12 de octubre de 2014

Las herramientas de la razón: botas y no martillos.


Para ir al monte hay que equiparse. Si uno lleva el calzado inadecuado podrá perder interés en la subida por ganarlo en el descanso o en objetivos secundarios, como recoger bayas.

Hay una máxima en psicología que dice que si únicamente tenemos un martillo por herramienta, todo se nos vuelve clavos. Esto que parece un chiste encierra grandes verdades y explica grandes sesgos en nuestro razonamiento. Pondré unos pocos ejemplos que espero desarrollar en futuras entradas (pero no me comprometo en cuán futuras serán):

  • Hay políticos que no pasaron del estudio de los mercados competitivos y creen que todo en la economía funciona como en ellos.
  • Hay filósofos que quieren resolver problemas de elección en situaciones de incertidumbre usando la lógica proposicional.
  • Hay lógicos que extrapolan las conclusiones de la racionalidad individual a los grupos de individuos.
  • Hay metafísicos que quieren llegar a conclusiones sobre el origen de la consciencia usando sólo el lenguaje.
  • Hay juristas que pretenden deducir qué leyes son las justas a partir de principios metafísicos.
Hace falta equiparse con la Economía, la Teoría de la Probabilidad, la Teoría de Juegos, la Biología y las Ciencias Sociales, respectivamente, (y no únicamente con ellas) para poder estudiar con mínima coherencia cada uno de esos temas.

Voy a poner sólo un ejemplo para empezar. Hegel criticó la física de Newton con argumentos como estos que aparecen en su Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas:
 «[...] hay que cobrar conciencia de la inundación que sufre la mecánica física por parte de una metafísica indescriptible que –contra experiencia y concepto– tiene como fuente única aquellas determinaciones matemáticas» 
«La ilusión fundamental en el empirismo científico es siempre la misma: utiliza las categorías metafísicas de materia y fuerza, además de las de uno, múltiple, universalidad, infinito, etc., y siempre sin advertir su contenido metafísico, utilizando estas categorías y sus relaciones de manera acrítica e inconsciente»
Esto es lo que significa lo anterior: nada, son textos completamente estériles, inútiles tanto para la Física como para la Filosofía. Hegel comenzó cuestionando el concepto de fuerza en Newton, que no se sabía bien lo que era, a continuación intentó alguna manera de resolver el problema reivindicando la Física de Aristóteles y acabó deduciendo, por una extraña combinación de metafísica y numerología, que no podían existir más cuerpos en órbita alrededor del Sol de los ya conocidos. Justo un año después se descubrió un cuerpo entre Marte y Júpiter, donde Hegel decía que no podía haber nada. Se le llamó Ceres y más tarde se clasificó como asteroide y no como planeta, pero esto es otra historia.

Epílogo

Newton era consciente de que el elemento "fuerza" de su mecánica no estaba explicado, sin embargo también era consciente que al relacionarla con la masa y la aceleración en su segunda ley permitía una comprensión del mundo muy superior a la que había en ese momento. El no entretenerse en cuestiones metafísicas le permitió avanzar. No estaba el propio Newton libre de pecado, pues, aunque sin relación con su Física, sí se enredó en otras metafísicas teológicas. Pero no pasó a la posteridad por ellas.

José Luis Ferreira

7 comentarios:

  1. "Esto es lo que significa lo anterior: nada, son textos completamente estériles, inútiles tanto para la Física como para la Filosofía."

    Cada vez que Hegel hablaba de física, metía la pata hasta la ingle, pero los párrafos que citas me parecen de cajón. La física se las apaña muy bien usando muy mal conceptos prestados de la filosofía. Pero es tarea de la filosofía señalarlo.

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    1. ¿De cajón? No entiendo.

      ¿Cuáles son esos conceptos metafísicos de materia, fuerza, uno, múltiple,...? ¿En qué sentido son mejores que los físicos? ¿Qué mal uso hacen de ellos los físicos?

      Lo que veo es todo lo contrario de lo que dices. Antes de hacer ciencia, los filósofos se entretenían en especulaciones metafísicas con esos conceptos. Cuando los toma la ciencia se definen muchísimo mejor y se hacen operativos. Los metafísicos se quedan con un palmo en las narices, se quejan y lloran. Menos mal que ya nadie les hace caso.

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  2. "Antes de hacer ciencia, los filósofos se entretenían en especulaciones metafísicas con esos conceptos."

    Lo dices como acusándoles de algo. Pues claro. ¿Y qué iban a hacer?. La ciencia se caracteriza por una actitud novedosa hacia la ignorancia. La asume y pretende enmendarla. Pero hereda conceptos y problemas de una tradición concreta. La operatividad no aclara los conceptos. A la operatividad nunca le ha hecho falta. Y las definiciones operativas apenas aclaran nada, cuando no son una mera transcripción verbal de la fórmula matemática. Metafísicos quedan muy poquitos pero yo les veo muy tranquilos con los progresos de la ciencia. Incluso hay filósofos muy poco metafísicos que les da por enredar y hacen filosofía de la ciencia (¿qué palabrota, eh?).

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    1. Lo digo como describiendo lo que hacían, y no me parece mal que lo hicieran, como no me parecen mal las especulaciones de los propios científicos sobre todo lo que no sabemos. La operatividad aclara, aunque menos de lo que quisiéramos, seguramente. La metafísica nunca ha aclarado nada.

      No creo que filosofía de la ciencia sea una palabrota. Bien sabes que la he defendido en mi blog, siempre y cuando se refiera a lo que puede hacer, poner un poco de orden en el pensar cómo la ciencia es capaz de hacer lo que hace y reflexiona sobre lo común y lo que diferencia a las distintas ciencias. Cuando pretende que tiene algo que enseñar acerca de cómo hacer ciencia o que es capaz de aclarar más los conceptos de la ciencia que la propia ciencia, pues ahí no, y no porque no fuera interesante que lo hiciera, sino porque ni lo hace ni puede.

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    2. Si te apetece y tienes veinte minutos, te recomiendo esta charla de Massimo Pigliucci sobre el estado actual de la relación:
      http://www.youtube.com/watch?v=o3_yJTF5FM4&index=9&list=PLrxfgDEc2NxYQuZ5T6CSdS8uafdh0kmDL

      P.D. Las quince horas de ese seminario son una maravilla, especialmente la intervención de Terrence Deacon en la tercera sesión.

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    3. En menudo lío te has metido al escribir en este blog. En el tuyo, por el contrario, sueles ser muy contundente y preciso, excepto en ocasiones puntuales y que han dado lugar a grandes intercambios de opiniones, pero en éste, tengo la impresión de que te vas a diluir, como parece ser que ocurre en el debate con Masgüel. En el cual, por cierto, coincido significativamente con la postura que defiendes. Pero, me gusta más el estilo sobrio y compacto de Todo lo que sea verdad.

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    4. Gracias por tu preocupación, pero no creo que sea para tanto. Con Masgüel llevo diluyendo debates desde hace varios años. Si miras las entradas más antiguas de mi blog Todo lo que sea verdad verás que en ellas me entretenía más en estos temas (y que tenía a Masgüel y a otros comentando largo y tendido) y que algunas entradas que pongo aquí son repeticiones (un poco editadas) de las que escribía allá. La crisis y las presiones de mis comentaristas me llevaron a escribir cada vez más de Economía, lo que quería evitar al comienzo, por explayarme en otras cosas y por despejarme de lo que me ocupa en mi profesión.

      En cualquier caso, gracias por tus palabras. En el blog seguiré con esas entradas sobrias y compactas, alternadas con otras ocurrencias, eso sí.

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