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Contra el dogmatismo


    Por Matías Suarez Holze




(Aclaración: esta nota se trata sobre dogmatismo de ser “dogmático”, no de la corriente filosófica “dogmatismo”)


Un dogma -en su significado más común- es una supuesta verdad absoluta que no necesita ser sujeta a prueba de veracidad, no acepta críticas ni replicas,  no necesita fundamentarse y esta sostenida posiblemente por alguna autoridad indiscutible, como puede ser una institución, una supuesta deidad, un “gurú” (maestro espiritual), etc.
A pesar que el término esta popularizado en el ámbito religioso, ya que dogmas son aquellas verdades directamente reveladas por Dios, y reconocidas por la Iglesia, que constituyen objeto obligado de fe para los creyentes... la palabra puede servir para otros tipos de ideas no necesariamente religiosas. 
  La estructura de pensamiento dogmática es más o menos la siguiente;


1- Existe un conjunto de verdades fundamentales acerca de algo.
2-Yo (dogmático) las conozco.
3-Esas verdades no exigen justificación racional, no pueden ser criticadas ni reformadas… no progresan.
4-Por más que sean demostradas equivocadas, no las voy a abandonar.
5-Para que el mundo sea mejor, todos tienen que aceptarlas.
6-Quienes no las acepten, están inexorablemente equivocados.

(Lista basada en las características señaladas por Rabossi)

En esta estructura de pensamiento, las ideas casi están sujetas a la imposibilidad de reformarse o de racionalizarse, y este tipo de pensamiento puede aplicarse a cualquier conjunto de ideas, ya sea políticas-económicas, filosóficas, pseudocientíficas, espirituales-religiosas, etc.
 Mantener esta estructura de pensamiento conlleva obvias consecuencias, un dogmático no necesita debatir, cree tener una verdad absoluta sin necesidad de revisión, no necesita probar nada, y así puede ejercer cualquier tipo de práctica basada en sus ideas/opiniones, puede ser tanto difundirlas –o imponerlas- (adoctrinamiento), o dándole una utilidad práctica, trayendo todo tipo de consecuencias negativas, generalmente la desinformación.
  Un dogmático rechaza a priori cualquier tipo de ideas que contradiga sus creencias, esto hace difícil cualquier intento de reformar su visión, muy difícilmente se puede salir de esta estructura de pensamiento totalmente ajena al pensamiento crítico, por esto es una importante responsabilidad intelectual la lucha contra él.


¿Mantener cualquier tipo de ideas es ser dogmático?

 Mucha gente en esta era del posmodernismo, cree que mantener cualquier tipo de ideas es ser dogmático, que creer tener cualquier tipo de verdad es creer tener una verdad absoluta y defenderla es caer en el dogmatismo. Esto es absolutamente falso, y si lo que se busca mediante este relativismo es no ser dogmático… es hasta absurdo, ya que al tener firmeza al decir que mantener una postura es ser dogmático, se está manteniendo una postura, ósea, se está siendo dogmático.
 Esta creencia abunda en el escepticismo radical, una corriente que afirma que no existe la verdad, que no hay certezas, que no puede conocerse nada, y que cualquier afirmación es una simple opinión como cualquier otra.
Es totalmente opuesta al escepticismo científico o racional, y suelen confundirse muchísimo. Este último es una corriente (filosófica, científica, epistemológica) que si afirma la existencia de la verdad y cuestiona cualquier tipo de postura que no conlleve fundamentación lógica robusta y evidencia empírica suficiente (como ser psuedociencias).
 
