14 de enero de 2018

Índices de democracia

En una sesión del Seminario Interdisciplinar que llevamos entre tres profesores (de Filosofía, CC Políticas y Economía) se pidió a los alumnos que opinaran sobre dos índices de democracia, el de la revista The Economist y el de Freedom House. A los alumnos se les había puesto como tarea documentarse sobre ellos y preparar comentarios a las preguntas que se les planteó. Básicamente se les pedía que opinaran sobre lo que mide y cómo lo hace cada uno de los dos índices, que se resume a continuación.

Freedom House:

El índice se confecciona entre 100 analistas externos y externos y casi 30 asesores de la academia, think tanks y comunidades de defensa de los derechos humanos. La puntuación se discute y defiende con documentación sobre la situación en cada país.

Derechos políticos: Proceso electoral, pluralismo político y participación, funcionamiento del gobierno.

Libertades civiles: Libertad de expresión y de conciencia, derechos de asociación, imperio de la ley y autonomía personal y derechos individuales.


The Economist:

Se presentan respuestas a 60 preguntas realizadas por expertos y por encuestas en los países. Las preguntas se dividen en cinco categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política. Entre las preguntas hay cuatro preguntas especialmente importantes:

Si las elecciones nacionales son (realmente) libres y justas.
La seguridad (personal) de los votantes.
La influencia de potencias extranjeras en el gobierno.
La capacidad (potencial) de un funcionario civil de implementar políticas.



Siguió un interesante debate, en el que se señalaba, por ejemplo, que el tipo de cuestiones que medía el índice de The Economist indicaba un sesgo ideológico más de derechas que el de Freedom House. A nadie pareció llamarle la atención que, en la práctica ambos índices clasificaran a los países entre más o menos democráticos casi de la misma manera, como se ve en los dos mapas de las figuras. Me he tomado la molestia de mirar los ránkings completos y calcular el índice de correlación entre ellos, que es de 0,95, un valor elevado que indica cómo ambos índices están midiendo más o menos lo mismo.

Otra manera de verlo es que, a falta de examinar la causalidad, la alta correlación sugiere que si uno prefiere las cosas que mide uno de los índices, automáticamente también estará prefiriendo en la práctica las que mide el otro, y viceversa. Y es que a menudo la empiria permite aligerar las discusiones apriorísticas que tanto nos gustan a los seres humanos.

7 de enero de 2018

Temas modernos para la Jura de Santa Gadea


Según la leyenda, el Cid obligó al rey Alfonso VI a jurar que no había tenido nada que ver en la muerte de su hermano, el rey Sancho II. El juramento que le hizo tomar se conoce como la Jura de Santa Gadea y reza así:
- Villanos te maten, rey,
villanos que no hidalgos,
de las Asturias de Oviedo,
que no sean castellanos;
mátente con aguijadas,
no con lanzas ni con dardos;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
con camisones de estopa,
no de Holanda ni labrados;
montados vengan en burras,
que no en mulas ni caballos;
traigan las riendas de cuerda,
no de cueros fogueados;
mátente por las aradas,
que no en villas ni en poblado,
y sáquente el corazón
por el siniestro costado
si no dices la verdad
de lo que te es preguntado:
si tú fuiste o consentiste
en la muerte de tu hermano.
Esta jura me recuerda a ciertas peticiones de inocencia por parte de quien en el fondo está acusando y, sin pruebas, aprovecha la ocasión para reclamar su propia jura de Santa Gadea.

La cosa puede empezar así: en una parte del proceso para aclarar un delito un testimonio incluye alguna frase ambigua que puede entenderse de manera maliciosa y, aunque en el resto del proceso haya quedado aclarada, podrá servir para que el acusador suelte sus propias aguijadas por las aradas, amparándose en el condicional: de ser cierto que se rompió la cadena de custodia de la mochila de Vallecas estamos ante la aceptación de pruebas falsas y de un encubrimiento de los verdaderos culpables que implica a las fuerzas de seguridad y a los gobiernos anterior y posterior a las elecciones. Todos serán unos canallas y merecerán que les saquen el corazón por el siniestro costado a no ser que me aclaren todo esto a mí, que les impongo estas juras.

