15 de noviembre de 2014

Las mujeres y el islam (Andrés Carmona)





Algunos pasajes del Corán son significativos para ver cómo entiende el Islam a las mujeres.

Algunos pasajes del Corán son significativos para ver cómo entiende el Islam a las mujeres: en la sura 25 y aleyas 11 y 12 se dice: Si algunos riñeren uno con otro, y se acercare la mujer de uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y alargando su mano asiere de sus partes vergonzosas, le cortarás entonces la mano; no la perdonarás (1). En la sura 25, aleya 5, el castigo para la novia que no sea virgen es la muerte por lapidación (a pedradas); y la forma de comprobar la virginidad es la prueba del pañuelo (aleyas 13-15) (3) que no es nada fiable (el himen se puede romper por muchas causas naturales sin que haya penetración alguna). Curiosa es también la concepción de la mujer como propiedad del hombre en el sentido literal de la palabra: los esclavos y las esposas son considerados en el Corán como objetos privados de su dueño; dice la sura 50, aleyas 17-18: Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado; mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado, porque es de su propiedad (4); y dice también en la aleya 22: Si alguno engañare a una doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deberá pagar la dote y tomarla por mujer. Si su padre no quisiere dársela, él le pagará la dote que se da por las vírgenes (5). Lo curioso es que este texto está entre las leyes sobre la propiedad. Del mismo modo sucede con la sura 34, aleya 19: No codiciarás los bienes de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él (6). La esposa y los esclavos y esclavas son entendidos como propiedades del hombre como cualquier otro de sus bienes o animales. Hay otros pasajes que también hoy en día nos pueden resultar llamativos. Por ejemplo la sura 39 que dice: La mujer ha de aprender en silencio y sumisa. No acepto que la mujer dé lecciones ni órdenes al varón. Estese callada, pues Adán fue creado primero y Eva después. No fue seducido Adán sino la mujer fue seducida y cometió el pecado. Pero se salvará por la maternidad, si mantiene con modestia la fe, el amor y la consagración (7). Es curioso también que Mahoma vuelve a basarse en el mito de Adán y Eva para justificar la obligatoriedad del velo para las mujeres en la aleya 12: El varón que reza o profetiza con la cabeza cubierta deshonra su cabeza, en cambio, la mujer que reza o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza: es lo mismo que si la llevara rapada. Así que, si una mujer no se cubre, que se rape la cabeza; y si es vergonzoso cortarse el pelo al rape, pues que se cubra. El varón no tiene que cubrirse la cabeza, siendo imagen de la gloria de Dios, mientras que la mujer es la gloria del varón. Y no fue creado el varón para la mujer, sino la mujer para el varón. Por eso debe llevar la mujer en la cabeza la señal de su autoridad, en atención a los ángeles (8) Y por si alguien no está de acuerdo, y quiere discutir esta cuestión, dice después (aleya 13): Y si alguien quiere discutir, nosotros no tenemos esa costumbre ni tampoco las mezquitas de Alá (9).

A la vista de estas citas se puede comprender perfectamente que el Islam y su cultura sean tan radicalmente machistas con las mujeres: lapidación por adulterio, obligatoriedad del velo, etc. Sin embargo, creo que, amigo lector, de haber llegado a esta conclusión tendrás que perdonarme por la tomadura de pelo: los pasajes que se han citado son citas auténticas, pero no del Corán, sino del Antiguo y el Nuevo Testamento. Tan sólo se ha sustituido "Biblia" por "Corán", "San Pablo" por "Mahoma", "iglesia" por "mezquita" y "Dios" por "Alá". Más abajo se relacionan las citas exactas de la Biblia que se han tomado en el texto (las suras y aleyas citadas son falsas para dar mayor impresión de texto coránico). Supongo que muchos lo habrán descubierto al ir leyendo, sobre todo si se conocen los textos bíblicos (habrán "sonado") pero en la cultura general no es tan conocido este origen judeocristiano de las costumbres machistas del Islam como son la lapidación y el velo, por ejemplo. Lo que se pretendía era, además de dar a conocer esta cuestión, que reflexionemos cómo los prejuicios nos condicionan: si a alguien se le dice que el Corán dice estas cosas no lo dudará, pero si se le dice la verdad, que lo pone en la Biblia, en seguida se extrañará o se quedará pálido.

(1) Deuteronomio 25, 11-12

(2) Deuteronomio 22, 20-21

(3) Deuteronomio 22, 13-15

(4) Éxodo 21, 20-21

(5) Éxodo 22, 15

(6) Éxodo 20, 17 (se trata del 10º mandamiento)

(7) 1 Timoteo 2, 11-15

(8) 1 Corintios 11, 4-10

(9) 1 Corintios 11, 16

El texto está publicado también en el blog de Ismael Pérez, Homínidos, con comentarios suyos.

Andrés Carmona Campo. Licenciado en Filosofía y Antropología Social y Cultural. Profesor de Filosofía en un Instituto de Enseñanza Secundaria.

3 comentarios:

  1. No me extraña nada ya que el Corán y la Biblia son la misma mierda: una recopilación de mitos que hablan de un dios misógino, asesino y, por supuesto, inexistente.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Leí el texto publicado en Homínidos, me causó gracia el anónimo comentarista que no supo sustentarse. Típico. :)

    ResponderEliminar