Cualquiera que acepte la posibilidad de la existencia de una verdad –provisional y refutable- la validez del conocimiento y de la razón puede mantener una idea sin caer en el dogmatismo. Simplemente aceptando que esta idea-verdad está sujeta critica racional y que puede ser refutada en el caso de ser incorrecta. Si bien cualquier conocimiento/idea que podamos tener acerca del mundo es parcial y perfectible… eso no quiere decir que todo sea pura fantasía y que no exista la verdad o las certezas.  Esta es la forma de pensamiento que utiliza la ciencia, el realismo crítico, el pensamiento crítico, y el resto de las buenas filosofías e ideas.
   “Es que si hay una ideología propia de la filosofía esa es la del anti-dogmatismo, la actitud crítica racional… el respeto por el poder de la crítica racional” Rabossi (filosofo)
 Tener una postura, una idea, o defender una verdad no es una posición dogmática, siempre que esté bien fundamentada y pueda ser refutada.
Existe gente confundida  que cree que tener una idea y negarse a la crítica racional es tener firmes las ideas, pero no, en realidad esto es ser irracional y arrogante. La verdadera firmeza de ideas está en la coherencia entre nuestro pensar y actuar y la actitud de dejar someter nuestras ideas a la crítica. (Rabossi)
  Mantener una postura firme y fundamentada y negarse a otras ideas no es ni síntoma de cerrazón intelectual ni una postura dogmática, siempre que para las ideas que no se acepten se mantenga una argumentación en contra, ya sea falta de evidencias, falta de coherencia, etc.
Como decía el ingeniero espacial
James Oberg: “Hay una diferencia entre tener la mente abierta, y un hueco por donde se te escurre el cerebro”.

El dogmático por excelencia es el fanático religioso, un fanático religioso (generalmente) esta adoctrinado para negarse a dudar de su religión, carece totalmente de predisposición a abandonar sus creencias por más que se las demuestre incorrectas, incoherentes, etc. Generalmente, hasta las mismas religiones estigmatizan la duda, el escepticismo racional y la racionalidad en sí, la ciencia, el debate y el progreso.
 Por eso es que la palabra dogma esta tan relacionada –y hasta aceptada- por la religión. Una dosis de razón, una pizca de duda y una ración de pensamiento crítico basta para envenenar el pensamiento religioso. La fe es una de las formas de dogmas más extendidas sobre los humanos.
 Ahí se puede ver la gran consecuencia del pensamiento dogmático, en la cantidad de barbarie e ignorancia que despegó y sigue despegando de las religiones y sus instituciones, desde la persecución de todo lo que podría traer critica a sus creencias –la quema de libros (como la quema de la biblioteca de Alejandría)  y “herejes” donde se masacro, persiguió y humillo miles de personas, entre ellos importantes científicos y pensadores (como Giordano Bruno, Galileo o la filósofa Hipatia)- las famosas Guerras Santas, el impedimento del progreso intelectual que amenace su hegemonía, la propagación de la peste negra por la masacre de gatos por parte de la iglesia (que los consideraban “seres diabólicos”), la propagación y perpetuación de la misoginia y el patriarcado (excesivo y abominable en el caso del Islam), el encubrimiento de pederastas, la destrucción -reciente- de esculturas egipcias de 3.000 años de antigüedad por parte de terroristas musulmanes en Irak, etc. En fin, las consecuencias negativas del pensamiento dogmático del fanatismo religioso bastarían para llenar una biblioteca –o quemarla-.
 El pensamiento mágico (donde entraría el pensamiento religioso) es el mayor exponente de dogmatismo, el carácter principal de las pseudociencias, mitos, tradiciones, etc.,  es que están barnizadas por el dogma, su postura acrítica es la que los perpetúa durante siglos trayendo el estancamiento intelectual, la desinformación y el desastre a todos los ámbitos de lo social.
Pero aun así el dogmatismo puede infiltrarse en absolutamente todo, pasa mucho en política y economía, hasta en lo más cotidiano uno puede caer en el dogma.


¿La ciencia y la racionalidad es un dogma?

