21 de agosto de 2015

Una izquierda no relativista: Luria en Uzbekistán. (Gabriel Andrade)

  Para la mayor parte de la izquierda, es anatema postular que hay pueblos más racionales o lógicos que otros. La izquierda suele favorecer más bien la postura de Claude Levi-Strauss, según la cual, la especie humana tiene una unidad psíquica, y todos los pueblos del mundo operan bajo las mismas formas de pensamiento. A juicio de Levi-Strauss, todas las sociedad son capaces de pensar racionalmente, y todas colocan en operativa las leyes de la lógica. Las sociedades modernas occidentales han formalizado la lógica en principios abstractos. Las sociedades primitivas no han hecho una abstracción de la lógica, postula Levi-Strauss, pero si se estudian sus sistemas de mitología o parentesco, podrá observarse la misma capacidad lógica para la clasificación, la combinatoria racional, etc.

Toda sociedad, opina Levi-Strauss, tiene su racionalidad interna. Y, en ese sentido, todos los seres humanos son capaces por igual de pensar lógicamente. En este aspecto, las teorías de Levi-Strauss están impregnadas de relativismo: según él, es menester evaluar la racionalidad de cada cultura en su propio contexto. Y, así, supuestamente, comprenderemos que no hay una única racionalidad, sino múltiples racionalidades, y que en función de eso, todos los pueblos del mundo son racionales en el mismo grado.
            El estructuralismo (la teoría que defiende Levi-Strauss) es música para los oídos izquierdistas. Pues, promulgar que no hay sociedades más racionales que otras les viene muy bien a la hora de someter a crítica las pretensiones se superioridad cultural de Occidente. El colonialismo pretendió justificarse, en parte, con la excusa de que los pueblos nativos están en una fase inferior de desarrollo, y que era necesario civilizarlos. La izquierda encabezó los procesos de descolonización, y ahora, pretende desmontar la vieja ideología colonialista que postula que hay pueblos más avanzados que otros.
            El colonialismo, no cabe duda, hizo mucho daño. Y, la idea colonialista de que hay pueblos más avanzados que otros muchas veces fue abusada. Pero, a mí siempre me ha resultado extraña la idea, inspirada en Levi-Strauss, de que el sistema de taxonomía binomial de Linneo no es más racional que la clasificación de animales hecha en el Levítico, o que un ingeniero informático no piensa más racionalmente que un chamán indígena. Me parece contrario al sentido común postular que no hay pueblos más lógicos y racionales que otros.
            Afortunadamente, no toda la izquierda ha sucumbido a este relativismo. La psicología soviética procuró comparar los grados de racionalidad de distintas sociedades, y descubrió que sí hay pueblos más lógicos que otros. En unos célebres estudios, el psicólogo Alexander Luria visitó  aldeas campesinas de Uzbekistán (por aquella época, parte de la URSS). Hacían a los aldeanos preguntas muy sencillas de razonamiento. Las respuestas de los campesinos revelan que estos pueblos no tienen la misma capacidad de razonamiento lógico que sí tenemos nosotros los modernos.
            Por ejemplo, Luria les decía: en el norte, donde siempre hay nieve, todos los osos son blancos; Zembla está en el norte, y ahí hay nieve. Les preguntaba: ¿de qué color son los osos de Zembla? Éste es el tipo de preguntas que Sócrates habría hecho, y mediante ellas, supuestamente, los pupilos llegarían a conclusiones lógicas a través de su razonamiento. Platón creía que cualquier humano (sin importar su educación previa) tiene la posibilidad de hacer esto, y así, en el Menón, se retrata a un esclavo analfabeto que, respondiendo las preguntas de Sócrates, saca a relucir su racionalidad.
            Pero, no. No fue esto lo que encontró Luria en Uzbekistán. Los campesinos eran incapaces de completar el silogismo. Frente a la pregunta sobre el color de los osos de Zembla, respondían: no sabemos, nunca hemos ido a Zembla, sólo hemos visto osos negros en nuestras vidas. Es decir, no tenían la capacidad de completar el más elemental de todos los silogismos. ¿Es esto un óptimo uso de la lógica? ¿Tiene esa respuesta una racionalidad interna (como habría dicho Levi Strauss)? ¿Piensan los campesinos uzbekos de forma tan analítica y racional como los ingenieros rusos? No, no y no.
            Buena parte de los colonialistas de finales del siglo XIX opinaban que los pueblos colonizados eran menos racionales, sencillamente porque tenían un cerebro distinto, en virtud de que se trataba de otras razas que eran biológicamente inferiores. Luria (junto a Vigotsky, su compañero intelectual) no compartía esta opinión. Él no dudaba de que los campesinos uzbekos fueran menos racionales (¿cómo dudarlo con semejantes respuestas?). Pero, el origen de ese diferencial de racionalidad entre sociedades modernas y sociedades primitivas no estaba en la biología, sino en la ausencia de educación. Un pueblo que no ha estado expuesto sistemáticamente a la educación moderna, no podrá desarrollar las facultades cognitivas avanzadas, como sí lo hacemos los modernos.
            Luria incluso defendía sus teorías en un marco marxista. Los uzbekos son menos racionales, porque buena parte de su historia la han pasado en el feudalismo, y la revolución tardó en llegar a ese país. Luria pensaba que, con la incorporación del socialismo soviético, eventualmente toda la sociedad uzbeka podría desarrollar el pensamiento lógico.

