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¿Debe prohibirse la bandera confederada en EE.UU.? Autor: Gabriel Andrade

Algunos episodios recientes de violencia racial en EE.UU. han hecho aparecer en esa sociedad un viejo debate: ¿debe prohibirse la bandera confederada? Esta bandera es ondeada comúnmente en regiones del sur de EE.UU. (los estados esclavistas que se separaron de la Unión en la guerra civil norteamericana), pero ofende a muchos ciudadanos, especialmente los negros.
Lo elemental acá, me parece, es la libertad de expresión. Es básicamente el mismo dilema respecto a la esvástica, Mein Kempf¸ y otros símbolos nazis en Europa. Quizás, en las primeras décadas tras la Segunda Guerra Mundial, y el proceso de denazificación, fue necesario prohibir la exhibición de esos símbolos. Pero, ya ha pasado el tiempo, y el momento ha llegado para permitir esos símbolos, así como la negación del holocausto. Para ello, podemos esgrimir los mismos argumentos que John Stuart Mill empleaba a favor de la libertad de expresión: si la verdad está de nuestro lado, permitamos a los que están en error exponer sus símbolos y argumentos, y así, ellos mismos serán vencidos en el debate. Si no les damos esa oportunidad, no serán realmente vencidos, e incluso, cabrá la sospecha de que quizás sí tengan razón.

Esto tiene aún más justificación con el caso de la bandera confederada, un símbolo de hace siglo y medio (frente a apenas el medio siglo de los nazis). Se reprocha a la bandera confederada por ser representación de la esclavitud y la supremacía racial. Esto es una media verdad. La bandera confederada nunca se asumió como símbolo del racismo o la esclavitud, sino sólo como el símbolo nacional de un país que era esclavista, como tantos otros países esclavistas que ha habido en la historia. Es un símbolo nacionalista, que representa la cultura sureña de EE.UU., la cual es muchísimo más extensa que su mera defensa de la esclavitud. La esclavitud ha sido una institución universal en la historia de la humanidad, y si hemos de expurgar los símbolos de personas o gobiernos que alguna vez fueron esclavistas, entonces tendríamos que prohibir una enorme lista.
La media luna, la cruz y la estrella de David, por sólo mencionar los símbolos religiosos, tendrían que ser expurgados, pues las tres religiones monoteístas han defendido la esclavitud en algún momento. Si seguimos esta lógica, tendríamos que prohibir los bustos de Aristóteles, pues éste fue el principal defensor intelectual de la esclavitud desde la antigüedad. Del mismo modo en que podemos exhibir los símbolos del Islam, el cristianismo y el judaísmo, sin necesidad de vincularlos con la esclavitud, ¿por qué no puede hacerse lo mismo con la bandera confederada?
Pero, incluso, la alternativa a la bandera confederada, la actual bandera norteamericana (una versión de la cual, se ondeó en la guerra civil en los ejércitos de la Unión), no es tampoco ningún símbolo de progresismo. Así como los estados del sur defendían la continuidad de la esclavitud, Lincoln y los estados del norte defendían la deportación masiva de los antiguos esclavos negros, y la colonización de Liberia (desplazando a los nativos de aquel país). Si se asume que la bandera confederada es un símbolo de odio, ¿por qué no se asume que la bandera de la Unión también lo es?
Cuando el Norte ganó la guerra, impuso un severo régimen de opresión en el Sur. Lo ocupó militarmente, y adelantó una serie de leyes represivas. No se trataba ya de defender a la población de esclavos negros liberados, sino de castigar a la población blanca. Así, por ejemplo, la decimocuarta enmienda de la Constitución concedía ciudadanía a todos los ciudadanos (independientemente de su raza), y con esto, se eliminaba la discriminación racial. Pero, esa misma enmienda estipulaba que, quien hubiera participado en una rebelión, no tenía derecho al voto. Con esto, se aseguraba que la generación entera que luchó a favor de la Confederación en la guerra civil, quedase inhabilitada como electores, lo cual abrió paso para que una casta de políticos agresivos procedentes del norte (conocidos como los carpetbaggers), aprovecharan y se establecieran en el Sur depredando recursos y mano de obra.
A decir verdad, Lincoln pretendió una reconciliación con el Sur. Pero, sus sucesores republicanos no estaban interesados en esa reconciliación, y así, promovieron esa serie de medidas punitivas. Esa falta de cuidado propició que, cuando finalmente las tropas del Norte se retiraron una década después, la sociedad blanca sureña quedase aún más resentida. En parte, esto explica la aparición del Ku Klux Klan, y una vez que los blancos se hicieran nuevamente con el poder local, la formulación de las leyes segregacionistas de Jim Crow.

