18 de enero de 2015

El fin y los medios


La maquiavélica expresión de que el fin justifica los medios es una manera de hablar de alguien que supedita todo a un fin concreto, sin reparar en los costes que para sí o para los demás tiene el llegar a ese fin. Ganar una guerra o una revolución justificaría millones de muertes, por ejemplo.

Cuando alguien me pregunta si yo creo que el fin justifica los medios, el economista que hay en mí siempre contesta que depende de qué fin y qué medios. Los fines que tiene uno en mente siempre son variados y suelen ser del tipo de respuestas de Miss. Universo: la paz en el mundo, la igualdad de los seres humanos, la felicidad para todos, el trabajo, la prosperidad, la educación, la libertad y la salud universales,… El problema está, como siempre, en que estos objetivos suelen ser incompatibles entre sí y que cada uno tenemos una idea distinta de cuánto de un objetivo estamos dispuestos a renunciar a cambio de llegar más allá de algún otro. Para esto no hay una solución única dictada por ninguna razón moral, hay preferencias de cada ser humano.

Si el perseguir el objetivo A en un momento determinado implica renunciar en parte al objetivo B tenemos un doble efecto en la función objetivo, la que marca los fines. El renunciar al objetivo B puede entenderse como un medio para conseguir el fin A, pero ambos objetivos son parte de los fines.

¿Cuáles son, entonces, los medios? Los medios son los mecanismos por los cuales los seres humanos nos interrelacionamos. En los ámbitos económicos, el mecanismo puede ser un sistema de mercado, un monopolio, una subasta, un sistema de decisión centralizada, una regulación de un mercado, un sistema de impuestos, … Cada uno de estos mecanismos, en un ámbito determinado (el de la provisión de bienes privados o públicos, con o sin generación de externalidades, con abuso o no de posición dominante, con problemas o no de información…), producirá unas consecuencias determinadas en la lista de objetivos de Miss. Universo. Esas consecuencias son las que debemos evaluar, no el mecanismo particular que lleva a ellas.

Sin embargo, suele suceder que un grupo ideológico está encariñado por algún tipo de mecanismo que propone en cualquier situación. Para algunos, el mercado lo resuelve todo. Para otros es el Estado quien es omnipotente. Para unos el mecanismo que homogeniza derechos y deberes aquí y en Constantinopla es el no va más, para otros el respeto a las tradiciones is the way to go. Seguro que las cosas hoy en día no son tan extremas, pero aún así, tenemos este tipo de actitudes. Se dice, por ejemplo, que cobrar por entrar con el coche al centro de las ciudades es injusto porque sólo los ricos podrán pagárselo, o que el Estado no debe interferir en la decisión de asegurarse de los ciudadanos porque atenta contra la economía de mercado. Estas son preferencias sobre los mecanismos, y no sobre los objetivos.

Puede ser que no esté bien cobrar por entrar a la ciudad ni imponer un seguro obligatorio (o sí), pero no lo será por las razones expuestas. Habrá que ver cómo afectan a las cosas que realmente nos interesan. Si no, será difícil ponerse de acuerdo.

En definitiva, que cuando uno se encariña demasiado con un mecanismo (o con uno solo de los fines, sin poner en perspectiva lo que pasa con los demás), sea por tradición nacionalista, por revelación religiosa o por adscripción ideológica, lo tendrá más difícil para ponerse de acuerdo con los demás y vivir en sociedad. A no ser que los demás compartan sus cariños, claro.

José Luis Ferreira

4 comentarios:

  1. "...Cuando alguien me pregunta si yo creo que el fin justifica los medios, el economista que hay en mí siempre contesta que depende de qué fin y qué medios. ..." Depende, es la única palabra que le da certeza a la teoría económica.

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    1. No entiendo el comentario. ¿Estás criticando o alabando la teoría económica? Supongo que es lo primero, porque lo contrario sería sugerir que la valoración de las cosas no dependa de contextos y alternativas y no creo que quieras decir eso.

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    2. Es una expresión leída a economistas, que en forma de boutade, dicen que, alejándose de las teorías, serán más estatistas o más privatistas según los datos de la economía. Por eso, todo 'depende"

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    3. (i) Apoyar más o menos intervenciones y según qué intervenciones basándose en os datos es cosa buena.

      (ii) Que una cosa dependa no implica que todo dependa.

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