Esta forma de pensar de Luria es típica de la ideología soviética: la revolución es la salvación para los pueblos del mundo. Yo encuentro muy objetable el tipo de revolución que defendieron los soviéticos. Pero, sí encuentro algo muy meritorio en las teorías de Luria y Vigotsky: no sucumbieron al relativismo poscolonial que hoy excita a la izquierda. Estos psicólogos supieron apreciar que no hay “varias racionalidades” (como habría dicho Levi-Strauss y los estructuralistas), sino que hay una sola racionalidad, y que a partir de esa única racionalidad, podemos jerarquizar pueblos más racionales que otros.          

13 comentarios:

  1. Pues yo no estoy muy de acuerdo: no sé exactamente lo qué diría Levi-Strauss, pero para adaptarse y sobrevivir todo pueblo debe desarrollar un racionalismo más que aceptable (facultades para la caza, la organización social, desarrollo agrícola, etc), aunque sólo sea con el método de prueba-error, aprendizaje y legado intergeneracional de utilidades, etc. Que hay irracionalismo y mitología, por supuesto, pero no hasta el grado de comprometer la viabilidad de esas sociedades, como su supervivencia ha demostrado. Un chamán nos puede parecer menos racional que el informático, pero en el contexto social en el que se mueve y para las habilidades que se le requiere resulta serlo en la medida que así lo demanda su tribu (un informático muy lógico en su trabajo puede ser un irresponsable a nivel familiar, conducir borracho o llevar hábitos de vida y salud infames... .-)

    Los uzbekos le contestaron muy lógicamente a Luria, lo cual hace concluir algo que siempre he sospechado de Aristóteles y sus silogismos: que en su mayoría no dejan de ser un montón de chorradas. ;-)

    Saludos

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  2. Los estudios de Oralidad y Escritura tienen una gran síntesis en el libro homónimo de Walter Ong.

    Las investigaciones de Luria, que Ong expone y analiza en detalle, exponen lo que él llama psicodinámica del lenguaje o de la oralidad. Esas aldeas uzbekas no tenían una cultura escrita, precisamente por eso va Luria allí, de modo que no están familiarizados con los usos de la racionalidad propia del lenguaje escrito.

    Precisamente la cesura en la cultura occidental entre dominio de la escritura sobre la oralidad se encuentra en el siglo V aC.

    Si esa misma prueba lo hubiéramos hecho con un español analfabeto de hace ochenta años, el resultado hubiera sido probablemente el mismo.

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    1. Así es. Y, el efecto Flynn está bastante bien documentado: gracias a las mejoras educativas, hoy la humanidad es más inteligente que hace cien años.

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  3. Tengo dudas sobre si es legítimo el paso desde la capacidad lógica de los individuos a la racionalidad de la sociedad. ¿Qué se quiere decir exactamente con "sociedad racional? ¿Una sociedad integrada y que da un alto grado de satisfacción a sus miembros? ¿Una sociedad con miembros capaces de pensar racionalmente? ¿Una sociedad con un alto grado de estabilidad y perdurabilidad?

