Ir al contenido principal

"Sensación de poder" o la contrautopía humanista de Isaac Asimov


Isaac Asimov (1920-1992)
 Los estudios de prospectiva -esto es, la descripción de escenarios futuros verosímiles por la extrapolación de parámetros actuales- siempre me han parecido interesantes Y más allá de la utilización de esta herramienta en las "predicciones" de tipo económico, creo que uno puede encontrar un ámbito fecundo para su aplicación en las novelas y cuentos de la mal llamada "Ciencia Ficción" (en realidad, Ficción Científica). Estoy leyendo estos días una compilación de cuentos del maestro Isaac Asimov (Isaac Asimov, Cuentos completos I y II, Colección Byblos, Ediciones B) y he encontrado varios ejemplos magníficos de prospectiva en algunos relatos.

Uno de ellos me ha llamado particularmente la atención. Se trata del relato Sensación de poder (The Feeling of Power, 1958). No voy a contar de qué va la trama argumental, pero diré que la acción se desarrolla en un futuro en el que los hombres han olvidado realizar manualmente operaciones algebraicas sencillas (como multiplicar, dividir o extraer las raíces cuadradas), que son encomendadas a potentes ordenadores. Hasta aquí, un ejemplo "clásico" de prospectiva lineal fundamentada en la creciente potencia e importancia de los ordenadores en nuestra vida cotidiana. Lo original del relato surge con la presencia de un hombrecillo capaz de efectuar multiplicaciones y divisiones sin utilizar máquinas, cosa que levanta una gran expectativa en todo el planeta. La acción, en definitiva, discurre por unos determinados derroteros a través de los cuales Asimov nos presenta una original visión; en este caso, la prospectiva como extrapolación va en aparente "sentido inverso": la capacidad de realizar operaciones algebraicas manuales supone un avance respecto del uso de las máquinas. Los personajes del cuento debaten con entusiasmo la posibilidad de sustituir en buena medida a los ordenadores por operadores humanos, con la consiguiente liberación de recursos económicos con el telón de fondo de una guerra interplanetaria . Escojo un pasaje del cuento:

Ahora contamos con un método para superar el ordenador, sortearlo, atravesarlo. Combinaremos la mecánica del cálculo con el pensamiento humano y así tendremos el equivalente de ordenadores inteligentes, miles de millones de ellos.

Y más adelante:

Cuanto más desarrollemos este proyecto, más podremos desviar nuestros recursos federales de la producción y el mantenimiento de los ordenadores. A medida que el cerebro humano se encargue de ello, podremos encauzar más energías hacia proyectos de paz y el hombre corriente sufrirá menos el acecho de la guerra.

 El valor de este relato no reside sólo en su original visión prospectiva "inversa"; estriba más bien en el carácter de utopía "al revés" o contrautopía que hábilmente se desvela en el proyecto de "desmaquinización" de la guerra. La revalorización del cerebro humano para los cálculos matemáticos puede parecer una vindicación humanista, pero el verdadero sentido, el significado oculto de esa revalorización, reside en el discurso final de uno de los protagonistas, que termina de vincular de manera indeleble la "antiprospectiva" con la "contrautopía":

Por el contrario, un proyectil con uno o dos hombres en su interior, que controlaran el vuelo por grafítica (se refiere a la ciencia de la computación manual), sería más ligero, más móvil, más inteligente. Nos daría una ventaja que podría significar el margen de victoria. Además de ello, caballeros, las exigencias de la guerra nos obligan a recordar una cosa: un hombre es mucho más prescindible que un ordenador (el resaltado es mío). Los misiles tripulados se podrían lanzar en unas cantidades y en unas circunstancias que resultarían imposibles para un buen general si se tratara de misiles guiados por ordenador.
En definitiva, Asimov nos muestra que los escenarios apocalípticos no son únicamente fruto de la deshumanización tecnológica y de la creciente maquinización de nuestra sociedad; a veces, un exceso de "rehumanización" puede también resultar letal.
Manuel Corroza

Comentarios

Entradas populares de este blog

El mito de la filosofía oriental (Andrés Carmona)

28/05/2016.
Roberto Augusto ha publicado recientemente un texto provocador criticando la historia de la filosofía estándar por considerarla eurocéntrica en tanto que meramente occidental y que ignora la filosofía oriental. Daniel Galarza ha respondido a su artículo, recibiendo otra respuesta del propio Roberto Augusto.

«La pobreza es un estado mental»: desigualdad y el mito de la meritocracia

«La injusticia siempre exige justificaciones y argucias; las causas justas mucho menos». (Robert Trivers: La insensatez de los necios)
 Por José María Agüera Lorente Oigo la escueta noticia a través de la radio: Ben Carson, el secretario de vivienda estadounidense, afirma que la pobreza es «un estado mental». Busco en internet qué hay tras lo que aparece en forma de titular en varios medios digitales. Así me entero de que el señor Carson, neurocirujano de oficio, fue el primer afroamericano en ser nombrado jefe de neurocirugía pediátrica en el Centro Infantil Johns Hopkins de Baltimore. Negro, es decir, hombre perteneciente a una minoría que, atendiendo a los datos estadísticos de toda índole, es el grupo de la ciudadanía que más sufre la pobreza en un país de por sí con un importante índice de desigualdad; para ponerlo en cifras, el índice de Gini, que cuantifica la desigualdad en los Estados, se situó en la república norteamericana en 0,48 puntos según informe de 2015, siendo en Es…

Mario Bunge contra la psicología evolucionista

La psicología evolucionista es la ciencia emergente (o protociencia)que investiga la evolución de las habilidades y estrategias cognitivas. En la actualidad, es una disciplina que goza de gran popularidad entre los divulgadores de la ciencia. Muy probablemente su popularidad se deba, en buena medida, a que suele ser el tema de discusión de algunos de los divulgadores y psicólogos más famosos de la actualidad, como Michael Shermer, Jesse Bering, Desmond Morris, Leda Cosmides, Richard Dawkins, Daniel Dennett y Steven Pinker. Pero algo curioso es el hecho de que, paralelo al auge y popularidad de esta rama del saber, también existe un creciente escepticismo sobre la versión popular de la psicología evolucionista, principalmente empujado por filósofos de la ciencia (así como por algunos activistas del escepticismo científico, como PZ Myers y Rebecca Watson).
Algunas de las críticas a la psicología evolucionista, se ha demostrado, son el resultado de no entender qué es lo que investiga (o…