11 de septiembre de 2014

Reseña de "El discípulo", de Ruiz Barrachina

He visto muchas películas que retratan la vida y muerte de Jesús. La abrumadora mayoría tratan de ser fieles a los evangelios. Como es sabido, los evangelios se contradicen en varias cosas, pero los directores de estas películas acuden a ingeniosos recursos para tratar de armonizar los relatos contradictorios. Ha habido  directores valientes que se han atrevido a romper con la versión tradicional de los evangelios, y han presentado tramas alternativas; Martin Scorsese en La última tentación de Cristo, es uno de las más prominentes.


Pero estas tramas alternativas presentan una versión filosófica de lo que el director busca expresar, y muchas son tan fantasiosas como los relatos de los evangelios. Son ciertamente interesantes, pero yo siempre he tenido la esperanza de que se realice una película en la cual se presente la historia de Jesús, tal como la cuentan los historiadores críticos. El cineasta Paul Verhoeven (director de Robocop) ha tenido el proyecto de hacer tal película desde hace muchos años, pero no se ha concretado.

Me sorprendió saber que en España, sí se hizo un proyecto de ese tipo, bajo la dirección de Emilio Ruiz Barrachina. Finalmente, la pude conseguir con piratería, y ya la he visto. Cinematográficamente, la película no es nada del otro mundo. El vestuario, la escenografía y las escenas de acción, pueden mejorar mucho (supongo, por supuesto, que el presupuesto de la película no permitió algo más ambicioso). Las actuaciones son aparentemente buenas (pero, el problema es la manía que tienen los españoles de doblar las películas, y el doblaje hecho en España queda muy mal; además, no me queda claro si algunos actores hablaban originalmente en español y otros en inglés).

En fin, no soy crítico de cine. La película me interesó, entre otras cosas, porque el guion contó con la asesoría del profesor Antonio Piñero (un historiador cuyos libros he leído con gran admiración). Al inicio, se promociona en la película que el guion está basado en los estudios históricos sobre Jesús. En efecto, presenta una visión racionalista, sin milagros. Pero, me temo que la película se toma muchas licencias poéticas, pues incorpora varios detalles que no son históricos (y que, hasta donde alcanzo a recordar, el mismo Piñero los desmonta en sus libros).

Se parte de la premisa de que Jesús era nazarita. Se trata de una vieja teoría, la cual postula que el nombre “Jesús el Nazareno”, no se debe propiamente a su supuesto lugar de origen (Nazaret), sino a su condición de nazarita, a saber, aquellos que como Sansón, hacían votos religiosos especiales. Esta teoría ha sido rechazada por varios historiadores. Si bien Jesús pudo tener prácticas ascéticas mientras fue discípulo de Juan, o en su estadía en el desierto, lo cierto es que bebía vino (al punto de que se le acusaba de ser un glotón y borracho), de forma tal que su voto nazarita es muy dudoso.

Se narra en la película la escena de la mujer adúltera. Curiosamente, se presentan dos escenas: en una primera, una mujer sí es apedreada. Luego, en una segunda escena, otra mujer adúltera está a punto de ser apedreada, pero Jesús interviene con sus célebres palabras, “El que esté libre de pecado…”. Me sorprendió mucho que se incluyera esta escena, pues es archiconocido entre los historiadores que esta historia es legendaria: está ausente en los manuscritos más antiguos del evangelio de Juan, y sólo fue incluida siglos después.

En la narración del prendimiento y proceso a Jesús, los judíos no tienen absolutamente nada que ver. Esto también me parece dudoso. Es cierto que los evangelios distorsionan la historia, presentando a un Pilato benevolente y a un Caifás agresivo que condena a Jesús por blasfemia (declararse “Hijo de Dios” no habría sido blasfemia), y además, el juicio ante el Sanedrín es legendario. Pero, es falso que las autoridades judías no tuvieron absolutamente nada que ver. Seguramente sí hubo un juicio previo en el Sanedrín, en ausencia de Jesús, en el cual se decidió su arresto.

La película representa a Judas Iscariote como un vendedor de armas que provee al grupo de Jesús. Esto también me resulta muy extraño. Ciertamente Judas pudo haber sido un celota que manejaba armas (y quizás entregó a Jesús por su impaciencia ante el hecho de que Jesús no organizaba una revuelta), pero hubo de formar parte del grupo de los doce apóstoles. La película también narra que fueron los mismos romanos quienes lo colgaron de un árbol. No descarto la posibilidad de que Judas fue asesinado, pero en ese caso, supongo que sus asesinos habrían formado parte del mismo grupo de Jesús, no los soldados romanos. Desconozco si los romanos usaban la horca como método de ejecución, pero presumo que, en aquel contexto, era mucho más común la crucifixión, precisamente como medio de humillación pública y disuasión frente a posibles rebeldes.

La cronología de la película también es extraña: la última cena ocurre antes de la expulsión de los mercaderes en el Templo. En los evangelios, obviamente es a la inversa, pero en este caso, favorezco la versión de los evangelios: Jesús habría organizado esa cena como una forma de despedida, pues sabía que, tras el incidente en el Templo, su vida estaba en peligro.

