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El proyecto socrático de Charles Xavier

Imagina que de pronto un día descubres que tienes algunos poderes especiales, esos poderes parecen estar producidos por algún tipo de mutación, eres un mutante, eres un X-Men.

Sigue imaginando, pronto descubres que no eres el único X-men, hay otros. Al mismo tiempo los gobiernos están preocupados por vuestra existencia, os ven a ti y a todos los que son como tú, como una amenaza, de hecho, la comunidad mutante parece organizarse en dos bandos, los que quieren ayudar y proteger a la humanidad y los que quieren destruirla. El bando de Magneto, los que quieren destruir la humanidad, lo tiene fácil ¿por qué preocuparse por los humanos cuando dichos humanos te ven como una amenaza incluso parecen tener intenciones nada halagüeñas hacia ti y tus congéneres?

En cambio, el otro bando, el que está dirigido por Charles Xavier, ha optado por una elección que a priori parece más difícil de elegir. Xavier apuesta por la convivencia pacifica entre x-men y humanos, es más, piensa que con sus poderes puede y debe ayudar a la humanidad. Para realizar este ideal Charles Xavier es consciente de que se necesita mucho trabajo, se necesita estar bien formado para poder tomar la decisión acertada. Por ello funda la escuela de jóvenes talentos donde busca que los jóvenes mutantes se conozcan mejor a sí mismos, que entiendan sus poderes y sus implicaciones éticas, al mismo tiempo quiere que reciban una amplia educación. Sólo tras el largo proceso de formación los estudiantes estarán preparados para unirse a los X-Men, es decir, están preparados para ser héroes. La escuela de Charles Xavier, en realidad es un proyecto socrático.

Una de las máximas de Sócrates era “conócete a ti mismo”. Y ese es uno de los puntos esenciales en los que se centra Xavier en su escuela, ayudar a sus estudiantes a conocerse a sí mismos. Para ello les ayuda a entender esa parte de ellos mismos que les hace diferentes, les ayuda a entender sus poderes y como usarlos para el bien común.

Sócrates fijaba su atención en un conjunto de virtudes, para él la virtud era la habilidad de hacer lo que es correcto y resistirse a hacer lo incorrecto. De entre las virtudes que Sócrates realzaba se encontraban entre otras el coraje, la sabiduría, la moderación y la justicia. Cuando miramos a los jóvenes X-Men que se están formando en la escuela de Charles Xavier, vemos precisamente que lo que se intenta fomentar es que sean sabios, que entiendan el mundo que les rodea, se les enseña a desarrollar su coraje, se les educa para que sean moderados y puedan aplicar las medidas apropiadas y también se les enseña a que sean justos. Charles Xavier, se esfuerza por que sus alumnos desarrollen esas virtudes socráticas.

Lo poco que sabemos de Sócrates nos ha llegado a través de los diálogos de Platón que fue alumno suyo. Es difícil conocer todo el pensamiento del filósofo ateniense, no obstante, algunos expertos piensan que para Sócrates todas las virtudes tenían una misma esencia. Cada virtud tendría una definición, pero en el fondo todas compartirían una misma esencia, la cual para el filósofo ateniense era el conocimiento, o sabiduría. Por conocimiento y sabiduría se refería obviamente a conocerse a sí mismo, pero también a conocer el mundo que le rodea, y sobre todo a conocer los propios límites de tu conocimiento. Hoy en día, para alcanzar esa idea socrática uno de los pilares esenciales sería el conocimiento científico. Gracias a él sabemos mucho del mundo así como de nosotros mismos, gracias a la ciencia sabemos que estamos llenos de sesgos y limitaciones, algo primordial si queremos conocernos realmente a nosotros mismos. Así pues, no es de extrañar que en la escuela de Charles Xavier abunden las clases de ciencia. Veamos un ejemplo de como Xavier ayuda a sus alumnos a alcanzar el ideal socrático. En la película X-Men First Class, Erik(Magneto) está entrenando con la ayuda de Xavier, la intención es mover una antena parabólica de dimensiones ciertamente grandes desde una distancia considerable. Erik lo intenta pero no lo consigue. En ese momento se produce la siguiente conversación:

Xavier: Sabes, creo que la verdadera concentración reside en alguna parte entre la ira y la serenidad. ¿Te importa si yo...

En este momento Xavier hace un gesto indicando que quiere usar sus poderes telepáticos para entrar en la cabeza de Erik, éste accede. Xavier recupera de la memoria de Erik uno de los recuerdos más hermosos que éste tiene y hace que Erik lo visualice.

Erik: ¿Qué acabas de hacerme?
Xavier: He accedido al rincón más brillante de tu sistema de recuerdos. Es un recuerdo muy hermoso, Erik, gracias.
Erik: No sabía que aún lo tenía.
Xavier: Hay mucho más en ti de lo que crees. No sólo dolor e ira. Hay bondad también, la sentí. Y cuando puedas acceder a todo eso poseerás un poder que nadie podrá igualar. Ni siquiera yo. Así que, vamos. Inténtalo de nuevo.

Erik vuelve a intentarlo y esta vez consigue mover la antena. En esta escena se nos muestra la realización de la máxima socrática de "conócete a ti mismo". Gracias a la ayuda de Xavier, Erik consigue desplegar todo su potencial, y esto ocurre porque Xavier consigue recordarle una parte de sí mismo que Erik no recordaba. Cuando Erik deja surgir esos recuerdos de cómo era y de cómo sentía, consigue hacer lo que parece imposible, consigue mover la antena. Lo que Xavier ha hecho es ayudar a Erik a acercarse a ese ideal socrático de que el conocimiento de uno mismo te ayuda a vivir una vida que merece la pena vivir.

Os dejo con el filósofo A.C. Grayling hablándonos precisamente de Sócrates, la vida que merece vivirse y el papel que el conocimiento desempaña a la hora de que queramos convertirnos en ciudadanos del mundo. No se nos haría muy raro que en lugar de Grayling fuera el propio Xavier el que nos hablara de esto:


Publicado originalmente en "El superponer de la filosofía".
Ismael Pérez Fernández.

Para pensar más:
Standfor philosophy Encyclopedia: Plato's Shorter Ethical Works
La Helade. Historia del pensamiento
X-Men First Class

Comentarios

  1. Me encanta A. C. Grayling!
    Peter Millican, Massimo Pigliucci, Daniel Dennett, Stephen Law, Anthony Clifford Grayling.
    Capos todos!

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