O puede empezar con una entrevista en una radio escandalosa donde quien sea hace correr un rumor. Una cadena de televisión recoge la noticia sin dar el rumor por cierto, pero otorgándole más importancia de la que se merece. Acaba con el presidente de un país poderoso queriendo imponer sus propias juras al presidente anterior porque en caso de que fuera verdad que le hubiera pinchado el teléfono se merecería los cuchillos cachicuernos y quién sabe qué más.

Y así andan los malos políticos y periodistas, delatándose cada día y entre otras muchas cosas, también por esta falacia ad Sanctam Gadeam.

31 de diciembre de 2017

La justicia por su mano

Un asesino te mata a un ser querido, ¿no querrías para él la pena capital? Así preguntan algunos que defienden la pena de muerte y, en general, quienes quieren penas duras contra los delincuentes. A veces, en debates con candidatos a favor y en contra de la pena de muerte, o en entrevistas a políticos que están en contra de ella, sale también esta pregunta a colación. Esto lo he visto muchas veces en EE.UU. y es una escena que sale irremediablemente en toda película que trate el tema. Siempre me ha parecido que las respuestas son totalmente inadecuadas. Un balbuceo, una salida por la tangente, una apelación a la no venganza y cosas así. Y eso que la respuesta adecuada es bien simple. Aquí va.

Todo el Estado de Derecho se basa en ofrecer unas garantías de justicia, tanto a la hora de dotar a la ciudadanía de un nivel de seguridad, como de evitar castigos al margen de la ley. Una de las primeras cosas que se intentan eliminar en un estado mínimamente civilizado son los linchamientos, las vendettas, el tomarse la justicia por la mano y el legislar en caliente. Todo el Estado de Derecho funciona para que mi decisión sobre qué hacer con un criminal que ha delinquido contra mí o mi familia sea bastante irrelevante. En caliente puedo contestar que mataría al asesino del comienzo de este texto. Eso no dice nada acerca de lo que considero que debe ser un código penal cuando no me veo en esa tesitura. Y es en frío cuando decidimos qué hacer con los criminales atendiendo a todos los criterios que queramos: disuasión, proporcionalidad, restitución, reinserción, etc.

Si yo fuera uno de esos políticos y me hicieran la pregunta, diría cualquier barbaridad, que sí que lo querría ver muerto y alguna cosa más que me saliera en ese momento. A continuación defendería que mis conciudadanos harían bien en no hacerme caso en lo que pensara en ese momento.

Cada vez que he contado esto, he tenido reacciones positivas. Rara vez alguien insiste en deducir de mi estado de ánimo como agraviado, cuál debe ser mi postura a la hora de redactar las leyes o a la hora de aplicarla también a quien ha cedido a la sed de venganza.

Y ahora, mis lectores, que espero concordéis conmigo en eso de no tomarse la justicia por la mano y que sepáis responder a la pregunta que ha circulado las últimas semanas por todo el mundo: "¿Está bien darle un puñetazo a un nazi?".

24 de diciembre de 2017

¿Existe un feminismo extremista?


Según el diccionario de la RAE, feminismo se define así:
Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.
Esta definición dio pie al Gran Wyoming a defender que no existen feminismo malo y feminismo bueno. Todo feminismo es bueno porque lo que defiende es bueno. Comparto que lo que defiende el feminismo según la definición de la RAE es bueno (aquí) y que hay mucho por hacer en ese terreno. No comparto que no haya feminismo malo. Lo que quiere decir que sostengo que la RAE ha dado una definición incompleta o que una buena idea se puede defender de malas maneras. Todas las ideologías sociales tienen sus extremistas y fanáticos. La derecha tiene a los fascistas, la izquierda a los comunistas, los liberales a los anarcocapitalistas, los madridistas a los ultras sur, los nacionalistas vascos a los etarras, los cristianos a los que atacan clínicas que practican abortos, los ecologistas a los antitransgénicos, los defensores de los animales a los antiespecistas, los ateos a los que quieren prohibir las religiones, y así sucesivamente (aquí he hablado de ello). Los extremistas y fanáticos pueden ser violentos o no, pero tienen en común el poner una idea por encima de todo sin reparar en conflictos con otras ideas que también merecen respeto (aquí hablé sobre esto). Sería increíble que no hubiera un feminismo extremista y que todo fuera bueno.

