2 de noviembre de 2014

El test de Turing, Data, Blade Runner y el solipsismo


Alan Turing fue matemático y, con von Neumann, uno de los padres de la informática. Como éste, Turing tiene también sus máquinas (las máquinas de Turing), que son aquellas que pueden replicar cualquier otra que realice algún tipo de cálculo o algoritmo bien definido. Estudió en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Demostró una especie de teorema de Gödel para sus máquinas Turing (una máquina no puede predecir, en general, si su algoritmo parará o no). Durante la Segunda Guerra Mundial ayudó de manera decisiva a romper los códigos de comunicación alemanes (la máquina Enigma, que codificaba, entre otras cosas, los mensajes con instrucciones a los temidos submarinos alemanes). Por haber contribuido a la victoria aliada fue distinguido con la Orden del Imperio Británico, justo reconocimiento a una de las personas que más vidas ayudó a salvar durante la contienda. Poco duró la gratitud del Imperio porque, repitiéndose la historia de Oscar Wilde, fue acusado de homosexual. Pudo evitar la cárcel al someterse voluntariamente a tratamientos hormonales y a una castración química que, finalmente, le llevaron al suicidio.

Una de las aportaciones más interesantes de Alan Turing se refiere a la pregunta sobre si las máquinas pueden pensar. En su artículo de 1950 titulado “Computing machines and intelligence” propone lo que se conoce como el “Test de Turing”. Básicamente viene a decir que si una persona no sabe distinguir si se está comunicando con una máquina o con una persona, no tiene sentido atribuir capacidad de pensamiento a la persona y no a la máquina. Turing describe someramente el test, sin llegar a decir cuánto debe durar o qué tipo de comunicación o de preguntas se deben hacer. La idea principal es darle la misma oportunidad a la máquina que a la persona. Turing concluye que este test reemplaza a la pregunta anterior sobre si las máquinas pueden pensar.

Añado varios comentarios:

1. Turing dijo explícitamente que la pregunta ¿pueden pensar las máquinas? carece de sentido, puesto que se refiere a algo no observable. Su test lleva, precisamente, la cuestión desde el campo de lo “no observable” al de lo “observable” (yo diría, por seguir metiendo el dedo en el ojo: de la metafísica a la empiria). Una vez hecho esto, podemos responderla sabiendo de qué estamos hablando.

2. Muchas de las resistencias para aceptar el test vienen a decir que “nunca una máquina pasará el test”. Esto puede ser cierto, pero no es la cuestión. La cuestión es que, si lo pasa, como Data en Star Trek, o como los androides del libro ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (en el que se basó la película Blade Runner), entonces no hay razón para no admitir su inteligencia, pensamiento, consciencia o cualquier otra característica de este estilo, a la máquina. Repito: si una máquina pasa el test es porque no se la puede distinguir de un ser humano.

3. Una máquina puede pasar el test durante un tiempo, para después ser desenmascarada. Esto sólo quiere decir que, cuanto más tiempo pueda durar pasando el test, más habrá dentro de la máquina de aquello que atribuimos al ser humano.

4. El test de Turing es el argumento más sencillo, práctico y elegante contra el solipsismo. De hecho, creo que no sólo es el único posible sino que, además, es el que aplicamos todos los días. El solipsismo viene a decir que un ser pensante sólo tiene garantizada su propia existencia. Los demás pueden ser sombras irreales que se le aparecen. Sin embargo en esas sombras vemos las mismas características que en nosotros mismos. Difícilmente nuestra mente podría estar creándolas, a no ser que creamos haber compuesto y ejecutado la Novena de Beethoven y escrito El Quijote para luego sorprendernos a nosotros mismos. Todas las personas que conocemos pasan el test de Turing (los enfermos avanzados de Alzheimer tal vez no).

José Luis Ferreira

1 comentario:

  1. 1. Si explícitamente restringimos en significado del término "pensar" a pasar el test y tiramos la llave de esa caja negra donde pasa lo que tenga que pasar para que alguien pase el test, sabremos de qué estamos hablando, pero ya no será lo mismo de lo que estábamos hablando. Que las preguntas sobre inobservables carezcan de sentido también es una apuesta metafísica.

    2. De acuerdo, pero la cuestión sigue siendo la que no es la cuestión. Porque si hace falta ser un organismo para pasar el test, el término "pensar" adquiere matices que impiden reducir el proceso a "algún tipo de cálculo o algoritmo bien definido".

    3. Mi padre discute un buen rato con las voces grabadas de los servicios de asistencia telefónica. Con todo, le supongo "inteligencia, pensamiento, consciencia o cualquier otra característica de este estilo" y no a la máquina que escupe las grabaciones.

    4. Jugando al solipsismo, el contraargumento vendría a afirmar que no has compuesto una sinfonía para después asombrarte escuchándola, sino que la compones en el momento en que la escuchas. Una experiencia cotidiana ejemplifica muy bien esa objeción: Los personajes oníricos también pasan el test de Turing.

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