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  4. Me parece que el quid de la cuestión está en el término “racionalidad”, y en si hay una o varias. A mi modo de ver, la racionalidad es una propiedad o característica de sistemas (de pensamiento, de acción, instituciones…) por la cual sus elementos mantienen unas relaciones entre sí que resultan necesarias por la misma estructura del sistema, lo que podemos llamar un mecanismo. El tejado de una casa tendrá que ir arriba para que la construcción sea “racional” pues, si no, no protegería de la lluvia, igual que la suma de dos y dos tendrá que ser cuatro y su resta cero. Relaciones necesarias en tanto que cualquier sujeto conocedor de dicha estructura o mecanismo será capaz de manejarse en ese sistema produciendo los mismos resultados que cualquier otro sujeto (lo que permite las predicciones): con lo que el sistema deviene objetivo o intersubjetivo, como queramos decirlo. Para mí, esa NECESIDAD es clave de la racionalidad de un sistema: dentro del sistema hay que manejarse de tal y tal forma y no de tal otra: seremos racionales si lo hacemos conforme a esas reglas del sistema e irracionales si no lo hacemos. Nótese, entonces, que la irracionalidad se determina en función de la racionalidad del sistema, es lo que se lo opone o contradice dentro del sistema. Pero no todo lo que no es racional es irracional, puede ser simplemente arracional, es decir, ajeno al sistema. Construir aviones de forma aerodinámica es racional porque así vuelan (que es para lo que se hacen) pero pintarlos de rosa fucsia no es racional ni irracional, es arracional (y si acaso, cursi) ya que no tiene nada que ver con su vuelo (ni lo favorece ni le estorba, es irrelevante en términos de ese sistema).


    Si yo digo “2+2 son cuatro (de acuerdo a las reglas de la suma)” estoy siendo racional.
    Si yo digo “2+2 son ocho (de acuerdo a las reglas de la suma)” estoy siendo irracional.
    Si yo digo “2+2 pues no sé, cuatro mismo” estoy siendo arracional. El acierto es casual, no se debe a ninguna operación, a ningún mecanismo, no es el resultado de seguir una serie de reglas necesarias y coherentes, es pura suerte o casualidad.
    Gran parte del pensamiento primitivo era mágico en este sentido. Si acaso era funcional o pragmático, pero se basaba en aciertos casuales, en regularidades que no sabían explicarse, en correlaciones, pero no en explicaciones fundamentadas en mecanismos o sistemas racionales en el sentido indicado. Por ejemplo, la danza de la lluvia es arracional. Será irracional si se sigue practicando sabiendo la explicación de porqué llueve.

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  5. Puede haber varias racionalidades distintas (es decir, diferentes sistemas con reglas necesarias o mecanismos) e incluso contradictorias entre sí. Por ejemplo, los sistemas de reglas del fútbol y el baloncesto son incompatibles y no se puede jugar a los dos deportes al mismo tiempo, aunque sí alternativamente. En este caso, diferencia no implica jerarquía: ningún deporte es superior a otro, sino distinto. Pero en otros casos sí podemos hablar de racionalidades o sistemas superiores e inferiores: sería el caso de sistemas que se apliquen a lo mismo pero que uno sea más fértil o productivo que otro. Un sistema A será más racional que otro B si A es capaz de hacer lo mismo y más que B pero B no puede igualar a A. En el caso de los ejemplos de Luria: el investigador A era capaz de comprender y explicar la conducta de los sujetos B, pero estos sujetos B no eran capaces de entender y comprender a A. Luria era capaz de entender la forma de pensar de ellos y a la vez de completar silogismos, pero ellos eran capaces de entender su propia forma de pensar pero no los silogismo de Luria. Distinto sería si ellos hubieran dicho en el ejemplo: “el oso que nos dices debe ser blanco, pero ¿a quién le importa si nadie puede ir allí?”. Si un sistema A puede explicar a otro sistema B pero B no puede explicar a A ni siquiera en sus propios términos de B, A es superior a B. Esto puede entenderse más claramente con el ejemplo del engaño: un timador A puede engañar a un “primo” B porque A es capaz de comprender el pensamiento de B pero B no el de A. Otro ejemplo son los idiomas: si A habla inglés y B francés, no podemos decir que ninguno sea superior a otro, pero si A aprende francés, A será capaz de explicar en inglés lo que B dice en francés, pero B no podrá hacer lo mismo. Luria sabía dos “idiomas” (comprendía la lógica del silogismo y la de los campesinos uzbekos) pero esos campesinos no comprendían a Luria. La cuestión está en saber si la forma de pensar de esos campesinos, aferrada a lo dado, a lo empírico, a lo presente, era lo que les impedía esa comprensión del silogismo, y si la abstracción de Luria era lo que le permitía comprender los dos “idiomas”. Si es así, el sistema de Luria era más racional en el sentido de más productivo, de que era capaz de “envolver” al sistema de los campesinos pero no a la inversa: los campesinos no eran capaces de salir de su propio sistema porque su propio sistema se lo impedía.

