17 de septiembre de 2014

Esa molesta 'espiritualidad'



Con el lanzamiento de Waking Up, Sam Harris ha puesto el tema de la 'espiritualidad' sobre la mesa. Diferentes personas han sentado postura al respecto, así que aquí va la mía.

Aunque suele ser refugio de charlatanes y religionistas, creo que en este caso en particular, la semántica importa. Y mucho.

La palabra "espiritualidad" tiene un significado y una carga etimológica que no debemos dejar de lado. Lo espiritual y su reino son, por definición, la negación de lo material. Desde que a Platón se le ocurrió el ridículo mundo de las ideas, todo lo que ha sido hecho en su nombre —pasando por ríos de tinta desperdiciados en 'metafísica', el desprecio de la carne, del placer, del sexo, de la risa, la guerra contra las drogas, la persecución de autores materialistas, la condena de la prostitución y la pornografía, y las púas de cilicio— ha sido nefasto.

Me niego a caer en esta tóxica dicotomía. Todo lo que existe es material y no hay prueba de lo contrario. No pienso dar pábulo a las absurdas y ridículas nociones de que los ateos no tenemos emociones, o nada por qué vivir, o que somos como Spock; ese molesto lugar común que nace de la metafísica. Y es que lo contrario de la inteligencia y la lógica no son las emociones, sino la estupidez y la ignorancia.

Las emociones y cualquier sensación de trascendencia que hayamos tenido puede ser vinculada directamente a nuestro cerebro. ¡Somos nuestro cerebro! Y que todavía no podamos explicar a cabalidad cómo se producen las emociones más fuertes no significa que debamos saltar a conclusiones delirantes — dejémosle el dios de los huecos y demás ejemplos de la falacia de apelar a la ignorancia a los charlatanes como Deepak Chopra.

Lamento reventarles la burbuja pero, así como ya dijo el mismo Sam Harris, todo lo que hacemos lo hacemos para alterar nuestro estado de la conciencia:

Formamos amistades para poder sentir ciertas emociones, como el amor, y evadir otras, como la soledad. Comemos comidas específicas para disfrutar sus fugaces presencias en nuestras lenguas. Leemos por el placer de pensar las ideas de otra persona. Cada momento de vigilia —e incluso en nuestros sueños— luchamos para dirigir el flujo de sensación, emoción y cognición hacia estados de conciencia que valoramos.

Alcanzar estados de la conciencia que valoramos mucho más no debería ser devaluado con eufemismos sobre la inmaterialidad de la experiencia. Entiendo que estos momentos sumamente emocionales pueden marcar un hito en el espectro de sensaciones de una persona, y existen palabras para ello, como "trascendencia".

Yo mismo he vivido momentos tan emocionalmente intensos que he sentido —y deseado— que el tiempo se detenga y todo tiene solución, que no puede haber nada mal en el mundo. Yo guardo estos recuerdos entre mis más preciados y mal haría en rebajarlos a explicaciones que niegan su más básica condición sine qua non: la materialidad de la existencia.

Para mí, comprender la experiencia sensible y los estados de la conciencia —aún con el limitado estado que tenemos de ese conocimiento— no les quita lo mágico y especial, así como entender cómo funcionan las ilusiones ópticas no las hace menos emocionantes. Y lo contrario también es cierto: no voy a insultar lo mágico de un momento y las emociones que me pueda evocar cubriéndolo con capas de misticismo y jeringonza metafísica.

David Osorio
@Daosorios
Imagen: AlicePopkorn via photopin cc

6 comentarios:

  1. No entendí nada. podría ser mas explícito. Por favor.

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  2. En mi opinión, la espiritualidad es algo que forma parte de la esencia del ser humano y es experimentada de forma distinta por cada persona. Y aunque no debemos dejar de lado el campo semántico, no se debería caer en la trampa que ofrece la palabra: una palabra apunta a una idea, pero no es la idea en cuestión. Por ello, dada la subjetividad del concepto, no pienso que la espiritualidad sea la negación de la materia.
    Dicho esto, no comparto la posición -en mi opinión cerrada-, que ofrece la negación tanto de la materia como de la espiritualidad. Ya que como usted dice, no hay "pruebas", -aunque los avances de la ciencia moderna están estableciendo relaciones fehacientes entre las conclusiones de muchas corrientes místicas y la materia tal y como la conocemos- por lo que a mí respecta, la negación de lo desconocido solamente limita la evolución y crecimiento individualmente y por ende, como especie.
    Aunque estoy de acuerdo con usted respecto a los estados alterados de conciencia, para nada creo que la inmaterialidad devalúe, ridiculice o insulte la experiencia emocional o sensible. En mi experiencia personal, he percibido sensaciones en las que disto de explicar materialmente la situación, dado que carezco de ese tipo conocimiento. Sin embargo, he podido identificar sensaciones descritas, por místicos, monjes, chamanes... de acuerdo a sus planteamientos.
    Actualmente creo que la dualidad de lo material y lo inmaterial es una ilusión del ser humano, dos formas distintas de describir la realidad que percibimos, y como toda descripción, está subordinada a aquello que describe. Así pues, no considero que el problema sea la dualidad anteriormente descrita, sino que el dilema recae en la tolerancia y la contemplación de las distintas formas de percibir y describir la realidad y la conciencia.

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    1. El tema es simple: el autor se refiere a que la palabra "Espiritualidad" viene de la palabra "Espíritu", la cual implica la división del mundo en la dualidad "terrenal-espiritual".
      Dicha división en la realidad no existe. Todo es terrenal, y no hay evidencia de lo contrario.
      Incluso los sentimientos y emociones sentidas durante éxtasis de meditación, rituales y otros, son producto de órganos materiales, como lo son las neuronas.

      También soy partidario del cese del uso (al menos por mi parte) de la palabra Espiritualidad. Prefiero trascendencia, reflexión, conciencia, atención a mi mismo, empatía, y amor, en vez de utilizar aquella vacía palabra.

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  3. Bueno es largo y hasta podría ser corta la explicación,sin embargo debo decirles que de lo poco o mucho que he leído, me quedo con aquello que sale de la sabiduría natural que cada uno lleva, entiendo pues así... que muchos entenderán mejor la "Espiritualidad"dentro de la materialidad y otros comprenderán mejor la materialidad dentro de la Espiritualidad" y no hay que asustarse de palabra alguna todo tiene el sentido que uno le da, así como tampoco hay porqué dividir al mundo con nada ya que él se divide por las cosas que cada hombre siembra, por el odio y egoísmo que cada quien alimenta!!

    MariCarmen Deza.

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