21 de septiembre de 2014

¿Qué derechos existen?


Hay quien cree que hay algo así como un mundo platónico de derechos que solo tenemos que aprender a ver para reconocerlos. Otros creen que los derechos están otorgados por un ente superior y que, en escritos a él atribuidos, ha dejado dicho cuáles son. Otros, aún, creen que la sola existencia de ese ser implica también la existencia de derechos, que uno va desgranando con buena Teología. Finalmente está quien cree que los derechos podrán deducirse usando la razón, estando escondidos en ella y de donde razonando adecuadamente podremos sacarlos, esta vez con buena Metafísica. No es muy distinta esta última de la postura platónica inicial, ni es distinta la manera en que cada cual cree haber atisbado lo deducido por la razón. El que ninguna de estas posturas haya conseguido avanzar en su agenda sino más bien haya corroborado las propias intuiciones y prejuicios las hace igualmente inútiles.

Frente a lo anterior propongo la simple consideración de que no existen más derechos que los que nos concedemos unos a otros o a los demás. Ciertamente podremos usar tanto la historia como las preferencias morales y la razón para decidir qué derechos queremos otorgarnos a nosotros y a los demás. La historia nos viene dada, aunque la interpretemos a nuestra manera; las preferencias morales se moldean por múltiples interacciones genéticas o ambientales y la razón, bueno, la razón no siempre vence a los prejuicios y deducimos cosas sin darnos cuenta de las falacias y sesgos que traemos.

Todo esto quiere decir que nuestras cartas de derechos serán provisionales, chapuceras y que reflejarán las preferencias de los más poderosos. ¿Tienen las mujeres los mismos derechos que los hombres? En algunas sociedades, sí (o casi) y en otras claramente no. Llegados a este punto suele reinar la confusión y a veces se quiere sacar una conclusión errónea de esta postura, como que entonces hay que aceptar como bueno el estado de derechos que prevalece en una sociedad. No es así, la postura que planteo solo recoge lo que es el caso, sin establecer juicios morales. Cada uno, o cada grupo de personas afines, tendrá su valoración sobre la distribución de derechos y podrá aceptarla o no, y podrá querer hacer algo para cambiarla o no.

La cuestión que sigue es de qué manera cambia la asignación de derechos. La respuesta es variada, y en ella influyen presiones varias. Por ejemplo, la razón puede abrirse paso: en un primer momento reconocemos que todos los seres humanos deben ser iguales en derechos y en un segundo momento nos damos cuenta de que los homosexuales también son seres humanos y, venciendo inercias históricas y prejuicios, aplicamos la deducción lógica de que deben tener también los mismos derechos que los heterosexuales. También pueden abrirse paso teorías normativas sobre cierta manera en que la asignación de derechos debe ser coherente. Por ejemplo, no se puede otorgar un derecho sin una obligación o responsabilidad como contrapartida. A veces se hace caso a una arbitrariedad histórica, como cuando se reconoce el derecho de secesión a los habitantes de un territorio y no a los de otro, o se llega a un compromiso entre sensibilidades distintas como cuando se permite el aborto hasta cierta semana de embarazo, pero no unos días después. Estas últimas arbitrariedades no tienen por qué ser consideradas irracionales, a no ser que uno piense que los compromisos entre humanos son irracionales solo por el hecho de ser compromisos. De hecho pueden ser perfectamente racionales si con ellos, como con la razón y las teorías normativas, conseguimos cada vez mejores modos de convivencia.

Y esto último es la clave, resolver disputas entre gentes que opinan de manera distinta. Aunque la resolución no signifique estar de acuerdo sino aceptar compromisos, esto no impide que sí podamos convencernos de que ciertas instituciones y ciertas maneras de debatir nos permiten mejores resultados que otras para llegar a esos compromisos y mejorar la convivencia. Libertad de expresión, reconocimiento de derechos humanos básicos, democracia, educación, respeto al otro (y a los otros), distinción entre lo privado y lo público, centrar la atención en las consecuencias,… son algunas de las pautas que ayudan.

