Ir al contenido principal

Laicismo y prostitución (Andrés Carmona)



 02/01/2016

Hace poco escribía acerca de los nuevos retos del laicismo, entre ellos, los que tienen que ver con la plena igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Profundizando un poco más en este asunto, publicaba también acerca de laicismo y feminismo. En ambos textos apuntaba que la laicidad debía reconocer la prostitución voluntaria como derecho y su regularización o legalización. Dichos textos fueron, a su vez, difundidos por laicismo.org: aquí y aquí. Hace poco, Eugenio Piñero publicaba otro artículo en sentido contrario, con el título “Reflexiones laicistas sobre la prostitución”. En él se refería a:


“algunas opiniones sobre lo que el laicismo puede aportar al feminismo y viceversa. Y concretamente me han llamado la atención algunas reflexiones que se han hecho sobre la prostitución desde presupuestos laicistas, prácticamente coincidentes con las que también defiende el partido neoconservador Ciudadanos. Reflexiones con las que no estoy de acuerdo.”

            No sé si apuntaba a mis propios textos, pero sea así o no, utilizo el suyo como excusa para este. Lo primero, bienvenidas estas reflexiones al debate sobre la laicidad y su puesta al día, en concreto, en relación al feminismo y el asunto concreto de la prostitución. Es una buena noticia que dentro del ámbito laicista se visualice la pluralidad de puntos de vista y, sobre todo, el tono amable, riguroso y argumentado en el que se hace.

            Entrando en la polémica, si bien es cierto que el nuevo partido Ciudadanos apuesta por legalizar la prostitución, no es cierto que mi propia opinión tenga nada que ver con la de Ciudadanos (en el caso de que dichas opiniones a las que contesta Piñero sean las mías). Ciudadanos no es el único partido a favor de legalizar la prostitución, ni su propuesta concreta es tampoco la única. Desde la izquierda, también hay voces a favor, distintas de la de Ciudadanos. Por ejemplo, la de Imma Mayol, de ICV, o IU en este enlace. Igual que hay asociaciones de prostitutas a favor de considerar lo que hacen como un trabajo digno con todos sus derechos. Asociaciones como AFREMTRAS (Agrupación Feminista de Trabajadores del Sexo) y Hetaira. Ambas, feministas, y por cierto, esta última contraria a la propuesta concreta de Ciudadanos. En conclusión, no se puede relacionar directamente la posición contraria a la prostitución con la izquierda y la favorable con la derecha. Desde la izquierda cabe tanto la posición abolicionista como la favorable a su regulación o legalización, independientemente de lo que Ciudadanos tenga que decir desde sus propias coordenadas liberales.

            Tanto Piñero como yo coincidimos en estar a favor de la prostitución voluntaria y en contra de la forzada. La diferencia es que Piñero considera que la prostitución voluntaria no existe de hecho en el mundo real en el que vivimos, mientras que yo pienso que sí. Piñero afirma que:

“Pensar que la inmensa mayoría de las mujeres se prostituyen a pesar de no estar obligadas por esas condiciones, y que es un acto voluntario, me parece, como poco, una ingenuidad (…) Porque, hablemos con sinceridad, cuando hablamos de prostitución, no hablamos de unos supuestos sujetos teóricos que toman decisiones racionales sobre la mercantilización de su “savoir faire” sexual, da igual sea hombres o mujeres; no estamos pensando en unos sujetos abstractos cuyas habilidades corporales las intercambian por dinero de manera tan natural como podemos comprar fruta en la frutería o pan en la panadería. No son sujetos asexuados. Cuando pensamos en la prostitución, pensamos en mujeres; mujeres que se prostituyen no como un acto derivado del libre albedrío nacido de la libre voluntad sino como un último recurso en la mayoría de los casos. Unas veces fruto de la coacción o las amenazas, en otros casos fruto de la desesperación económica o fruto de la urgencia que impone alguna adicción.”