La supresión de la bandera confederada es una medida torpe. Si en efecto hay una escalada de tensiones raciales en EE.UU. (y yo francamente dudo de que sea tan grave como algunos medios quieren presentarlo), suprimir el reducto de la antigua sociedad sureña generará aún más resentimiento entre algunos blancos, y potencialmente, más violencia. En la sociedad multiculturalista, continuamente se nos dice que sería una torpeza pretender combatir el yijadismo prohibiendo el Corán. ¿Por qué cuesta tanto aplicar el mismo principio a la bandera confederada?

Comentarios

  1. Uf, Gabriel, el tema de los símbolos es tan complejo que habría que analizar caso por caso y tener mucho cuidado con las analogías y los paralelismos. Los símbolos no suelen ser unívocos y un mismo símbolo puede tener muchos significados para diferentes personas, algunos incluso contradictorios. Los símbolos sirven para la expresión y la comunicación, pero debido a su arbitrariedad, complejidad y ambigüedad, pueden generar confusión en vez de entendimiento. ¿Qué significa tal símbolo? Pues depende de para quién, en qué momento, en qué contexto, con qué intención. ¿Quién es la autoridad que pueda decidir el significado exacto de un símbolo? Es algo escurridizo. Una esvástica puede ser un símbolo nazi o un símbolo hindú o un símbolo budista con significados distintos en cada caso (y hasta opuestos). Por eso sigo que hay que ser muy cuidadosos. Por ejemplo, cuando los ultras de un equipo de fútbol exhiben la esvástica sería ingenuo pensar que lo hacen para expresar el eterno retorno o el ciclo del cosmos o algo así como expresan con el mismo símbolo las religiones orientales. Es cierto que los yihadistas usan el Corán pero no todos los que usan el Corán son yihadistas: la proporción entre musulmanes no yihadistas y yihadistas es abrumadoramente mayoritaria para los no yihadistas. Aquí en España pasaba algo igual con la ikurriña y ETA: los etarras usaban la ikurriña pero no todos los que se identificaban con esa bandera eran etarras ni mucho menos y era totalmente injusto meterlos a todos en el mismo saco. Pero también sucede que a veces un grupo “secuestra” un símbolo y acaba monopolizando su significado, de tal modo que pueden ocurrir dos cosas por parte de los contrarios a ese significado: 1. o bien que luchen por mantener ese símbolo renegando de ese significado, 2. o bien que acaben renunciando a ese símbolo y sustituyéndolo por otro. El primer caso pasó con los nacionalistas vascos del PNV que siguen usando la ikurriña desvinculándose de ETA, y el segundo con las izquierdas españolas más allá del PSOE que reniegan de la bandera roja y amarilla y roja vinculada a la monarquía y el franquismo y prefieren la bandera roja, amarilla y morada de la IIª República (sin embargo, hace poco, el candidato del PSOE utilizó una bandera roja, amarilla y roja inmensa para intentar la primera vía de que no se identifique con la derecha). En España, se ha intentado que esa bandera sea la constitucional con la que se identifiquen las derechas y las izquierdas, pero no se ha logrado: todavía mucha gente de izquierdas la identifica con la derecha, y de hecho la derecha y la extrema derecha la usan constantemente buscando esa identificación entre ellos y ese símbolo. En el caso concreto de la bandera sureña no lo conozco lo suficiente para saber si la proporción entre racistas que quieren adueñarse del símbolo son demasiados y los no-racistas que también la usan son minoría en comparación, o si los racistas sureños son una pequeñísima minoría en comparación con los no-racistas que también la utilizan a menudo.

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    1. Supongo que en el caso de la bandera confederada no hay cifras como para saber cuántos de quienes la ondean son racistas. Para este tipo de cosas no hay encuestas o elecciones. Pero, dos puntos:
      1. La bandera confederada era la bandera de un país (que no fue reconocido internacionalmente, vale admitir), un símbolo nacional. Ciertamente era un país esclavista, pero esa bandera representaba mucho más que la esclavitud (y, de hecho, contrario a lo que muchas veces se dice, aquella guerra no fue únicamente debida a la cuestión de la esclavitud, y en el sur hubo abolicionistas que, con todo, defendían la secesión).
      2. Aún si fuese un símbolo de odio (como sí lo es el caso de la esvástica en un partido de fútbol), ¿bajo qué criterio puede prohibirse? ¿Estamos dispuestos a limitar la libertad de expresión para no ofender a nadie? ¿Cómo difiere eso del asunto de Charlie Hebdo?