Pongamos un ejemplo para finalizar. Hay quien opina que los animales tienen ciertos derechos y quien opina lo contrario. Partir de que tienen o no esos derechos no lleva a ningún lado, puesto que todo el argumento de ambas partes caerá en la falacia de “petición de principio” en la que se asume lo que se quiere demostrar. Fácilmente la falacia se viste con algún tipo de argumento que le da apariencia racional, como cuando se dice que los animales no pueden tener derechos porque no tienen obligaciones ni responsabilidad, apelando al principio normativo señalado más arriba, o como cuando se dice que sí deben tener los mismos derechos que los humanos porque no hay en la naturaleza ninguna predilección por una u otra especie, intentando con esto un silogismo. Ambos argumentos siguen siendo falaces, el principio normativo aceptado y al que se apela en el primer caso solo implica que alguien, no necesariamente el animal, tiene que asumir cierta responsabilidad u obligación que garantice el derecho reconocido. Lo mismo hacemos al otorgar derechos a los niños o a personas mayores a las que se ha incapacitado por su deterioro mental. La falacia del argumento que denuncia el especismo es más patente, al colocar a la naturaleza como dadora de derechos, cuando en el planeta Tierra y en este siglo somos los humanos quienes los otorgamos y quienes actuamos en consecuencia con ese otorgamiento.

Si aceptamos que solo existen los derechos que reconocemos la discusión evitará las anteriores falacias y se planteará en términos de qué derechos queremos reconocer a los animales y con ello podremos llegar más fácilmente a una situación de compromiso entre las distintas preferencias morales sobre el tema (y si alguien no quiere llamar a esto derechos sino protección u otra cosa me parece bien, no cambia el razonamiento aquí hecho, aunque las palabras empleadas sí tengan distinta fuerza de convencimiento para la otra parte).

Como ejemplo final he usado este de los derechos de los animales porque creo que levantará menos pasiones, de manera que asomarán menos prejuicios en su consideración por parte del lector, por lo menos, comparándolo con otros ejemplos, y en él se entenderá mejor mi postura. En un futuro podremos hablar de temas más candentes, como la independencia de territorios de Europa, el aborto o los sistemas económicos.

José Luis Ferreira

15 comentarios:

  1. Demasiado eclecticismo y neutralidad.

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    1. No sé a qué eclecticismo te refieres. Creo haber desechado unas teorías sobre cómo se establecen los derechos y defendido una. Entiendo que eso es todo lo contrario a neutralidad en el tema que trato. Por otra parte, tampoco entiendo el "demasiado". ¿Qué significa? ¿Comparado con qué?

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    2. "Finalmente está quien cree que los derechos podrán deducirse usando la razón, estando escondidos en ella y de donde razonando adecuadamente podremos sacarlos, esta vez con buena Metafísica".

      ¿Metafísica? No hay peor manera de decir algo sin decir nada.

      "Cada uno, o cada grupo de personas afines, tendrá su valoración sobre la distribución de derechos y podrá aceptarla o no, y podrá querer hacer algo para cambiarla o no".

      Muestra de eclecticismo.

      "De hecho pueden ser perfectamente racionales si con ellos, como con la razón y las teorías normativas, conseguimos cada vez mejores modos de convivencia. Y esto último es la clave, resolver disputas entre gentes que opinan de manera distinta".

      Perogrullada. Eclecticismo. Neutralidad.

      Si aceptamos que solo existen los derechos que reconocemos la discusión evitará las anteriores falacias y se planteará en términos de qué derechos queremos reconocer a los animales y con ello podremos llegar más fácilmente a una situación de compromiso entre las distintas preferencias morales sobre el tema.

      ¿Y? Tu párrafo no resuelve nada del conflicto alrededor de los derechos de los animales.

      Todo tu artículo es demasiado neutral; no te mojas en nada.

      ¿Comparado con qué? Con esto:

      "La metafísica estuvo bien cuando no sabíamos nada y empezamos a indagar. Dejó de tener sentido cuando supimos hacer ciencia. Desvarió cuando quiso retorcer el lenguaje para hacerle decir que los prejuicios de una religión eran proposiciones de la razón. Resulta patético su intento de recobrar un sitio en el mundo queriéndonos convencer de que hacer ciencia o vivir es hacer metafísica. La metafísica murió hace tiempo, sin producir más conocimiento que el de su propia limitación. No hace falta resucitarla".

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    3. "¿Metafísica? No hay peor manera de decir algo sin decir nada."

      ¿No intentó eso Kant con metafísica? Me parece que estoy describiendo intentos serios que no llevaron a ninguna parte. Quitarnos de en medio esa manera de hacer las cosas es decir y hacer bastante.

      "Muestra de eclecticismo."