El problema es que Piñero no acompaña sus afirmaciones con ningún dato. Cristina Garaizabal, feminista y cofundadora de Hetaira, sí da datos, pero en sentido contrario:

“Una y otra vez se repite la cifra falsa de que el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución son víctimas de trata, pero nadie es capaz de ofrecer estudios concretos que lo avalen. El único informe serio al respecto es de Naciones Unidas, que confirma que una de cada ocho trabajadoras del sexo es víctima de trata. Es decir, en torno a un 85% lo hacen por propia voluntad”.

            Piñero niega que haya mujeres que elijan ser prostitutas voluntariamente. Viene a decir que la auténtica prostitución, la que existe de verdad en nuestra sociedad, es una prostitución forzada por las condiciones económicas, y cuyas víctimas son las mujeres que se prostituyen. Dicho al revés, si no fuera por esas circunstancias económicas, ninguna mujer se prostituiría. La prostitución constituye una forma de explotación similar a la explotación laboral, un trabajo indigno porque se hace desde una asimetría entre el hombre-consumidor y la mujer-prostituta.

Lo que dice Piñero será verdad de algunas (muchas o pocas) prostitutas, pero no de todas ni de la mayoría. Antonella, prostituta y miembro de AFREMTRAS, afirma así de contundente: “Soy puta porque me encanta este trabajo”. Es decir, que haber prostitutas voluntarias haylas. Igual que hombres que se prostituyen (para mujeres y también para otros hombres), porque la prostitución no es algo solamente de mujeres. Que la economía influye, pues claro, pero como en cualquier otro trabajo. Garaizabal lo dice justo después: “Otra cosa es que la capacidad de decisión esté condicionada por las necesidades económicas u otras circunstancias, pero todos lo estamos”. ¿Acaso son todos, o casi todos, los trabajos indignos por eso?

Las hay (y los hay) que eligen ese trabajo porque quieren, o porque en uso de su libertad, consideran esa opción mejor (o  menos mala) que otras que podrían elegir igualmente. Y ahí es donde yo veo la libertad de conciencia: la opción por prostituirse, o no, es una decisión que solo atañe a la conciencia de cada persona, de acuerdo a sus valores sobre lo que es digno o indigno, y por eso mismo no puede prohibirse esa opción. Desde el ámbito laicista, debemos defender el derecho a elegir esa opción o a rechazarla, sin entrar en la cuestión sustantiva de si prostituirse, o no, es mejor o peor, más digno o menos digno, eso lo decidirá la conciencia de cada persona. Exactamente igual que no entramos, como laicistas, a decidir si es mejor abortar o no, simplemente defendemos el derecho de que quien quiera pueda hacerlo.

            Piñero relaciona después su posición con el binomio libertad-dignidad, indicando que la prostitución no es digna porque no se realiza en condiciones de simetría:

“La prostitución no es un encuentro sexual entre iguales, que buscan en las mismas condiciones el disfrute del placer sexual. El placer es solo para él, que es quien paga. Y quien paga manda. Para ella es un modo de vida. Ella no disfruta; y si algún hombre lo piensa así es para alimentar su fantasía y sus intereses sexuales más que por ser fiel a la realidad (…) no se puede defender la prostitución porque no es una acción humanizadora”.

            Pero, de nuevo, esto son opiniones suyas que contrastan con las de aquellas mujeres (y hombres) que afirman prostituirse porque quieren y porque les gusta. La dignidad de la prostitución no está tanto en la supuesta simetría que debería darse en cualquier relación sexual, sino en la libertad y en la conciencia con las que cada persona las conciba.

