Ir al contenido principal

Cómo no enseñar Filosofía (2)


José Luis Ferreira

Sigo leyendo en el libro de Filosofía de 1º de Bachillerato. Esta vez son los dos presupuestos metafísicos de la ciencia.
1. "Los presupuestos metafísicos (de la ciencia) tienden a identificar la realidad con el cosmos...de tal modo que ... si la hay (una realidad "sobre-natural") es irrelevante para el conocimiento científico."
2. "Este cosmos está ordenado de tal manera que ... las mismas causas producen idénticos efectos."
Llevo toda la vida leyendo y oyendo una y otra vez eso mismo y, debo decir, sin demasiada argumentación detrás de esas afirmaciones. Yo, en cuanto rasco un poco, veo que hablar de ellas como de "presupuestos metafísicos" se me antoja bastante fuerte.

Cada uno es libre de llamar a las cosas como le de la gana, pero sugeriría expresiones que sirvan para avanzar, no para estancarse, y, sobre todo, sugeriría no dar por sentado que por usar una expresión estamos argumentando algo.

El modelo de la física newtoniana parte de los presupuestos de "masa", "fuerza", "espacio" y "tiempo", entre otros, como elementos primitivos, que no se explican. De esos presupuestos, más o menos intuitivos, y de las leyes formuladas como fundamentales, que también pueden considerarse presupuestos, por la mecánica clásica (las tres leyes de Newton) se deduce todo lo demás. Sin esos presupuestos tendríamos otra física. Por ejemplo, con el presupuesto de la constancia de la velocidad de la luz y el de considerar el tiempo junto con el espacio, tenemos la mecánica relativista. Distintos presupuestos dan lugar a distintos modelos. Este es el significado que yo sé dar al concepto "presupuesto".

El llamar a los puntos 1. y 2. anteriores "presupuestos" pareciera indicar que podríamos partir de otros presupuestos y hacer otras cosas. ¿Podemos formular otra manera de conocer la realidad, de hacer ciencia, de filosofar, sin el "presupuesto" de que lo sobre-natural, de existir, es irrelevante? La respuesta contundente al 100% de seguridad (metafísica, si se empeña uno en adjetivarla así) es que no. Tal vez me he dejado llevar. No hace falta demostrar que es al 100%, basta con que ningún objetor a ese "presupuesto" es capaz de formular otro. Tal vez si un día dejamos de ser mortales para ser dioses omniscientes tengamos acceso a cosas sobrenaturales, pero entonces habrá cambiado el sujeto de la pregunta.

El llamado "presupuesto metafísico" número 1. no es un presupuesto en la acepción arriba expresada. Es solamente la constatación casi de perogrullo y completamente empírica de que lo que no tiene efecto en lo que se nos aparece como observable directa o indirectamente, es irrelevante para nuestro quehacer. Punto pelota.

El llamado "presupuesto metafísico" número 2. tampoco lo es. Es también la constatación empírica de que observamos regularidades. "Presuponiendo" el caos a lo que llegamos es a una contradicción, puesto que formulando leyes nos manejamos mejor en la realidad que observamos. No es un presupuesto, es un hecho. Punto pelota final.

Comentarios

  1. No veo inconveniente en afirmar que si una teoría científica en particular (la mecánica clásica, la teoría de la relatividad) parte de unos presupuestos, la ciencia considerada en su conjunto, como una tarea humana diferenciada de otras, pueda apoyarse también sobre unos presupuestos. Llamarles metafísicos o patafísicos me es indiferente.
    La ciencia tal y como la entendemos no ha existido siempre. Nació hace unos cuatro siglos (lo que en términos evolutivos constituye un nanosegundo) y lo hizo con una serie de presupuestos que diferenciaban esa actividad cognoscitiva de lo que hasta entonces se había practicado como tal.
    Que esos presupuestos sean empíricos y de perogrullo no constituye, a mi juicio, ninguna objeción seria para considerarlos presupuestos. Más bien al contrario, pues creo que los presupuestos deben ser intuitivos.
    1. Decir que aquello que no interviene de ningún modo en la cadena de causas-y-efectos que nosotros observamos sea irrelevante para el conocimiento representa una constatación empírica y de perogrullo, pero antes de que naciera la ciencia (tal y como la entendemos) la gente creía que si uno averiguaba los designios de los dioses (inspeccionando, por ejemplo, determinadas vísceras), podía conocerse por anticipado el desenlace de una batalla. Perogrullescamente la ciencia dice que hay que excluir esos elementos sobrenaturales en la tarea del conocer.
    2. Que existan regularidades en la naturaleza resulta algo también perogrullesco, pero antes de que naciera la ciencia (tal y como la entendemos), la gente creía que en ocasiones las cosas podían ser de otra manera a como lo habían sido antes, si uno por ejemplo se persignaba. Perogrullescamente la ciencia dice que la cadena de causas-y-efectos no se rompe así como así.