También es común entre los posmodernos considerar a la ciencia un dogma -y en los casos más absurdos, hasta se la trata de religión ignorando que son conceptos completamente opuestos- , ya que creen que el “Consenso científico” es algún tipo de autoridad indiscutible. Esto es totalmente falso, la ciencia, su pensamiento y su consenso dependen absolutamente de la crítica, es su condición esencial, sin crítica, racionalidad y argumentación solida no puede existir la ciencia ni su pensamiento.
Tampoco es verdad  que la ciencia considera sus conocimientos como absolutos, ya que toda forma de conocimiento científico no es perfecto, sino perfectible… es decir, que puede mejorarse, profundizarse y reformarse.
Una de las condiciones más hermosas del pensamiento científico es la contrariedad a la autoridad, rechazar las afirmaciones sin comprobación ni argumentos ignorando si provienen de alguna autoridad divina o humana, es lo que en Inglaterra en épocas de Ilustración se llamó “Nollius In Verba” (En la Palabra de Nadie), lema de la Royal Society. Por esto la ciencia cumple un papel esencial en el librepensamiento.
 Tampoco faltan los que creen que la racionalidad o la lógica son dogmáticas, y lo más irónico es que intentaran defender eso con “argumentos racionales”; son los irracionalistas.
 La racionalidad
es la capacidad que permite pensar, evaluar, entender y actuar de acuerdo a ciertos principios de optimidad y consistencia. Es la antítesis del dogmatismo y la capacidad de pensar consistentemente en si, por lo cual si se la podría discutir de forma correcta solo sería racionalmente (para que sea consistente y argumentada, recuérdese que el dogmatismo se basa en la no-argumentación) y se vuelve una tarea paradójica no caer en el dogmatismo. En realidad, lo dogmático es el irracionalismo, que no necesita argumentar ni pensar consistentemente nada, solo afirmarlo y defenderlo.

En defensa del Librepensamiento

 El término librepensamiento a partir de la Ilustración define una actitud filosófica consistente en rechazar todo dogmatismo, sea de tipo religioso o de cualquier otra clase, y confiar en la razón para distinguir lo verdadero de lo falso.
 Un librepensador es una persona que forma sus opiniones 
sobre la base del análisis independientemente de la imposición dogmática de alguna institución, religión, tradición, tendencia política o de cualquier movimiento que busque imponer su punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica .El librepensador utiliza a la ciencia y la lógica para discriminar las ideas falaces..
 
El librepensamiento es la base filosófica para el movimiento del Humanismo secular.

Creo que la conclusión es clara. Evitar completamente caer en el dogmatismo, fundamentar sólidamente cualquier afirmación o idea y exponer evidencias en lo posible.
Las consecuencias negativas del dogmatismo y la irracionalidad pueden ser infinitas, una de las luchas intelectuales más relevantes es la de luchar contra toda forma de dogmatismo, criticar todo es la forma de filtrar lo –potencialmente- dañino para asegurarnos un bien común a todos.
El dogmatismo es sinónimo de estancamiento intelectual, de arrogancia, de ignorancia…. -y de las peores ignorancias- de las que subestiman y creen poder estigmatizar el conocimiento progresivo. Un dogmático ignora por decisión, pone voluntad en desprestigiar la sabiduría y hasta dónde puede llegar, no ve más allá porque no quiere, es en sí mismo el obstáculo al saber y está hundido en un lodo del que además está conforme.
La base para dejar de lado esta estructura de pensamiento es comenzar a ser más racionales, a debatir más y a escuchar al otro. Analizar críticamente todo y no enamorarse de ninguna idea, poder ser falsables, para así poder progresar intelectualmente.
Una sociedad que se libere mediante la razón y el pensamiento crítico de las tinieblas del dogmatismo, es una sociedad que da el primer paso hacia la libertad, porque para la humanidad no hay nada más importante que la forma en que ve y entiende el mundo, en cómo actúa sobre él y en cómo se relaciona con las demás personas. Aspectos que el dogmatismo empaña y dificulta enormemente. En una sociedad dogmática habrá y hay  despotismo, abusos, estancamiento intelectual, visiones del mundo irrealistas y distorsionadas, y muchas desgracias más que recuerdan a como se vivió en la época llamada oscura de la humanidad. Época dominada en absoluto por los dogmas religiosos y políticos.

(Originalmente publicado en Barderzine n° 3 y reproducida en "No esta cientificamente demostrado que")

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