Lo mismo podría decirse de los actores y actrices porno. ¿También habría que abolir la pornografía? ¿El laicismo debe estar en contra de ella? La opinión de Piñero sobre la indignidad de prostituirse (no sé si también de ser actor/actriz porno) es totalmente respetable, y desde el laicismo hemos de defender su derecho, y el de toda persona que piense como él, a no prostituirse jamás. Igual que defendemos el derecho de toda aquella mujer que no quiera abortar a que no se la obligue. Pero debemos admitir también que hay otras personas que no tienen reparos morales en prostituirse (o practicar sexo a cambio de dinero en una película) y también tienen derecho a vivir y trabajar de acuerdo a su forma de pensar y su libertad de conciencia. Igual que defendemos el derecho a abortar de las mujeres que no consideran que hacen algo mal al interrumpir su embarazo.

No nos corresponde, como laicistas, entrar en esas cuestiones sustantivas sobre la dignidad o indignidad del aborto, la eutanasia, la prostitución o la pornografía, sino defender el derecho de cada persona a pensar libremente sobre esos asuntos y poder vivir de acuerdo a su conciencia al respecto. De lo contrario, tratamos como a “menores morales” a quienes no piensan como nosotros, y les negamos que sus decisiones sean libres. La libertad de conciencia implica asumir que los contenidos de las demás conciencias sobre lo que es bueno, malo, digno o indigno sean radicalmente distintos a los nuestros, y el laicismo procura que, a pesar de esa diversidad, podamos convivir unos con otros. Pero, para eso, debemos aceptar que los demás que piensan totalmente distinto que nosotros no son tontos, ni están locos, ni alienados ni ideologizados cuando afirman elegir libremente lo que eligen, aunque sea prostituirse (o abortar, o la eutanasia, etc.).

Andrés Carmona Campo. Licenciado en Filosofía y Antropología Social y Cultural. Profesor de Filosofía en un Instituto de Enseñanza Secundaria.

Comentarios

  1. Excelente articulo. Muchas gracias por compartirlo.

    ResponderEliminar
  2. .. o que se sometan y defiendan (voluntaria y libremente, por supuesto) a un marido que las maltrata psicológicamente o incluso físicamente.
    ... o que defiendan y practiquen la ablación sobre sus hijas y nietas.
    ... o que defiendan la prueba del pañuelo.
    ... o que acepten enterrar a sus hijas recien nacidas (voluntariamente, por supuesto) por no haber nacido varones y sólo haber sido legal tener un solo hijo en china.
    ... o mil cosas legales o ilegales que se me ocurren en el mundo y que mujeres y hombres aceptan voluntariamente a diario....pues es su forma de ver el mundo (la que entienden como correcta por sus circunstancias personales).
    El liberalismo se pasea a sus anchas y nosotros le hacemos los coros.
    Alabemos tanta libertad!
    Que libres seremos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No estoy defendiendo nada de eso en el texto ni me parece que se deriven todas esas cosas de lo que ahí pone. No defiendo una idea liberal de libertad.

      Eliminar
  3. No tengo muy claro cuál es la diferencia entre la prostitución y llevar o no llevar casco. Una cosa es que las leyes sean iguales para todos y otra que el Estado deba legislar sobre todo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente, el Estado no debe legislarlo todo, de hecho, la separación laica público-privado lo que busca es, precisamente, proteger el ámbito privado de la injerencia del público, para garantizar un espacio de libertad individual en el que no puedan entrar las leyes. Otra cosa es lo del casco, pero por no desviar el tema.

      Eliminar
  4. Muy buen artículo, se agradece leer cosas bien fundamentadas. Estoy prácticamente 100% de acuerdo.

    Aprovecho aún así para plantear un par de asuntos:

    - Me gustaría contar con alguna fuente que ofreciera datos sobre el número de hombres que ejerce la prostitución. Confieso ser incapaz de encontrar ya no una fuente seria que trate el asunto, sino ya tan sólo una fuente de la naturaleza que sea.

