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Rebelde sin causa


José Luis Ferreira

¿Cómo definir la causalidad? ¿Qué utilidad tiene una posible definición del término?

Desde Aristóteles, los filósofos han estado dándole vueltas a una definición. No hay metafísico que se precie que no haya dado la suya. Sin embargo, casi todas las definiciones que se manejan o son demasiado imprecisas o son demasiado redundantes como para ser operativas. Por ejemplo, la definición de causa material de Aristóteles sólo permite decir que “la causa material de algo es la materia de que está hecho”. Esto puede ayudar a plantear una visión materialista de la ciencia, pero no ayuda a hablar de la causa de la materia, si es que tal cosa queremos y es posible. Desde luego, tampoco permite avanzar en preguntas acerca de la causa del universo, la necesidad de un dios o cosas así. Algo parecido pasa con el concepto de causa formal.

La definición de causa eficiente es realmente imprecisa, dice que la causa eficiente de algo es lo que ha producido ese algo. Se dan ejemplos como el pintor que pinta con amor, pero se ocultan muchos otros que muestran su imprecisión. ¿Cuál es la causa eficiente, si es que la hay, de que dos extraños se junten en un tren? ¿Qué pasa con la madre del pintor? ¿Es también causa eficiente del cuadro? ¿Es causa de la causa? Tampoco esta definición nos permite hablar de causa eficiente de las causas.

Comparemos esas definiciones con las siguientes:
  1. El conjunto de leyes A causa el conjunto de leyes B si las leyes B se deducen de las leyes A. Así, las leyes de Newton son causa de las leyes de Kepler y el modelo de Equilibrio General en Economía es causa de la ley de la demanda. Podemos poner “fenómeno B” en lugar de “leyes B” y hablar de que la mecánica de Newton es la causa de que caigan las manzanas como lo hacen.
  2. En un modelo, si el cambio en el parámetro (o conjunto de parámetros o condiciones,…) A produce que la variable B cambie, el primer cambio es causa del segundo. Así podemos hablar de que un cambio en la masa causa un cambio en el momento lineal o que un cambio en el gasto público causa un cambio en el tipo de interés de la deuda emitida. Siempre respecto a un modelo.
  3. Granger dio una definición de causalidad usando métodos estadísticos. Recibió el Nobel por este tipo de contribuciones.
  4. Otra definición muy útil en ciencia es decir que A causa tal cambio en B si, manipulando A, podemos conseguir ese cambio en B. Queda aclarar lo que es “manipular”. No podemos manipular el tamaño de una estrella, pero podemos “manipular” la muestra de estrellas que seleccionamos para concluir que la causa de que una estrella tenga un final u otro es su masa.
Estas definiciones tienen de bueno varias cosas. Primero, que precisan esa idea intuitiva pero tremendamente vaga de lo que entendemos por causa. Segundo, que son operativas, en el sentido de que, en su dominio de referencia, son perfectamente aplicables y personas distintas llegarán a la misma conclusión acerca de si algo es o no causa de otra cosa. Tercero, son tremendamente útiles para hacernos avanzar en el conocimiento.

Ninguna de estas bondades está presentes en los conceptos metafísicos de causa que uno suele leer. Sin embargo los metafísicos insisten en poder decir algo acerca del mundo y sus demonios o sus dioses usando conceptos imprecisos. Algunos llegan a decir que, puesto que los ejemplos de definiciones anteriores son de ámbito de aplicación reducido y todos corresponden a una idea de causa más general, es esa idea (¿metafísica?) de causa la que es más precisa y la que hay que manejar en filosofía.

Craso error, es como decir que el término “casa” nos permite más posibilidades deductivas que los términos “casa de ladrillo”, “chalet”, “rascacielos”. Los segundos nos permiten decir si “choza” es o no una de esas cosas. El primero no nos permite decidir si “choza” es “casa” o no. Hasta que no definamos con precisión qué es casa (y esa definición depende enteramente de lo que queramos definir como casa, no de ninguna idea platónica y a priori de lo que debe ser ese concepto) no sabremos si “choza” es o no es una casa.



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