14 de junio de 2015

La mala ciencia

José Luis Ferreira

Así como encuentro más ilustrativo enumerar los puntos de la lista de cuidados del método científico que decir eso de “enunciar hipótesis-buscar datos-confirmar o rechazar hipótesis”, encuentro también más fructífero señalar a mis estudiantes la lista opuesta a la de cuidados.

A cada cuidado corresponderá un descuido, y viceversa. Sin embargo, es mucho más entretenido buscar descuidos. Tanto que la lista se alarga hasta el infinito. Pero voy a dejar para una siguiente entrada (o entradas, ya veremos) la nominación de descuidos, de manera que hoy solo voy a hablar de cuatro tipos de mala práctica científica como resumen de la lista de descuidos.

Señalo a continuación cuatro tipos de mala práctica científica. En la lista prometida iremos a los detalles. Acepto, por supuesto, más categorías.

-No seguir los protocolos de la comunicación científica. Por ejemplo, se presentan resultados provisionales como definitivos, o se acude a la prensa normal en lugar de a los congresos y revistas científicas:

            Los canales de Marte y las líneas de Venus (Percival Lowell)
            La fusión fría (Pons y Fleischman)
            Clonación humana (Hwang)

-Realizar directamente un fraude:

            El hombre de Piltdown
            El monstruo del lago Ness
            Los círculos en campos de cereales

-Caer en el autoengaño:

            La Sociedad de la Tierra Plana
            Máquinas de movimiento perpetuo
            Homeopatía

-Presentar una idea basada en prejuicios religiosos, personales, ideológicos o de cualquier otra índole

            Creacionismo y Diseño Inteligente
            Frugivorismo
            Las teorías de Lysenko

Seguramente alguno de los ejemplos anteriores pueda estar en más de una categoría. Otros, como el caso de Hwang, tal vez están mejor en otra (aunque creo, en el caso de la clonación el fraude vino después, para intentar documentar lo que ya se había adelantado prematuramente).

Lo que es inquietante es que sepamos perfectamente que tales ejemplos caen en esas malas prácticas y, aún así, la mayoría de ellas encuentren una nada despreciable recua de adeptos.

¿Se resumen todos los fallos en dos, autoengaño y prejuicio?

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