    - En mi opinión, deberían tenerse en cuenta los factores sociales que impulsan, sobre todo a la mujer, a ejercer la prostitución. Si no me equivoco, salvo en contadas ocasiones y debido a la represión ejercida contra ella en base a la visión o discurso social dominante, ha sido la mujer el sexo que por definición ha ejercido la prostitución y ha estado sometida al otro. Sería interesante, digo, analizar los factores que aún hoy en día siguen vigentes y que facilitan o impulsan a algunas mujeres, ya sea voluntaria o involuntariamente (ya lo crean o lo sea en realidad) a ejercer dicha labor.

    Relacionado con lo último: nada en contra de que quien realmente disfruta con dicha labor la ejerza y sea protegido. Con la salvedad de que, me planteo, si la sociedad careciera de ciertas lacras (desigualdad, competitividad, falta de empleo, etc), no se vería esta "libre elección" considerablemente reducida a tan sólo el número de sujetos que realmente disfrutan de esa labor? Es más, casi quedaría eliminado el número de ejercientes. O no, quizá la mano invisible hiciera crecer exponencialmente su valor mercantil... con lo cual mejor para ellos. O quizá así, de hecho, y ayudados por una mejoría en educación sexual y reducción de tabúes en torno al tema, no hubiera nadie dispuesto a pagar por alquilar el cuerpo de otro alguien.

    Quizá me haya repetido en algún punto, o quizá me haya ido a la sociedad utópica, hacia la que deberíamos encaminarnos. En cualquier caso, esto serviría para ilustrar que, efectivamente, los sujetos que ejercen la prostitución de manera totalmente libre, no son tantos. Se me puede decir, no obstante, que muchísima gente que ejerce otros oficios, tampoco lo hace libremente. Y ante esto diré: "sí es cierto. Da que pensar".

    Saludos y gracias de nuevo por el artículo.

    ResponderEliminar
  5. Sr. Carmona:
    Después de leer los tres textos, este y los dos que cita al principio, vuelvo a la idea de que sus comparaciones no son exactas. Como he mencionado en mi otro comentario, no puede equiparar el derecho a prostituirse con el derecho a abortar o morir. El primero defiende el derecho de cobrar por tener sexo con alguien. Para que fuese comparable con el aborto o la eutanasia estos actos deberían realizarse a cambio de dinero. Cualquiera puede defender su derecho a follar y así mismo cualquiera puede defender su derecho a abortar o a morir, si mercantilizamos un derecho, mercantilizamos los otros también o la comparación no sirve porque los estamos colocando en niveles completamente diferentes.
    Y sí, la abolición, que no la prohibición, de la prostitución tiene mucho que ver con el laicismo, ya que han sido las iglesias y sus patriarcas quienes, con su doble moral (haz lo que yo digo, no lo que yo hago) la han fomentado, tapado, usado y disfrutado durante siglos.

    ResponderEliminar
  6. Acá vuelvo a mi inquietud filosófica de siempre. Está muy bien que evites el paternalismo frente a la prostitución. Pero, ese mismo principio libertario aplica al Estado de bienestar. Como en otra ocasión, seguramente me invocarás el principio de las externalidades. Pues bien, la prostitución genera externalidades negativas: incentiva la promiscuidad y embarazos precoces, genera problemas de salud pública, violencia, etc. Con todo, esas externalidades no justifican la fuerza coercitiva del Estado. Aún no me cabe en la cabeza cómo, esas externalidades no justifican un Estado paternalista en el caso de la prostitución, pero sí lo justifica para el Estado de bienestar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al doctor gabriel, yo considero que la prostitución genera muy importantes externalidades positivas: aumenta la productividad ya q la gente está más feliz, permite que la gente encuentre relaciones sexoafectivas de manera ra´pida, cómoda y económica en ve de malgastar su valioso tiempo y desde luego evita rencillas e incluso rupturas de pareja realizando una labor de cohesión social nunca suficientemente valorada.

      Pero aparte de ello, ¿estás seguro de que esas externalidades negativas son las que enumeras? Doña Concepción Colomo, que ha sido durante 20 años responsable de la unidad sanitaria del ayto de madrid q asistia a las prostitutas ha afirmado que la tasa de ITS entre las prostitutas es MENOR que entre la población femenina general pues se cuidan más.

