derechos a una renta mínima, a unos cupones de alimentación, a una educación gratuita, a asistencia médica,... y creamos instituciones para que así se haga. Esto es solidaridad.
No estaba mal la caridad, cuando uno es responsable de un pobre y no de todos, se resuelve mejor el problema del escaqueado. Cada uno tiene una obligación con su pobre y será muy notorio si no la cumple. No solo para los demás, sino para uno mismo, que sabe que su dejadez no se distribuye entre todos los pobres del país, sino que se su…

El rastafarianismo ¡vaya timo! (Gabriel Andrade)

Tal como lo reseñan Andrew Potter y Joseph Heath en Rebelarse vende (un libro que no me canso de citar), la contracultura es cíclica. Unos jóvenes rebeldes se declaran anti-sistema, y su innovación gusta. Pero, una vez que esa contracultura cala en las masas al punto de que se vuelve un objeto de consumo, se convierte en mainstream, y así, tienen que surgir nuevos muchachos anti-sistema, que propongan algo distinto.             Esto ha ocurrido con el Che Guveara, la música punk, y ahora, el reggae y los rastafaris. Originalmente, el rastafarianismo surgió como un movimiento contracultural de liberación negra. La mayoritaria población negra de Jamaica, una colonia británica, vivía condiciones de opresión. En la década de 1920 apareció un excéntrico personaje, Marcus Garvey, que pretendía hacer regresar a todos los negros de América a África (un continente aún dominado por los poderes imperiales europeos), pues ahí podrían conformar una nación negra liberada del yugo blanco.

La solidaridad como bien público

José Luis Ferreira

Como prometí hace unos días, intentaré mostrar que la solidaridad es un bien público. Esto debería cerrar una discusión y abrir otras. Las más relevantes se refieren a la importancia de este bien y a la manera en que debe administrarse. Quisiera que la discusión fuera atractiva para un grupo amplio de personas, con concepciones varias sobre el papel del Estado en la sociedad. Para ello, espero captar la atención de algunos prometiendo decir cosas relevantes sobre este bien que les puede ser preciado. Espero atraer a otros prometiendo un análisis estrictamente liberal de la cuestión, sin perjuicio de que también tengan sus preferencias por la solidaridad.
Pero vayamos por partes. Recordemos primero la definición económica de bien público. Se trata de aquel bien que, al ser consumido por una persona, queda todavía disponible para su consumo por alguna otra. Así, la botella de agua que generosamente me sirven en las reuniones de mi Universidad (y que en la etiqueta presu…

Las compensaciones por esclavitud en EE.UU. (Gabriel Andrade)

2016 es un año electoral en EE.UU. Y, como ocurre cada cuatro años, hay debates entre los candidatos. Uno de los temas que ocasionalmente aparece en estos debates, es el asunto de las compensaciones raciales. Varios grupos oprimidos en la historia de los EE.UU., pero en especial los negros, exigen compensaciones monetarias por los siglos anteriores de esclavitud (actualmente el demagogo Ta Neishi Coates es quien más ruido hace con esa solicitud). Este proyecto se ha planteado muchas veces, pero nadie se lo ha tomado muy en serio, e incluso, el más izquierdista de los candidatos en el 2016, Bernie Sanders, lo ha rechazado (acá).
            En principio, la idea de compensación por opresiones pasadas no está mal. Los blancos suelen quejarse de que ellos no son culpables de lo que sus ancestros hicieron. Tienen razón, pero eso no condona su deuda. Si X roba una propiedad a Y, y la pasa a sus descendientes, los descendientes de Y tienen el derecho de reclamar a los descendientes de X la c…

«El machismo mata»: un comentario crítico (tercera y última entrega)

Por José María Agüera Lorente Mucho debo a quienes no amo. El alivio de enterarme que intiman con otros. La alegría de no ser el lobo de sus ovejas. En paz estoy con ellos, y en libertad; dos cosas que el amor no sabe dar ni puede tomar.
Wislawa Szymborska En mis últimas aportaciones a este blog he estado analizando la llamada «violencia machista», desde una perspectiva crítica respecto del modo en que se presenta el fenómeno social de las muertes de mujeres a manos de sus parejas y exparejas por parte de los medios de comunicación. A partir de aquí, he dado razones para sostener que la etiquetada como «lacra social» se presenta las más de las veces con un cierto sesgo ideológico que no contribuye al correcto enfoque del problema si queremos afrontarlo inteligentemente. Siguiendo como hilo conductor de mis reflexiones el comentario de un programa de Salvados titulado precisamente «El machismo mata», he ido señalando aquellos elementos que, lejos de contribuir a la comprensión del hecho c…

El buen samaritano. Solidaridad vs. caridad.

José Luis Ferreira
Hace unos años tuve el siguiente intercambio de opiniones con Carlos Rodríguez-Braun. Comenzó con un artículo suyo en El País donde decía lo siguiente: “Ahora volvamos al solidario de Samaria. Su historia es tan atractiva que tendemos a pasar por alto una circunstancia obvia: el buen samaritano actuó libremente. De hecho, su ejemplaridad depende crucialmente de ello. Para comprobarlo, introduzcamos un nuevo personaje en la parábola y supongamos que un centurión obliga al de Samaria a asistir al judío apaleado y moribundo. ¿No privaría dicha intimación a la parábola de su vigor y al samaritano de su mérito? Obsérvese que superficialmente el desenlace podría ser idéntico en ambos casos: el judío es rescatado, llevado a la posada y felizmente curado. Pero si eliminamos la libertad, eliminamos la virtud. “El intervencionismo de toda laya ha provocado tal confusión que ahora se presenta como moralmente superior al caso del centurión, a la falta de libertad, es decir, precis…

El 29 de febrero y el calendario gregoriano (Gabriel Andrade)

Ayer fue 29 de febrero. Como se sabe, sólo se encuentra esa fecha los años bisiestos. Suele creerse erróneamente que los años bisiestos ocurren cada cuatro años. Hasta el siglo XVI, fue así con el calendario juliano. Pero, esto llevó a un problema. Si un año durase 365.25 días, no habría problema. Pero, en realidad, un año tarda 365.2425 días. Si se incorpora el bisiesto cada cuatro años, eso hace que, eventualmente, el calendario no coincida con las temporadas. En el siglo XVI, había ya un desajuste de once días.             Esto generaba un problema a la Iglesia Católica, pues no se lograba precisar la fecha de celebración de la Pascua en concordancia con el equinoccio de primavera los 21 de marzo, como habitualmente se hacía. En 1582, el Papa Gregorio XIII buscó resolver el problema. Encomendó a los astrónomos hacer los ajustes necesarios, y éstos decidieron que, a partir de ese momento, no serían años bisiestos aquellos divisibles por cien (1900, 2100, etc.), pero sí podrían ser b…