28 de septiembre de 2014

¿Son necesarias las leyes?


A cuenta de la interesantísima entrada de César Tomé López en Cuaderno de Cultura Científica he tenido varias discusiones acerca de si las leyes físicas (no sé si también las de otras ciencias) deben ser "necesarias". Son discusiones viejas que siempre vuelven a lo mismo, lo cual indica que no sirven de mucho. Aquí doy mi visión del asunto.

Empecemos con la primera ley de Newton, tomada de Galileo, esa que dice que un móvil en reposo o movimiento rectilíneo uniforme continúa en su estado a no ser que una fuerza lo altere. Hay un argumento metafísico que dice que, puesto que nunca hemos observado un móvil sobre el que se ejerce ninguna fuerza, no hay observación ninguna que valide esta ley y que, por tanto, su veracidad y su necesidad lo son en un sentido metafísico. Dicho de otra manera: la metafísica es quien dice que es necesaria, no la empiria, y que es la metafísica quien distingue este fenómeno como ley necesaria de otros fenómenos que serían accidentales (como las carambolas que suceden cuando uno juega una partida al billar).

No le veo a este argumento ni pies ni cabeza. Ni la metafísica ni nadie tiene manera de decir que una determinada ley es necesaria en el sentido de que la realidad es tal que esa ley debe cumplirse, porque nadie sabe cómo es la realidad que produciría esa necesidad. A lo más que podemos aspirar es a que una teoría, un modelo de la realidad, propone esa ley como necesaria (axiomática, como la de la inercia en el modelo de la mecánica clásica) o deduce esa ley a partir de las axiomáticas (como las de Kepler se deducen de las de Newton). Si le atribuimos un valor de verdad es únicamente porque ese modelo nos permite interactuar con la realidad más y mejor que otros modelos alternativos. Es la empiria la que da validez al modelo y es en el modelo en el que se establecen las necesidades. Lo demás son castillos en el aire.

La distinción entre ley necesaria y accidente tampoco es ningún avance metafísico, puesto que la metafísica no tiene manera de efectuar esa distinción. Solo dice que en su castillo aéreo existen esas categorías, sin tener manera de encontrarlas en la realidad. Cualquier distinción que podamos hacer será arbitraria y estará basada en los observables, en el modelo y en lo que nos explica de la realidad. Una opción es decir que los elementos primitivos del modelo (las tres leyes de Newton, p.e., en la mecánica clásica) son las necesarias y los deducidos por ellos (las leyes de Kepler) son accidentales. Pero esto presenta dos graves problemas.

Primero, que dejaríamos de llamar leyes a cosas a las que seguiremos llamando leyes toda la vida. Segundo, que la elección de las leyes axiomáticas puede no ser única. Un modelo puede basarse en las proposiciones (axiomáticas) A y B y deducir la proposición C. Otro modelo puede basarse en las proposiciones (axiomáticas) A y C y deducir la proposición B. Ambos modelos serían igualmente válidos, deducirían las mismas cosas y tendrían la misma validación empírica. Serían, en dos palabras, observacionalmente equivalentes. No habrá nada que pueda demostrar que el verdadero, el que ha detectado las leyes necesarias, es uno u otro. La elegancia o la simplicidad de uno sobre otro nos puede hacer preferirlo, pero la naturaleza pasa de nuestras preferencias. Lo más que podríamos decir es que hemos observado en otras instancias que los modelos más sencillos tienden a ser mejores. Pero esto vuelve a ser observación empírica (con su modelo bayesiano que la explica).

En ciencia la manera de distinguir entre leyes y accidentes va por otra parte. Depende, sobre todo, del criterio de universalidad, pero sin poner fronteras precisas. ¿Se cumplen en cualquier posible universo? ¿solo en este? ¿Qué pasa con las leyes de otras ciencias? ¿no son tales? ¿la biología solo tiene accidentes? ¿no podemos hablar de leyes restringidas al conjunto de los seres vivos del planeta Tierra? Y el comportamiento humano ¿tiene leyes? ¿es necesaria o accidental la tendencia de los adolescentes humanos que existen hoy en día a pasar mucho rato delante del espejo? La ley de la demanda es una regularidad muy terca en economía ¿no merece ser llamada ley porque algún individuo pueda decidir comportarse en desacuerdo con ella?

En cualquiera de estos casos, el poner la etiqueta de "ley" o de "accidente" no es más que eso, poner nombres a cosas que acaso sirva para entendernos mejor, pero en el caso de la ciencia, dado que todo se sigue estudiando y cuestionando (accidentes y leyes incluidas) no sirve para hacer demarcaciones metafísicas, solo para decir que en los modelos que tenemos los accidentes o las leyes no universales son menos primitivas que las más universales. Ninguna metafísica hace nada mejor que esto que ya hacen la ciencia y su reflexión sobre ella, la epistemología.

José Luis Ferreira

2 comentarios:

  1. Es más: imaginemos dos universos en los que se cumplen exactamente las mismas leyes físicas fundamentales (o las que sean), con la única diferencia de que en uno de ellos se cumplen de modo necesario, y en el otro se cumplen de modo contingente. No habría absolutamente ninguna manera de averiguar si estamos en el primer universo o en el segundo, así que la diferencia es totalmente irrelevante.

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    1. No soy muy partidario de este tipo de experimentos mentales: no sabemos si la hipotética es posible. Yo creo que basta decir que no hay manera de observar la necesidad de las leyes y que entonces será una característica de nuestro modelo para entender la realidad, el único lugar donde se puede definir con un poco de rigor y sabiendo lo que significa.

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