4 de enero de 2015

¿Cuanto peor, mejor?

Sin las interrogaciones, este ha sido y es un lema muy tarareado. Cuanto peor lo haga el gobernante de turno, más posibilidades de conseguir apoyos para cambiarlo por el que nos gusta más. Para que el argumento se sostenga, esto requiere que el cambio sea mejor alternativa que el estado actual, aunque no lo haga peor todavía.
¿Que el trabajador no está suficientemente explotado para hacer una revolución? Pues alegrémonos de que aumente la explotación, porque así la hará. Agudizar las contradicciones, se dice. ¿Que la iglesia católica apoya, en su emisora de radio, a un charlatán vociferante? Tanto mejor, así la gente se dará cuenta con más claridad de lo mala que es la iglesia. ¿Que el partido que no es nuestro favorito está liderado por un incompetente? Miel sobre hojuelas, más probabilidad de que gane el nuestro.

Personalmente prefiero justo lo contrario. Cuanto mejor, mejor. Prefiero que el partido que menos me atrae sea lo más sensato posible, que tenga buenos dirigentes y que, cuando ejerza el poder, lo haga bien. Prefiero unos obispos tolerantes y adaptados a los nuevos tiempos que unos recalcitrantes. Por mucho que esté en desacuerdo con sus ideas, con los primeros será más fácil convivir que con los segundos, aunque duren más.

Es sabido que la prensa española no es demasiado independiente. Algunos periódicos lo disimulan más que otros. Hay quien piensa que la vinculación clara de un periódico es mejor que la sutil de otro porque, al parecer, de quien claramente defiende un partido o ideología puedes estar alerta, mientras que quien aparenta algo más de neutralidad te puede llevar sutilmente a su bando. No lo creo de ninguna manera. Me gustaría que todos los periódicos tuvieran la mayor pluralidad posible, aunque solo fuera para disimular, y que de vez en cuando se dedicaran a criticar a los suyos o alabar a los otros allá donde se lo merecen.

Por otra parte, no recuerdo haber leído en los libros de historia demasiados ejemplos en los que sólo se pudo mejorar después de haber ayudado a empeorar las cosas. Antes bien, veo que los mejores niveles de bienestar y convivencia se dan cuando nuestros enemigos, contrincantes, competidores,… van a mejor y no a peor.

La monarquía es un régimen ¿quién lo duda? que acabará extinguiéndose en el mundo. En los países europeos lo hubiera hecho hace años de haber mantenido la pretensión absolutista del pasado. Se adaptó a los nuevos tiempos y se ha hecho casi ornamental, es decir, más sensata (a mí me parece más sensata una monarquía de decorado que una absolutista). Tanto es así que no hay demasiadas diferencias de bienestar social entre las monarquías y repúblicas de la vieja Europa. Es cierto que pusieron a remojar las barbas cuando la Revolución Francesa, pero no hubo necesidad de empeorar las cosas para hacer la revolución (estaban malas de por sí) y Francia se hubiera ahorrado la revolución si la monarquía se hubiera adaptado a los tiempos. Tocqueville ya observó en su día que no fueron los más desfavorecidos quienes la impulsaron.

Todo esto son deseos. Deseos míos de que los demás sean lo mejor posible. La realidad se empeñará en que no sea así las más de las veces, sólo que yo no me alegraré por ello.

José Luis Ferreira

4 comentarios:

  1. Una parte de la sociedad vive en condiciones miserables. Entendería perfectamente que quisieran una catarsis y un nuevo sistema. Buscan darle al reset y parece que son mayoría. Les interesa que el gobernante de turno lo haga mal. Y dada la situación precaria en la que viven, seguramente no estarían de acuerdo con tus líneas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no presumo de saber lo que piensan o lo que interesa a la parte de la sociedad que vive peor. Lo que planteo es que históricamente las cosas van mejor cuando se progresa conjuntamente que cuando a la parte más pobre se la hace más pobre para que suceda esa catarsis y al final estén mejor. ¿Cuándo ha ocurrido? ¿Qué mecanismo social, político, económico,... te hace pensar que pueda ocurrir? Cuando tengas una respuesta a esas preguntas ve y diles a los más pobres que si es mejor que el gobierno de turno lo haga mal para que sean más pobres y así tengan más ganas de hacer un mundo mejor.