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    1. Muy acertado el ejemplo de los deportes, e ilustra bien que, en efecto, podemos en ocasiones hablar de "racionalidades distintas". Pero, como bien dices, NO SIEMPRE. Wittgenstein hizo famoso el concepto de "juegos del lenguaje", usando el mismo modelo de los juegos: las reglas del baloncesto no aplican a las del fútbol. Pero, el grave error de Wittgenstein estaba en creer que ese modelo de los juegos es aplicable a todo. Por eso, Wittgenstein desembocó en un relativismo a lo bestia. Para él, Luria tendría su juego del lenguaje, el uzbeko tendría otro, y si Luria engaña al uzbeko (como en el ejemplo que colocas más abajo), en realidad no hay nada que objetar.

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    2. Aquí toca hablar de ordenadores. Un ordenador puede operar de acuerdo a los silogismos (como Luria) y también es capaz de llegar a conclusiones necesarias no basadas en la deducción natural sino en otras formas de lógica. Sin embargo, creo que la racionalidad del campesino uzbeko le sería completamente ajena. Digamos que hay tres órdenes de racionalidad y cada uno sólo se puede entender a sí mismo y al inmediatamente inferior. Siempre y cuando queramos mantener la racionalidad del uzbeko como racionalidad y no como otro sistema diferente. No lo parece pero es una pregunta por elevación digamos. ¿Se podría decir que...?

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  6. Creo que hay una forma de demostrar que el pensamiento lógico-formal de Luria era superior al de los campesinos uzbekos. Según las tesis relativistas, ambas formas de pensamiento son distintas pero ninguna es superior a otra. Aceptemos la hipótesis para reducirla al absurdo y demostrar que no es así. Supongamos que Luria les plantea la siguiente apuesta: como no se puede saber si los osos del norte son blancos o no porque nadie ha ido allí a verlo, me apuesto X a que son blancos y tú apuestas X a que son de cualquier otro color”. El campesino razonaría: “Es una apuesta justa porque estamos en igualdad de condiciones: es imposible saber si los osos son blancos o no, porque nadie ha estado allí para verlo, no hay más motivo para que sean blancos o no, así que ambos tenemos la misma probabilidad de ganar la apuesta. Sí, acepto la apuesta”. Se van al norte y comprueban que los osos son blancos. Luria gana. Ahora bien: ¿es objetable la conducta de Luria? Si decimos que sí lo es, estamos admitiendo la superioridad del pensamiento de Luria: Luria sabía (por deducción silogística) que los osos solo podían ser blancos (aún sin verlos), y se aprovechó de que el campesino no era capaz de entender eso. Pero si admitimos el relativismo, Luria no hizo nada malo: él se dejó llevar por su forma de pensar y el campesino por la suya, ambos estaban en igualdad de condiciones. Pero sabemos que no es así.

    Muchos timos se basan precisamente en esto: en la pésima intuición que tenemos de la lógica y la probabilidad. A lo largo de la historia, los timadores han ideado juegos de apuestas en los que parece que la probabilidad está igualada o incluso a favor del jugador cuando en realidad es más favorable al timador. Un ejemplo es el dilema del Monty Hall: se basa en el error intuitivo de considerar que la probabilidad de ganar es del 50% cuando en realidad es de solo un tercio (y además en la tendencia psicológica a no cambiar de decisión). En estos casos, no hay dos racionalidades distintas pero valorativamente iguales, sino una superior y otra inferior (por eso gana siempre el timador). https://es.wikipedia.org/wiki/Problema_de_Monty_Hall

