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Entradas

O se entienden los errores o no se entiende nada

En un mundo imperfecto se cometen errores de entre los que destacan el error tipo I y el error tipo II. Condenar a un inocente sería un error tipo I, mientras que dejar libre a un culpable lo sería del tipo II. Es posible reducir ambos errores dedicando más recursos a la justicia u organizándola de manera más eficiente, pero dados unos recursos y una manera de hacer las cosas habrá que llegar a un compromiso social sobre cuánto tolerar en los errores. En particular, si quisiéramos disminuir la probabilidad de error tipo I aumentaríamos la de error tipo II. La única forma de que no condenar nunca a ningún inocente es no condenar nunca a nadie. Es decir, para incurrir en un 0% de error tipo I debemos aceptar un error tipo II con total seguridad. Al contrario ocurre lo mismo; para no dejar libre a ningún culpable deberemos condenar a todo el mundo. Es lo que motivó a Arnaldo Amalric cuando dijo aquello de "¡matadlos a todos, que dios reconocerá a los suyos!". Esto tiene consec…
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Post-verdad, transparencia y personalizacion en internet

Por José María Agüera Lorente «La tecnología sigue progresando hacia un poder cada vez mayor, ya sea para el bien o para la destrucción. ¿Cuál es la fuente de todos estos problemas? La fuente es básicamente el pensamiento» (David Bohm: Sobre el diálogo)
«Lo que nos mete en problemas no es lo que no sabemos, sino lo que creemos con certeza y no sabemos». (Mark Twain, cita tomada de la película La gran apuesta)
En el último texto publicado por mí en este blog abordé la post-verdad desde una perspectiva filosófica. Vine a sostener  en él que la post-verdad es la versión remozada y tuneada del posmoderno debilitamiento de la noción de verdad por el que, en definitiva -se admita o no-, se abraza el relativismo más absoluto -valga la paradoja- y de facto se renuncia al conocimiento.
En estas líneas quisiera ofrecer alguna idea que considero de interés sobre la misma cuestión; con la novedad de la toma en consideración del modo en que las nuevas tecnologías del mundo digital y particularm…

Matar una discusión (4). Mi postura es como los derechos humanos.

Hace una tiempo tuve una discusión sobre cómo abordar el tema de los copagos. No es un tema que me parezca urgente (el sistema de salud es de lo que mejor funciona en España), pero sí es un tema que me parece que ayuda a exponer de una manera didáctica algunos prejuicios. En su día hablé de esto con detalle, hoy querría hacer hincapié en un argumento muy peculiar que salió en la discusión. Fue así:
-Yo: El copago puede liberar recursos para atender a los más enfermos. Ya sabes a priori que no compensa? Yo, no.-Interlocutor: eliminar las elecciones puede liberar recursos para atender a los más enfermos. Ya sabes a priori que no compensa? -Yo: Ya te he dicho que no lo sé. Por eso insisto en que discutir así carece de sentido. -Interlocutor: yo habría respondido "jamás me plantearía eliminar las elecciones para ahorrar" :( -Yo: Porque sabes que hay más consecuencias que el dinero que se ahorra con la organización de elecciones.-Interlocutor: no lo sé, lo "intuyo" (seg…

Diálogo con Alétheia sobre Edipo, el devenir y el alma (Parte III)

Me adentré por una playa desierta del Cabo de Gata (Almería). Sentía el sol rozar mi piel, el aroma del mar embriagaba todo mi entorno y las lánguidas olas  parecían querer susurrarme algo. Me senté y miré al horizonte. Sentí el palpitar de la naturaleza próximo a mí. Empecé a relajarme  y me quedé dormido, en un profundo sueño. Durante el sueño mi alma viajó hacia los dioses y encontré la Verdad (Alétheia) y la Justicia (Díke). Conversé  con los dioses y hablé con Alétheia (literalmente la palabra significa “aquello que no está oculto“, “aquello que es evidente“, lo que es verdadero) y Díke (la personificación de la justicia). Aquí está el corpus de la conversación íntegra que tuve con Alétheia, que se materializó ante mí como sacerdotisa y que tengo el placer de compartir con todos ustedes:
Alejandro: Tengo la sensación de que ayer las cosas estaban como siempre, pero hoy las cosas me resultan tan distintas…Sacerdotisa: ¿Te refieres a cambios? El devenir de la naturaleza es…

El terrorismo islamista. Not in my name.

Como casi todos los que me leéis (digo casi porque quién sabe si no habrá alguno que tenga información de los servicios de inteligencia de algún país) no sé más de terrorismo islámico que lo que pueda haber leído en medios que estimo rigurosos, lo que pueda extrapolar a este problema de otras cosas que haya aprendido y las vivencias personales por haber estado en el planeta Tierra algunos años.

Eso es poca información y cualquier opinión que quiera formarme sobre el tema tendrá que ser tras recordarme esto a cada momento. Vayamos de lo más fácil a lo más difícil.

Lo primero de todo es aceptar que la causa más importante de los actos terroristas es la acción de los terroristas, la material de quien lleva a cabo el atentado y la intelectual de quien lo ordena. Hay miles de causas más, en el sentido de que son circunstancias que hacen más fácil que aparezcan terroristas que otras. Entre ellas importarán aquellas sobre las que alguien puede realizar algún tipo de control efectivo. Sin la…

Edipo: ¿ser o morir? (Parte II)

Cuando observamos una cascada de agua precipitándose por la montaña, en algunos tramos, se forman pequeños remolinos que de momento parecen retroceder en sentido contrario a la corriente; pero sin embargo, todo el caudal del agua, incluido los remolinos, son arrastrados por el impulso del torrente hacia delante con la fuerza de la corriente. La imagen de la cascada me recuerda al eterno problema del ser humano: el devenir. En el ámbito filosófico el devenir significa el ser como proceso, todas las maneras de llegar a ser, el cambio, el acontecer, el ir siendo, el movimiento. Además del contexto filosófico de la palabra, debo añadir que, para mí, el devenir es evolución, es ir hacia delante y dejar que las cosas sigan su curso, como esa cascada de agua precipitándose por la montaña, de la misma manera que también evolucionamos movidos por la irresistible fuerza del Logos que nos empuja hacia delante. Que vayamos movidos por la fuerza del Logos o empujado por una cascada …

El mito de Edipo (Parte I)

Edipo era hijo de Layo, rey de Tebas. Un oráculo había vaticinado que Edipo mataría a su padre y se casaría con su madre. Layo, para evitar su destino, abandonó a su hijo recién nacido en el monte Citerón después de perforar y atar sus tobillos  (Edipo significa “pie inflamado”) con el beneplácito de su esposa Yocasta. El niño sobrevivió y fue acogido por el rey de Corinto, Pólibo. Ya adulto, el oráculo de Delfos le reveló la maldición que pesaba sobre él y le aconsejó que se exiliara lo más lejos posible de su patria. Edipo abandonó Corinto siguiendo las indicaciones del oráculo. Sin embargo, Edipo tuvo un enfrentamiento en el camino con un hombre al que mató: aquel hombre era su padre biológico, Layo. Sin saber que había llegado a su verdadera patria, Edipo se adentró en la región de Tebas, donde un monstruo cruel, la Esfinge, devoraba a cuantos caminantes topaban a pasar por sus dominios después de plantearles unos enigmas que eran incapaces de responder. Edipo supo …