      No sé si confundes eclecticismo con otra cosa o si es que estás confundiendo los niveles. El método que propongo no es ecléctico, es uno muy particular y muy distinto de los indicados al principio y de otros no explícitamente invocados, como el iusnaturalismo.

      Acaso te refieras a que el resultado de aplicar el método dará lugar a una sociedad que llega a compromisos en los que en un lugar prevalece una cosa y en otro otra. Más que ecléctica, será sincrética, pero eso no lo será el método ni lo será la opinión propia de cada cual y, desde luego, no la mía.

      "Perogrullada. Eclecticismo. Neutralidad."

      No debe ser tan perogrullada cuando no es lo que tiene en la cabeza mucha gente (¿la mayoría?). Sobre lo de eclecticismo, vide supra. Sobre neutralidad, vuelves a confundir los niveles. Yo no soy neutral en lo que quiero que sea derecho, pero propongo un método para decidirlo en el que mucha gente pueda sentirse cómoda.

      "¿Y? Tu párrafo no resuelve nada del conflicto alrededor de los derechos de los animales."

      Vuelves a equivocar los niveles. En esta entrada no intento resolver cuál es el derecho que deben tener los animales ni dar cuenta de mi propia opinión, sino exponer de qué manera creo que podemos hablar sobre eso (y de qué manera no debemos hacerlo).

      "¿Comparado con qué? Con esto:"

      Para el lector que no lo sepa, aclaremos que lo que citas a continuación es un párrafo escrito por mí en mi blog. Lo sigo suscribiendo, pero esta entrada sobre qué derechos existen está orientada no proponer una alternativa una vez que la metafísica está desechada y no a volver a mostrarse beligerante con ella.

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    4. "¿No intentó eso Kant con metafísica? Me parece que estoy describiendo intentos serios que no llevaron a ninguna parte. Quitarnos de en medio esa manera de hacer las cosas es decir y hacer bastante".


      La metafísica no conduce a ninguna parte. La ciencia, sin embargo, sí nos acerca al objetivo, sea este el que sea. Este argumento queda meridianamente claro en muchas entradas en tu blog "Todo lo que sea verdad". El último párrafo de mi anterior comentario así lo pone de manifiesto. En cuanto a él —replicando al último párrafo de tu respuesta—, te contestaré al final, para seguir un orden. Además, semejante contradicción merece la pena ser debatida por separado.


      "No sé si confundes eclecticismo con otra cosa o si es que estás confundiendo los niveles. El método que propongo no es ecléctico, es uno muy particular y muy distinto de los indicados al principio y de otros no explícitamente invocados, como el iusnaturalismo".

      "Acaso te refieras a que el resultado de aplicar el método dará lugar a una sociedad que llega a compromisos en los que en un lugar prevalece una cosa y en otro otra. Más que ecléctica, será sincrética, pero eso no lo será el método ni lo será la opinión propia de cada cual y, desde luego, no la mía".

      No, no me confundo. Te explico. El eclecticismo es un modo de juzgar u obrar que adopta una postura intermedia, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas. Es cierto que el método que tú empleas es distinto de los que expones previamente, pero ese método se sitúa en una postura un tanto ambigua; intermedia o no bien definida como señala la acepción de la RAE.

      Es más, todos los métodos darán lugar a escenarios en los que prevalecerá una cosa y en otros otra. Por ejemplo, utilizando tus propias palabras, en algunos de ellos "los derechos están otorgados por un ente superior y que, en escritos a él atribuidos, ha dejado dicho cuáles son". Por tanto, dependiendo de las características de ese ente superior —y en entes superiores hay diversidad—, la situación será distinta.

      Y a pesar de que nuestro debate es distinto, y siendo el eclecticismo y el sincretismo conceptos diferentes —aunque se solapen en cierto grado—, lo cierto es que lo que propones no deja de ser un simple marco de conciliación. Tan simple como el que resulta de decirle a dos niños que no se peleen. En cada párrafo de mi anterior comentario (y que se encabeza con líneas de tu texto), vengo a decir que lo dices todo, pero en realidad no dices nada.

      Por cierto, no me he pronunciado sobre tu opinión. No por nada, sino porque no la has mostrado ("no te mojas en nada"). La fórmula o método que propones son eclécticos: sincréticos. Sin ánimo de ofender, no estás diciendo nada que no sepamos.