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    1. Yo entiendo y respaldo tu ejemplo. Pero, yo no diría que Luria sería un inmoral por hacer una apuesta aprovechándose de su mayor racionalidad. TODO apostador hace eso. Yo sé que el Real Madrid tiene muchísimas más probabilidades de ganarle al Betis, porque he analizado muchos factores: jugadores, condiciones del terreno, etc. El aficionado al Betis, por puro fanatismo, apuesta al Betis. Hacemos la apuesta, y gano. ¿Me aproveché yo de mi racionalidad y del fanatismo del perdedor? Sí. ¿Fui inmoral? No lo creo...

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    2. Pero hay una diferencia, Gabriel: tú y el del Betis compartís la misma racionalidad, realmente el otro sabe que la probabilidad de que gane el Madrid es mayor, lo que pasa es que actúa irracionalmente (en contra de lo que es más probable) pero sabiéndolo (salvo que esté loco y realmente crea que el Betis ganará al 100%) o bien puede ser que actúe racionalmente con una estrategia maximax (apostar por la opción más desfavorable pero confiando en que gane y su beneficio sea mayor, por ejemplo: si todo el mundo apuesta a que gana el Madrid y yo apuesto a que pierde, si resulta que pierde, yo gano más que lo que ganaría cada uno si ganara el Madrid porque el premio se lo reparten entre todos los acertantes). O puede ser que para él sea más importante su fidelidad al Betis que lo que diga el cálculo de probabilidades (cálculo que, no obstante, conoce y sabe hacer aunque no le haga caso). El caso es que compartís la misma racionalidad y no hay problema moral sino simplemente diferentes estrategias o fidelidades.
      El problema moral aparecería cuando uno hace una apuesta y no hay igualdad de condiciones iniciales (por lo menos mínimas): por ejemplo, si apuestas contra un niño o un demente o con cualquiera que no sepa valorar acertadamente la realidad como para tomar decisiones racionales (sean o no arriesgadas, con una estrategia u otra). En el caso de Luria y el campesino, Luria engaña al campesino si, aprovechándose de su mayor racionalidad, le lleva a aceptar una apuesta que el otro no aceptaría de saberlo. Es como si me encuentro con un tipo que me dice que la probabilidad de que salga rojo en la ruleta es mayor que la del negro, y le propongo apostar 100-50: como rojo es más probable, si sale negro él me da 100 y si sale rojo yo le doy 50 y él acepta la apuesta creyendo que es justa porque mi apuesta es más difícil que la suya. Es el típico engaño de los timadores: hacer creer que la probabilidad está igualada o incluso que es más favorable para la víctima, por eso son TIMOS y no simples JUEGOS o apuestas. En el juego, se sobreentiende que debe actuar el azar y/o la estrategia, pero no otras circunstancias como el engaño deliberado (no es lo mismo un farol en el póquer, por ejemplo, que hacer trampas). Es más, en algunos casinos incluso no dejan entrar a quienes aumentan excesivamente su ventaja, por ejemplo, a los “contadores” que memorizan las cartas que van saliendo en el black jack y que les permite la ventaja de poder calcular probabilidades según las cartas que faltan por salir.
      El problema del relativista es que no puede objetar nada a Luria porque, para él, ambas racionalidades son iguales.

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    3. Entiendo tu punto, pero lo veo más difícil aplicar en la vida diaria. Hasta cierto punto, el del Betis no tiene mi misma racionalidad, porque él es un fanático nacionalista que va por el "Viva el Betis manque pierda", mientras que yo opto por el análisis racional de las variables. Pero, que yo sepa, en ninguna quiniela estaría prohibido que un obrero fanático del Betis apueste contra un profesor universitario.

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    4. El fanático que apuesta bajo la premisa de "Viva el Betis manque pierda", a simple vista, sí parece saber que su opción es irracional. Pero, me temo que el auto-engaño es muy poderoso en la psicología, y en ese sentido, el fanático inventaría toda clase de excusas y falsas racionalizaciones para apostar por un equipo que seguramente perderá. Así pues, un fanático auto-engañado no tiene el mismo nivel de racionalidad que el que apuesta por el Madrid, pero con todo, insisto, este tipo de apuestas no estarían prohibidas.

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