16 de octubre de 2015

La moralidad de los bombardeos en las clínicas de aborto (Gabriel Andrade)

  Desde hace más o menos tres décadas, hay en EE.UU. grupos infames de cristianos fundamentalistas que colocan bombas en clínicas de aborto. En la opinión pública occidental, estos grupos fundamentalistas son terroristas marginales, que han desvirtuado la doctrina cristiana, y merecen el calificativo de “terroristas”.

            Yo, en cambio, opino que estos grupos son mucho más cristianos que quienes los critican, y que tienen muchísima más integridad. Es falso que el terrorista de unos es el luchador de la libertad de otros. El terrorismo tiene una definición muy precisa: el ataque deliberado de no combatientes. Es lo que hizo Osama Bin Laden al ordenar matar miles de víctimas inocentes en el World Trade Center.
            Si las doctrinas cristianas son verdaderas, estos grupos que colocan bombas en clínicas de aborto son buenos cristianos, y de ninguna manera serían terroristas. Hay dos doctrinas cristianas que los avalan: 1) el feto es una persona, 2) frente al genocidio, es legítimo acudir a las armas.
            Si el feto es auténticamente una persona, vivimos en estos momentos un genocidio de grandes proporciones: según cálculos convencionales, sólo en EE.UU., hay diariamente tres mil abortos, o sea, más de un millón al año. Si el aborto es asesinato, entonces esto, bajo cualquier definición, es un genocidio.
            La doctrina de la guerra justa, avalada por el cristianismo, autoriza la resistencia armada frente al genocidio. Nadie critica a los judíos por sublevarse en el gueto de Varsovia. Esta resistencia armada, por supuesto, debe dirigirse contra los propios combatientes, no contra los civiles. Pues bien, quienes colocan bombas en clínicas de aborto, están atacando a quienes participan directamente en la muerte de los fetos. Las víctimas de los ataques son, a todas luces, partícipes voluntarios de la máquina genocida.
            Así pues, si el feto es una persona, estos cristianos fundamentalistas hacen una labor heroica. Ahora bien, he ahí la cuestión: yo no considero que el feto sea una persona, y por ende, sí considero criminales a los fundamentalistas que colocan bombas en las clínicas. Con todo, sí estimo que estos fundamentalistas llevan sus convicciones a su máxima conclusión lógica, y los felicito por ello. Su crimen deriva de un error de concepción ontológica sobre el feto, pero esta gente tiene un enorme compromiso ético.
Al mismo tiempo, esto es muy revelador de la inconsistencia e hipocresía que el resto de los cristianos anti-abortistas tienen. Si estos cristianos de verdad creyesen que el feto es una persona, y que el aborto es una forma de homicidio, no solamente deberían exigir que los códigos jurídicos castiguen el aborto con la misma severidad que el castigo del homicidio, sino que también, deberían estar organizando escuadrones de resistencia para evitar la matanza de millones de inocentes a diario. 
  

1 comentario:

  1. Entonces planteas que dependiendo de la perspectiva de una persona una cosa es buena o mala?? Siendo así nada podría juzgarse ya que como nomse tiene ese misma perspectiva debe dejarse ser, no crees?? Muy buen post saludos

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