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¿Y Vos, para que necesitas la filosofía?



“La filosofía es un afán que siente el hombre por saber de sí mismo” (“Conócete a ti mismo”). “La filosofía es el amor permanente a la sabiduría y la búsqueda de la verdad de las cosas; pues la sabiduría misma es patrimonio de los dioses”. “Filosofía es la búsqueda de la verdad como medida de lo que el hombre debe hacer y como norma para su conducta”. Sócrates

Cuando uno comienza a leer sobre filosofía, lo primero que se le viene a la mente que es algo caótico y difícil de comprender pues nos han hecho creer que es una ciencia de ideas abstractas y absurdas que poco a nada sirve en el quehacer cotidiano de la vida, pero la filosofía es mucho más que eso; es el afán de saber amar el conocimiento como tal. La literatura fue la vía por la que me adentre a la filosofía, poco a poco iba devorando libros, que me permitieron empezar a cuestionar las ideas como un ejercicio sano y reciproco de la razón humana, Nietzche, Albert Camus y Jean Paul Sartre fueron mis primeras lecturas que permitieron ahondar en la filosofía.

Nietzsche es el precursor del existencialismo, y su profundo análisis de los preceptos culturales, éticos y religiosos de su época tuvieron una influencia muy importante sobre las siguientes generaciones de pensadores occidentales.

Filosofar en nuestro tiempo implica preguntar y responder por el sentido de nuestra vida. El encuentro con la filosofía es una experiencia que trasciende los límites de nuestro quehacer cotidiano nos estimula y nos exige un cambio de actitud y de pensamiento frente a la vida y frente a nuestras acciones.

La tarea principal es cuestionar nuestra existencia y desde ese influjo poder desarrollar habilidades motoras para desarrollar y maximizar nuestra capacidad de pensar y de interiorizar ideas en un plano mental y material donde como individuos podremos ejercitar nuestra mente, a través de la razón.

Filosofar es amar el conocimiento como fuente esencial que nutre nuestra experiencia personal en la diferentes facetas como seres humanos, desde una lectura de un libro hasta analizar con profundidad en sentido místicos y espiritual de una obra de arte, por ello considero necesaria la Filosofía como una herramienta esencial de desarrollo humano e intelectual.

En este sentido, pensar filosóficamente es reto para nuestro espíritu pero sobre todo es una necesidad humana, una exigencia que sentimos por el hecho de ser personas que cuestionamos el mundo en que vivimos, la vida que tenemos y el sentido de lo que somos.

A través de la lectura vamos descubriendo una necesidad intima e intelectual de respondernos a de dónde venimos o que somos, ampliar ese horizonte racional y subjetivo nos lleva a materializar cuestiones donde un Autor nos plantea el un cauce de pensamiento como una forma de vida y sistemática en el proceso de la razón.

Aristóteles decía que el alma es deseo (orexis). No es solo eso, desde luego. Ni todo en la vida consiste en saber. La vida es también praxis, acción. Y, como el ser humano es tanto deseo de saber cómo deseo de praxis, un saber que nos sirva para nada no interesa nada.

A algunos “filósofos” les gusta repetir que la filosofía “no sirve para nada”, pero esto es falso a no ser que se trate de una falsa filosofía. Todo saber sirve para mucho. Quizá no de una manera inmediata, y desde luego, no para saber cómo se construyen los puentes, levantan edificios o descubren nuevas fuentes de energía. Pero si para saber el porqué del origen o la necesidad de hacerlos.

Por eso podemos encontrar la importancia de la Filosofía en su propia existencia como disciplina que ha servido como constituyente sobre el que se han construido el resto de Ciencias de estudio. La filosofía ha creado la cultura, que son los ojos mediante los que la sociedad occidental comprende el mundo que le rodea, y por eso no sólo es importante, sino que constituye la piedra angular sobre la que se cierne la existencia de los valores actuales que manejamos a diario, sin que seamos conscientes de ello. De ahí que es necesario la filosofía para que nuestra vida tenga un sentido más racional, y coherente de lo que somos con los que pensamos.


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