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    2. 1. Una cosa es el significado, por así decir, “analítico”, que podamos darle a un símbolo, es decir, después del análisis sosegado de su contexto y de todos sus factores, y otra cosa es el significado social o mayoritario que ese símbolo tiene o adquiere entre una población, y que no tienen por qué coincidir necesariamente. Igual que una cosa es el riesgo real de algo (de los transgénicos o de las radiaciones) y otra cosa es la percepción social de ese riesgo (que suele ser mucho mayor hasta el alarmismo injustificado en comparación con el riesgo real). Puede ser que esa bandera efectivamente no tenga por qué significar el racismo en cuanto a su origen, etc., pero también puede ser que la población mayoritariamente la relacione principal o exclusivamente con el racismo debido a que los racistas se la hayan apropiado con el paso del tiempo haciendo que ese matiz racista predomine sobre todos los demás que pueda tener. No conozco tanto el caso y no podría decir que es lo primero que le viene a la mayoría de la gente a la cabeza cuando ve esa bandera: si una reivindicación nacional o un símbolo racista.

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    3. 2. Esto también es complejo. Para empezar, ningún derecho es absoluto, todos tienen límites y entre ellos están los demás derechos. Eso sirve para distinguir la libertad de expresión de la incitación al odio o a cometer delitos. El asesinato es un delito, pero la incitación a asesinar también, y dicha incitación no puede considerarse una forma de “expresión” protegida por la libertad de expresión. La esencia del derecho a la libertad de expresión es proteger las ideas, opiniones, pensamientos, teorías, etc., que se sobreentiende que son pacíficas y que no sean censuradas o prohibidas por ideologías dogmáticas contrarias a ellas. El modelo sería el de Galileo y la Inquisición: se trata de proteger a quien tenga ideas contrarias a las del Estado, la religión o los poderes dominantes. Pero ese derecho no puede servir de excusa para hacer pasar por “expresión” la incitación al odio, la discriminación, la exclusión, etc. En ese sentido, parece lógico que el Derecho prohíba las manifestaciones de odio hacia los demás. Otra cosa es la crítica a ciertos grupos o ideas pero que no incitan al odio hacia nadie. Las críticas de Charlie Hebdo al islam no buscaban el genocidio de los musulmanes, mientras que las esvásticas (o los símbolos racistas) sí buscan la promoción de la discriminación e incluso el exterminio de ciertos grupos étnicos. De todas formas, insisto, es complejo.

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    4. 1. Yo veo un problema. El mero hecho de que la mayoría considere ofensivo un símbolo, no implica que ese símbolo sea realmente ofensivo. Quizás, la mayoría participa de una paranoia o un victimismo. En Irán la mayoría verá la estrella de David como un símbolo de odio, pero no lo es (lo mismo que la hoz y el martillo en Polonia). En el caso de la bandera confederada, me parece, puede darse el cado de que esa bandera NO ha sido apropiada por racistas, pero la mayoría erróneamente cree que sí ha sido apropiada por racistas. ¿Hay que aceptar el criterio de las mayorías, aún si éstas son paranoicas?

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    5. 2. Respecto a la libertad de expresión, estoy de acuerdo en que no debe haber derecho a gritar "fuego" en un cine. Pero, la cuestión es decidir qué es exactamente análogo a gritar "fuego". ¿Es llevar una bandera nazi a un estadio de fútbol incitación al odio? Quizás sí (aunque, francamente, si a números vamos, la hoz y el martillo se llevan más muertos que la esvástica, pero nadie se ha molestado en prohibir esos símbolos). Ahora bien, ¿es negar el Holocausto una incitación al odio? De nuevo, quizás sí. Pero, ya esto es más problamático, porque se hace bajo el manto de una declaración histórica sobre hechos fácticos. Yo podría aceptar la prohibición de la bandera nazi, pero estoy decididamente en contra de la prohibición de la negación del Holocausto. Si se trata de una declaración sobre el mundo (es decir, hechos fácticos), yo emplearía el razonamiento de J.S. Mill: dejemos que los negacionistas expongan sus tesis, y refutémoslas, pues así, ellos mismos quedarán deslegitimados y ridiculizados.

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