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    5. "No debe ser tan perogrullada cuando no es lo que tiene en la cabeza mucha gente (¿la mayoría?). Sobre lo de eclecticismo, vide supra. Sobre neutralidad, vuelves a confundir los niveles. Yo no soy neutral en lo que quiero que sea derecho, pero propongo un método para decidirlo en el que mucha gente pueda sentirse cómoda".

      Te adjudicas un conocimiento de la sociedad del que yo lamentablemente no disfruto. No sé cuánta gente 'coincidirá' con tu propuesta y cuánta no, pero aun siendo cierto tu vaticinio de que lo que dices no es una perogrullada porque "no es lo que tiene en la cabeza mucha gente", has de tener en cuenta que las perogrulladas se enmarcan dentro de otra palabra; la palabra verdad. Ese significado global en el que se halla incluida hace referencia a "algo evidente". Lo que propones en tu artículo (si no me aceptas la licencia de tildarlo de perogrullada, quizá porque tiene algún tinte peyorativo la susodicha palabra) es 1. Una verdad como un templo. (Tan grande que resulta insultante y muy poco rentable su exposición). 2. La pura verdad. Clara y sin tergiversación. (Innecesaria a mi juicio por ser tan escandalosamente evidente, además de ineficaz en los conflictos de fondo a resolver).

      Yo no sé qué quieres que sea derecho y qué no. Digo que la propuesta es neutral en exceso. No dice nada, en definitiva.


      "Vuelves a equivocar los niveles. En esta entrada no intento resolver cuál es el derecho que deben tener los animales ni dar cuenta de mi propia opinión, sino exponer de qué manera creo que podemos hablar sobre eso (y de qué manera no debemos hacerlo)".

      No equivoco niveles. Vide supra. Esperaré a ver cuál es tu posición en los derechos de los niveles. ¡¿De cuál manera podemos hablar sobre eso y de cuál no?! Bon sang. A mi juicio, tu propuesta no se rentabiliza en (casi) nada. Es un marco meramente definitorio. De hecho, y para muestra un botón, otro usuario te pregunta por un escenario concreto, España versus Cataluña, y solo puedes salirte por la tangente con que no conoces el futuro y, sin embargo, en una nueva contradicción, estableces que dentro de 50 ó 100 años la gente será menos temorosa. Ese usuario no te pide que adivines el futuro. Pero, si vas a intentar adivinarlo, por lo menos no te contradigas y di que estás haciendo tus primeros 'pinitos' en el tema.


      "Para el lector que no lo sepa, aclaremos que lo que citas a continuación es un párrafo escrito por mí en mi blog. Lo sigo suscribiendo, pero esta entrada sobre qué derechos existen está orientada no proponer una alternativa una vez que la metafísica está desechada y no a volver a mostrarse beligerante con ella".

      ¿"Está orientada no proponer una alternativa..."? No entiendo. Supongo que tendrás que reescribir esa última propuesta o por lo menos tener claro qué quieres expresar antes de escribir.

      En cualquier caso, si lo que has querido decir es: "Lo sigo suscribiendo, pero esta entrada sobre qué derechos existen está orientada A proponer una alternativa, una vez que la metafísica está desechada, y no a volver a mostrarse beligerante con ella", te señalo que te estás contradiciendo. Lo cual, por cierto, me jode, porque te considero un gran blogger. Una mente clara. Una especie de precog con una capacidad de análisis muy profunda.

      Si el texto de tu otro blog es cierto, entonces la sentencia de éste: "Finalmente está quien cree que los derechos podrán deducirse usando la razón, estando escondidos en ella y de donde razonando adecuadamente podremos sacarlos, esta vez con buena Metafísica", debe ser borrada.

      O viceversa. Si crees que un razonamiento adecuado conlleva de algún modo una "buena Metafísica" o entre tus intereses está "no mostrar beligerancia con ella", entonces debes borrar la entrada "Réquiem por la metafísica" en tu blog: http://todoloqueseaverdad.blogspot.com.es/

      Esto último sería catastrófico.

      En fin, un saludo.

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    6. "ese método se sitúa en una postura un tanto ambigua; intermedia o no bien definida"

      No entiendo. El método es claro y distinto de otros, no es intermedio.

      "todos los métodos darán lugar a escenarios en los que prevalecerá una cosa y en otros otra."

      Esto no quiere decir que sean iguales: en unos casos se llegará con más traumas e imposiciones y en otros con más consenso.