      Eliminar
  2. El “cuanto peor, mejor” pienso que se puede aplicar a cierto anarquismo, por lo menos al que defendía lo que llamaban la “propaganda por el hecho”, y por extensión, a cualquier grupo terrorista: la teoría consiste en provocar actos violentos contra el Estado para que este responda con violencia contra el pueblo y el pueblo reaccione contra el Estado.
    O la estrategia de enrocarse en posturas de máximos y no ceder en ninguna negociación rechazando incluso acuerdos de mínimos beneficiosos, alargando así una mala situación con la excusa de no ceder ante “migajas” (calificando de “traidores” a los moderados que sí negocian con el “enemigo”). Recordemos en este sentido, por ejemplo, la postura de Hamás contra la OLP por negociar con Israel.
    Otro ejemplo es la frase de “Contra Franco vivíamos mejor”.

    De todas formas, la teoría del “cuanto peor, mejor” puede tener cierto sentido. Y es que, históricamente, las revoluciones no las hacen los que están en la situación peor, sino, de hecho, los que están algo mejor. Tal vez tú, Ferreira, sepas explicar esto mejor desde la economía (a lo mejor desde la teoría de la renta permanente u otra): quien no tiene nada tampoco suele aspirar a más, sino que quien de alguna manera ha llegado a un cierto nivel, y por lo que sea ve reducido ese nivel a uno inferior, sí que intenta hacer lo que sea para volver al anterior nivel más elevado. Por tanto, la teoría puede tener sentido si empeoramos no al que está absolutamente peor, sino al que está un poco mejor que ese. Las revoluciones políticas normalmente se han dado en países más o menos desarrollados, no en los más pobres (África). De hecho, Marx preveía la revolución en Inglaterra, no en Rusia. Y pensaba que el sujeto revolucionario no serían los más pobres (el lumpemproletariado o el campesinado) sino el proletariado (que comparativamente está mejor). Y la revolución francesa o la americana (y todas las europeas) fueron revoluciones burguesas, no de los más pobres. La edad media (una de las peores épocas de la historia) no ha sido precisamente la más revolucionaria. Pareciera como que la gente normalmente no aspira a estar mejor sino a mantener lo que tiene y a reaccionar cuando se le hace bajar de nivel pero no para subir de nivel. Si esto es así, la mejor forma de provocar una revolución sería aceptar cualquier mejora por pequeña que sea, mejor incluso si es artificial, porque una vez obtenida la gente querrá mantenerla aunque sea insostenible. Un ejemplo es el ecologismo: el ecologismo no cala entre la gente mayoritariamente porque, siendo coherentes, implicaría una reducción en lo que consideramos calidad de vida por la reducción drástica del consumo que supondría, pero la mayoría prefiere mantener esa “calidad de vida” (consumismo) antes que proteger el planeta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Conviene resaltar lo que estoy diciendo, que son dos cosas:

      (i) la estrategia de realizar acciones para que las cosas empeoren y así despertar conciencias o revoluciones no muestra éxitos históricos (afirmación sobre la realidad susceptible de ser falsada), y

      (ii) desear que las cosas vayan a peor para lo mismo es reprobable (opinión subjetiva y basada en lo anterior).

      Y diferenciarlo de lo que no he dicho (a pesar de que creo que también es cierto, pero sobre esto no tengo tanta información):

      (iii) Los sucesos históricos en los que el empeoramiento de un grupo provoca un cambio que finalmente mejore a ese grupo son pocos en relación a los mejoramientos graduales.

      Si (iii) es cierto, ni siquiera la opción que planteas de empeorar al segundo peor tratado será una buena estrategia teórica. Tampoco tenemos sucesos históricos que lo muestren que lo sea empíricamente. Mi impresión es que lo que motiva los cambios es el surgimiento de una clase que va mejorando, pero que carece de poder político y cuya situación no mejora más por esta situación. Un poco en la línea de eliminar a las élites extractivas.

      Eliminar