      ¿Esos problemas q asignas a la prostitución son reales o fruto de tu intento de dotar de lógica a tu visceral rechazo moral de un fenómeno que ni conoces ni comprendes? ¿embarazos precoces, violencia? jaja ¿pero tu conoces esto? me parece que tienes muy poquita idea hijo muy poquita

      precisamente la prostitucion permite que mujeres, que si q ya han tenido hijos muy jovenes ANTES de entrar en prostitucon puedan sostenerlos y proporcionarles manutencion, educacion y unas comodidades q de otro modo no podrian haberles dado

      Y para finalizar tienes toda la razon. Es impensable creer q un Estado tan profundamente intervencionista no actúe en materia de prostitución... ¿o si no cómo la señora Colomo podría saber cuántas chicas están sanas o enfermas? ¿Existe alguna norma que permita al Ayto realizar controles sanitarios obligatorios? ¿no? entonces, queridos, q explicacion encontrais?

      la alternativa a q los poderes publicos actuen legalmente no es q no lo hagan, sino q operen ILEGALMENTE. A ver si caemos del guindo. X eso es necesaria una regulacion, para contener y someter a legalidad al sector publico

      Dudo q me publiqueis pero bueno, x si canta la gallina...

      Eliminar
    2. No creo que inevitablemente incentive embarazos precoses, y menos con la cantidad de metodos aticonceptivos actuales y con el cuidado que requiere la practica de la prostitución, la promiscuidad es irrelevante. Los problemas de salud depende, es un trabajo relativamente peligroso y si requiere de muchos cuidados y sobre todo una buena obra social. Lo de la violencia es aun mas relativo, si la prostitucion es en la calle si, si es un lugar fijo no hay problemas, las prostitutas deciden hasta que punto soportar la violencia y suelen tener alguien que las cuide en caso de que lo decidan. No veo que sea un trabajo mucho mas peligroso que otros.

      Eliminar
  7. Suelo encontrarme con gente que opina sobre prostitución. Pero suelen saltarse el paso previo, que es CONOCER esta realidad.

    Creo que tanto tú como Piñero tenéis razón, vuestras conclusiones son lógicas... siempre que las premisas sobre las que se construyen sean ciertas. Claro, ¿cómo vais a llegar a opinar lo mismo si tenéis un concepto totalmente diferente de lo que es la prostitución?

    Para empezar, todo se fundamenta en si la prostitución es una actividad que se ejerce mayoritaria o fundamentalmente de manera forzada u obligada. Y ahí encontramos ya un claro obstáculo. Como bien has observado, tenemos por un lado a organizaciones que afirman que la inmensa mayoría la ejercen de manera voluntaria, incluso han salido en los medios prostitutas (Martina de la Terra, Montserrat Neira, Lidia Artigas...) que llevan ejerciendo durante décadas y, tras haber conocido a MILES de compañeras, afirman no haber hallado una sola mujer obligada a ejercer la prostitución (no empleo el término víctima de trata porque, efectivamente, víctimas de trata son casi todas ya que la trata -revísate el código penal, el protocolo de Palermo y el convenio de Viena- no se refiere a la prostitución forzada -la trata es un nuevo delito tipificado en el 2010, obviamente muy descuidado habría sido el legislador si no hubiese castigado desde mucho antes la prostitución forzada que está recogida en el art 188 del CP mientras la trata pertenece al 177bis- sino a la asistencia a la migración, la trata hace referencia únicamente al hecho de ejercer una actividad en la economía sumergida, como es la prostitución, tras haber realizado un cruce de fronteras aunque sean internas).

    Por otra parte, organizaciones fuertemente subvencionadas y las autoridades públicas nos dicen que no es así. Bien, entonces lo que deberíais hacer queridos filósofos es arremangaros y bajar de vuestros despachos a la calle para saber qué se cuece en realidad. Si os da pereza puedo recomendaros una serie de libros e informes, pero desde luego nada es sustitutivo de la realidad.