En la escena de la crucifixión, hay dos detalles que también me hicieron ruido. Los clavos están colocados sobre la palma de las manos. Sabemos que, de haber sido así, el cuerpo se hubiera desgarrado; los clavos se colocaban sobre las muñecas. Y, no está presente la consigna “Jesús Nazareno, rey de los judíos” en la cruz: es bastante probable que este detalle sí sea histórico, pues revela que a Jesús lo ejecutaron los romanos, por motivos puramente políticos, y que la supuesta acusación de blasfemia no tuvo nada que ver.

Luego hay otras escenas que, pudieron como no pudieron haber ocurrido. Por ejemplo, se narra que María, la madre de Jesús, es un intento desesperado por persuadir a su hijo de que abandone el ministerio, exhorta a María Magdalena para que seduzca a Jesús. A su manera, Ruiz Barrachina da continuidad a la enorme lista de libros y películas sensacionalistas que presentan una relación erótica entre Jesús y María (aunque, en la película, tal relación no se consuma). La verdad, en cambio, es que no tenemos ningún indicio de que la relación entre ellos hubiera sido sexual.

Se narra también que José fue asesinado por los romanos. De nuevo, esto es pura especulación, pero en este caso, la veo más plausible que la relación erótica con María Magdalena. Pues, Jesús ciertamente fue un nacionalista, y es posible pensar que, en su infancia, durante la rebelión de Judas el Galileo y la destrucción de Séforis, debió haber visto atrocidades cometidas por los romanos, y esto seguramente alimentó en él su espíritu de resistencia y rechazo al invasor.

Uno de los aspectos más meritorios de la película es la conversación que el evangelista Lucas tiene con el apóstol Juan (el cual, se advierte en la película, no es el evangelista). Se asume que Lucas es el compañero de Pablo (aunque los historiadores no pueden estar absolutamente seguros de ello). Juan, ya mayor, le reprocha a Lucas que está distorsionando los hechos en su evangelio, pero Lucas se defiende con los argumentos típicos del poeta que explica que las historias pueden adornarse con artificios literarios. La escena es a todas luces ficticia, pero es un gran recurso para contrastar las creencias originales de los seguidores de Jesús, con la distorsión de los evangelistas. No obstante, hay un detalle que me generó ruido: al final de la película, Lucas insiste en proclamar la resurrección, mientras que Juan la niega, y admite el fracaso del maestro. Me parece que Juan, lo mismo que los seguidores más próximos de Jesús, sí debieron haber creído en la resurrección, pues de lo contrario, no habría forma de explicar cómo sobrevivió el movimiento. Seguramente aquello fue un caso típico de disonancia cognoscitiva: ante el choque de expectativas, los discípulos se negaron a abandonar su creencia absurda de que Jesús era el Mesías, y reajustaron su creencia, interpretando que su muerte formaba parte de un plan mesiánico que ya estaba delineado en las propias escrituras (en el libro de Isaías y los Salmos), y que Dios lo había resucitado.

Quiero destacar dos muy buenas escenas que no tienen base propiamente en las fuentes, pero que reflejan muy bien la personalidad y el mensaje de Jesús, y que la actuación de Joel West las hace muy meritorias. En una ocasión, Jesús busca la espada de su padre, pero su madre le dice que tuvieron que venderla, para poder recoger fondos para comer. A esto, Jesús responde diciendo que en el Reino, habrá plenitud de comida, de forma tal que éste no es el momento de estarse preocupando por comida (Jesús sí dice en los evangelios que el Reino será como un banquete, y también dice en otro lugar de los evangelios que no es necesario preocuparse por cosas mundanas, pero el guionista ingeniosamente construye la escena con su madre para expresar ambos dichos que en los evangelios no forman parte de un mismo bloque). Esto retrata muy bien a un Jesús fanatizado.

En otra ocasión, durante el supuesto milagro de la multiplicación de los panes (que, en la interpretación de la película, no es más que un evento en el cual los discípulos compartieron su comida), Jesús exige a un transeúnte que comparta su alforja, pero éste responde que ha trabajado duro para conseguirla, y se niega a compartirla. Jesús, en ira, le dice que será castigado en el Reino. Se trata de otra escena que presenta a un Jesús fanatizado, pero además, ya en una faceta peligrosa, pues impone a los demás una comunidad de bienes, aun si otros quieren conservar su propiedad privada.

En fin, el guion de la película es bastante bueno (maneja muy bien la ironía, por ejemplo, cuando es Jesús quien besa a Judas condenándolo al infierno, y no al revés), y la recomiendo. Pero, es falso que la película presente la versión de los historiadores. Ruiz Barrachina rompió con la tendencia de Zefirelli o Gibson, de presentar una versión tradicional del relato evangélico. Pero, no por ello dejó de tomarse licencias poéticas. Aún estoy a la espera de que algún director trate de presentar los hechos de la vida y muerte de Jesús, tal como probablemente ocurrieron.

Gabriel Andrade.

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