    Estas consideraciones te parecen tan de perogrullo que no consideras oportuno llamarlas presupuestos, sino hechos. Me parece bien, pues como dices al principio de tu post cada uno es libre de llamar a las cosas como les dé la gana. Yo pienso que llamarlas “presupuestos” no es cosa tan tremenda.

    (Se ve que me he auto-asignado en tu blog el papel de mosca cojonera; lo siento)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No voy a discutir semánticas. Esta manera de destacar presupuestos metafísicos que se observa en esa cita y en muchas otras discusiones filosóficas simplemente no va a ninguna parte más que a justificar la metafísica. Si simplemente se dijera lo que dices tú, que antes se creían cosas apriorísticamente y que ahora hemos aprendido a no hacerlo (en ciencia, por lo menos), pues estupendo, pero no es lo que se hace. Se dice que son presupuestos (pre-supuestos) cuando son constataciones. Pero, como digo, no discutiré de semántica si te parece bien llamar pre- a lo que es post-.

      Eliminar
  2. Bueno, pues serán constataciones “post”, y no postulados “pre”. Lo que me sorprende es que, siendo perogrullescas constataciones de lo que todo el mundo sabe, nadie reparara en ellas hasta, digamos, 1600, cuando nació la ciencia tal y como hoy la conocemos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé por qué mezclas el que una cosa sea un presupuesto o no con el que sea de Pero Grullo o no. La Mecánica Cuántica es tremendamente difícil. ¿Dirías que, porque no es de Pero Grullo, entonces es un presupuesto y no algo evidenciado empíricamente? ¿Por qué lo haces con las constataciones empíricas que señalo en la entrada y que alguien las toma por presupuestos?

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El mito de la filosofía oriental (Andrés Carmona)

28/05/2016.
Roberto Augusto ha publicado recientemente un texto provocador criticando la historia de la filosofía estándar por considerarla eurocéntrica en tanto que meramente occidental y que ignora la filosofía oriental. Daniel Galarza ha respondido a su artículo, recibiendo otra respuesta del propio Roberto Augusto.

«La pobreza es un estado mental»: desigualdad y el mito de la meritocracia

«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos». (Robert Trivers: La insensatez de los necios)
 Por José María Agüera Lorente Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore. Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015, siendo en Es…

El pensamiento débil, el pensamiento oscuro, el pensamiento desordenado y el pensamiento crítico

Por Matías Suarez Holze

La finalidad del presente texto pretenderá ser la de analizar cuatro diferentes formas de pensar. Primero, pasaré a realizar un esbozo de las principales características de estas para contrastarlas entre sí, luego las llevaré a un análisis un poco más extenso.

1) El pensamiento débil se caracteriza por el desinterés y/o el repudio al rigor, la argumentación racional, los criterios estrictos de verdad, la evidencia empírica y la falta de búsqueda de la coherencia tanto interna como externa. Tiene la costumbre de dar afirmaciones a priori, sofística y dogmáticamente sin ningún tipo de respaldo. En el mejor de los casos subestima la racionalidad; en el peor la desprecia de forma explícita. La consecuencia de este tipo de pensamiento es el relativismo gnoseológico, o al menos, algo similar. Este modo de pensar es característico de algunos romanticismos y posmodernismos filosóficos.
2) El pensamiento oscuro se caracteriza por ser ininteligible. A diferencia del prime…