      "lo que propones no deja de ser un simple marco de conciliación"

      ¡Pues claro que lo es! De eso se trata. Pero eso no significa que no diga nada. Vide supra.

      "No sé cuánta gente 'coincidirá' con tu propuesta y cuánta no"

      Yo tampoco, es mi propuesta. Mi confianza es que, observando los avances sociales en la manera cómo se llegan a acuerdos y cómo es más difícil, cada vez sea más usado el método que describo. No por mío, sino porque es lo que cada vez se hace más.

      "otro usuario te pregunta por un escenario concreto, España versus Cataluña, y solo puedes salirte por la tangente..."

      Lo que importa, relacionado con la entrada es que cualquier debate se hará mejor si se olvidan esencias e identidades sagradas y nos centramos en conciliar intereses varios. Me parece que no es poco, mira a tu alrededor en otros lugares del mundo o en el pasado para ver que esta perogrullada que digo no deja de ser importantísima y eso no es salirse por la tangente.

      Saludos.

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  2. Muy buen artículo, ahora bien: ¿qué agregación social consideramos con potestad para otorgar o derogar estos derechos? Y, en caso de conflicto entre dos niveles (Cataluña-España por ejemplo), como puede decidirse cuál de ellos es hegemónico?
    Por otra parte las preferencias de la población pueden ser muy volátiles, ¿debería amortiguarse esta volatilidad para dotar de cierta estabilidad a los derechos otorgados?

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    1. La última pregunta tiene contestación sensata y creo que con bastante acuerdo: sí. Es por eso que tenemos rangos en las leyes, con distintas cualificaciones para su cambio y también tenemos pactos más o menos explícitos. En el caso de referéndums sobre independencia, moratorias de bastantes años entre una y otra consulta estaría bien.

      La primera (y segunda) pregunta es más espinosa. Hay dos hechos con los que lidiar: (i) si una parte de un país, y sobre todo una parte con ya cierto reconocimiento como unidad política, quiere mayoritaria y tercamente ser independiente será muy difícil y costoso no permitírselo y (ii) el país del que se hiciera independiente querrá que no sea demasiado fácil seguir ese camino. Esos dos hechos dicen que será difícil encontrar una solución, pero a no ser que una de las partes se enroque en esencias patrias, que sería parte de los apriorismos que rechazo, no será imposible.

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    2. "Será muy difícil y costoso no permitírselo". Para mí es una de las claves. Tomando como ejemplo las luchas ciudadanas contra estados autoritarios, en la que las huelgas y otros actos de protesta (o incluso guerras) conseguían el reconocimiento de derechos, también encontramos sin embargo que en otras sociedades el poder se ha mantenido a base de represión, privando de derechos a las masas (Corea del Norte)¿Qué pasa entonces si la sociedad del territorio mayor (España) está dispuesta a sacrificar más que la sociedad secesionista (Cataluña-obrero) y al final consigue la "rendición" de esta última? ¿La única solución para la consecución de un derecho es estar dispuesto a sacrificar más que la contraparte?

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    3. No sé adivinar el futuro. Entiendo que España, con todo lo que nos quejamos de ella, cada vez es más abierta, democrática y con menos temas tabú. No me cabe duda que dentro de 50 o 100 años estas cosas no generarán tanto temor como ahora, no solo por esa razón, sino porque será que la independencia de un territorio será cada vez menos relevante, (como ahora que no importa que Oregón se separe en dos estados o que Almería se junte con Murcia), Lo será no solo para el Estado que contenga al territorio susceptible de separarse como para el territorio que quisiera hacerlo.

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  3. Muy interesante el artículo. Me parece lo más simple y sencillo darnos cuenta de que en realidad hemos sido nosotros quienes de alguna manera hemos inventado los derechos. Pienso que el futuro será tomar conciencia de ese relativismo, pero tampoco es sencillo. Es necesario una cierta madurez para ello. Las religiones, las ideologías, las creencias comunes sirven de pegamento y para movilizar en torno a una meta, de manera mejor o peor y en parte por eso siguen ahí. Es decir, partiendo de la base de que hay personas que consideramos más sabias que otras, en cuanto a una visión más global de todo, una búsqueda de un "bien" más comunitario, para que por fin pueda funcionar partir de ese relativismo necesitamos también que el ser humano sea más maduro en ese sentido. Gracias

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  4. Es una buena reflexión, digna de discutirse. Aplaudo a su autor.

    JUSAVÍ.

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