    Es fundamental que se conozca cómo son las cosas porque, como le sucede a tu colega, es frecuente que cuando no se conoce algo sencillamente se invente. ¿Ha visto alguna vez cómo es la relación entre un cliente y la chica? Si por lo que parece nunca ha "ido de putas"... ¿cómo puede conocerlo? No pasa nada, se lo imagina y opina en base a sus pensamientos. Oigan... ¿pero es esto serio y riguroso?

    Por si desean conocer un poco más este mundo o al menos debatirlo conmigo, les dejo la dirección de mi blog al que todos uds quedan invitados. Reciban un muy afectuoso saludo y que disfruten de lo que quedan de fiestas.

    http://barriorojo-esl.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
  8. Respecto al informe de las naciones unidas, lo busqué y no lo encontré, tiene el link a mano? o el nombre original del informe?

    ResponderEliminar
  9. Bueno después de casi un año, encontré el informe:

    ”The Globalization of Crime — A Transnational Organized Crime Threat Assessment” Página 49:

    ”about one sex worker in seven would be a trafficking victim.”

    Y por si le interesa un artículo sobre prostitución y las evidencias para descriminalizarla: https://barderzineblog.wordpress.com/2017/01/17/autonomia-sexual-basandonos-en-las-evidencias/

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El mito de la filosofía oriental (Andrés Carmona)

28/05/2016.
Roberto Augusto ha publicado recientemente un texto provocador criticando la historia de la filosofía estándar por considerarla eurocéntrica en tanto que meramente occidental y que ignora la filosofía oriental. Daniel Galarza ha respondido a su artículo, recibiendo otra respuesta del propio Roberto Augusto.

El pensamiento débil, el pensamiento oscuro, el pensamiento desordenado y el pensamiento crítico

Por Matías Suarez Holze

La finalidad del presente texto pretenderá ser la de analizar cuatro diferentes formas de pensar. Primero, pasaré a realizar un esbozo de las principales características de estas para contrastarlas entre sí, luego las llevaré a un análisis un poco más extenso.

1) El pensamiento débil se caracteriza por el desinterés y/o el repudio al rigor, la argumentación racional, los criterios estrictos de verdad, la evidencia empírica y la falta de búsqueda de la coherencia tanto interna como externa. Tiene la costumbre de dar afirmaciones a priori, sofística y dogmáticamente sin ningún tipo de respaldo. En el mejor de los casos subestima la racionalidad; en el peor la desprecia de forma explícita. La consecuencia de este tipo de pensamiento es el relativismo gnoseológico, o al menos, algo similar. Este modo de pensar es característico de algunos romanticismos y posmodernismos filosóficos.
2) El pensamiento oscuro se caracteriza por ser ininteligible. A diferencia del prime…

Mario Bunge contra la psicología evolucionista

La psicología evolucionista es la ciencia emergente (o protociencia)que investiga la evolución de las habilidades y estrategias cognitivas. En la actualidad, es una disciplina que goza de gran popularidad entre los divulgadores de la ciencia. Muy probablemente su popularidad se deba, en buena medida, a que suele ser el tema de discusión de algunos de los divulgadores y psicólogos más famosos de la actualidad, como Michael Shermer, Jesse Bering, Desmond Morris, Leda Cosmides, Richard Dawkins, Daniel Dennett y Steven Pinker. Pero algo curioso es el hecho de que, paralelo al auge y popularidad de esta rama del saber, también existe un creciente escepticismo sobre la versión popular de la psicología evolucionista, principalmente empujado por filósofos de la ciencia (así como por algunos activistas del escepticismo científico, como PZ Myers y Rebecca Watson).
Algunas de las críticas a la psicología evolucionista, se ha demostrado, son el resultado de no entender qué es lo que investiga (o…