16 de abril de 2015

Experiencias cercanas a la muerte serían causadas por actividad cerebral



por David Osorio (@Daosorios)

La semana pasada se publicó nueva evidencia de que las 'experiencias cercanas a la muerte' son cosa del más acá y no del más allá:

Las numerosas experiencias descritas por los sobrevivientes de un paro cardíaco —personas que revivieron incluso después de que su corazón dejó de latir, a veces durante muchos minutos— incluyen moverse a través de un túnel hacia una luz blanca, saludar a familiares que ya no viven, y escuchar conversaciones entre miembros de la familia en otra habitación. Un nuevo estudio de la Universidad Michigan Medical School muestra cómo el cerebro envía señales al corazón en los momentos previos a la muerte. Es esta ráfaga de actividad mental la que es clave para la reducción cardíaca, dicen los investigadores, y muy probablemente también la base de las experiencias cercanas a la muerte.

"La reducción de oxígeno o de oxígeno y glucosa durante el paro cardiaco puede estimular la actividad cerebral que es característica del procesamiento consciente", declaró el Dr. Jimo Borjigin, autor principal del estudio, en un comunicado de prensa. Estos resultados actuales combinados con investigaciones anteriores proporcionan un marco científico para las experiencias cercanas a la muerte reportadas por muchos sobrevivientes de paros cardíacos.

Conexión cerebro-corazón


Una suposición común es que si tu corazón deja de latir, la sangre deja de fluir a los órganos de tu cuerpo y una vez que el cerebro sufre la carencia de oxígeno, se produce la muerte. En esta descripción, el corazón es el eje central en el proceso. Sin embargo, los científicos de la Universidad de Michigan dicen que el cerebro puede estar realizando el papel principal en el proceso de la muerte.

Para entender mejor la neurobiología de la muerte, los investigadores indujeron asfixia en nueve ratones. Mientras tanto, hicieron seguimiento y examinaron el corazón y el cerebro simultáneamente usando una electrocardiomatriz, tecnología desarrollada en el laboratorio de Borjigin. Estas técnicas descubrieron misterios.

Sorprendentemente, el cerebro está mucho más activo durante el proceso de muerte que estando despierto, dicen los investigadores. En el periodo de 30 segundos después de que los corazones de los animales dejaron de latir, los investigadores observaron una liberación inmediata de más de una docena de sustancias neuroquímicas mientras que las ondas cerebrales de alta frecuencia llamadas oscilaciones gamma aumentaron. Esta actividad parece desencadenar una conexión entre el cerebro y el corazón. Después de una fuerte caída en el ritmo cardíaco, los investigadores observaron (a través de la electrocardiomatriz) cómo las señales cerebrales se sincronizaban con el ritmo cardíaco, latido a latido.

Borjigin cree que un nivel de actividad cerebral elevado similar también puede ocurrir durante la experiencia humana "cercana a la muerte", y esto es lo que da lugar a un estado elevado de conciencia, incluyendo las visiones experimentadas por los sobrevivientes de un paro cardíaco.

Es importante destacar que cuando Borjigin y sus colegas bloquearon las señales que fluyen desde el cerebro hasta el corazón, pudieron retrasar, de manera significativa, la fibrilación ventricular — un temblor de las cámaras inferiores del corazón que le impide el bombeo. Si con drogas se pudiera crear un "bloqueo de las conexiones eléctricas del cerebro al corazón durante el paro cardiaco", señaló Borjigin, podría ser posible "mejorar las posibilidades de supervivencia en pacientes con paro cardíaco".

(imagen: Into The Light by Simon & His Camera via photopin (license))

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