Veamos algunos ejemplos.
  • Hay quien opina que solo por sugerir que exista el feminismo extremista se es ultraconservador (aquí).
  • Hay quien opina que por usar las compresas como ejemplo de producto que contiene transgénicos se es machista (aquí).
  • Hay quien ve en todo lo que pasa un ejemplo de construcción social hecha por el patriarcado neoliberal heterocissexual (aquí).
  • Hay feministas vistas como extremistas por las propias feministas (aquí).
Algunas citas de feminismo extremista (las autoras se dicen radicales):
“Siento que odiar a los hombres es un acto político viable y honorable, que los oprimidos tienen derecho a un odio de clase en contra de la clase que les está oprimiendo.” Robin Morgan, editora de Ms. Magazine (aquí).
“Llamar animal a un hombre es adularlo; es una máquina, un dildo que anda.” Valerie Solanas, autora del SCUM Manifesto que intentó asesinar a Andy Warhol (aquí).
“La violación es un proceso consciente de intimidación por el cual todos los hombres mantienen a todas las mujeres en un estado de miedo”. Susan Brownmiller, autora de Against our will: men, women and rape (aquí).
Finalmente, habrá quien use la existencia del feminismo extremista para desacreditar todo el feminismo, truco argumental que debe ser denunciado. Eso no puede ser argumento para sospechar sin más de cualquier intento de criticar el feminismo extremista. Como he sostenido en otras ocasiones en relación a otras ideologías (por ejemplo, aquí y aquí), cada ideología que se precie debe ser la primera en denunciar sus extremistas y sus abusos. También el feminismo.

20 de diciembre de 2017

El origen de las religiones

 Por Alejandro Miñano

A comienzo del siglo III, el obispo de Roma Hipólito cita 32 sectas cristianas en competencia. Según el obispo Epifanio de Salamina, en su Panarion, escrito en el siglo IV, son 80 herejías, entre las que cuenta 20 sectas precristianas. A falta de un poder político que le permitiera obrar de una manera más contundente, la Iglesia preconstantiniana, que se tenía por ortodoxa, solo podía atacar verbalmente a los herejes.
Lo curioso es que la mayoría de esos ataques no eran con razonamientos teológicos, ni siquiera prácticos, se conformaban con una larga retahíla de insultos encadenados sin orden ni concierto. Entonces, ¿de dónde vienen tantas sectas, algunas precristianas, si la tradición nos dice que la Iglesia proviene directamente de los apóstoles? ¿Será posible que el cristianismo como idea fuese anterior al tiempo que se dice que vivió Jesucristo? Veremos algunas indicaciones sobre el tema.
Cabe destacar, dentro de las civilizaciones antiguas, que el cristianismo comparte creencias y ritos con otras religiones del pasado. Analizaremos algunas muy ligadas al cristianismo.
Mitraísmo:
El origen del mitraísmo puede remontarse al II milenio a. C. El nombre de Mitra es mencionado por primera vez en un tratado entre los hititas y los mitaníes escrito hacia 1400 a. C. Se destaca por ser una religión mistérica muy difundida en el Imperio romano entre los siglos I y IV d. C.
Las analogías con la religión cristiana son: la primera de ellas es que la madre de Mitra era virgen, llamada Madre de Dios; la siguiente es aquella que hace referencia a que Mitra nació en una cueva el 25 de diciembre y los pastores fueron los primeros en adorarlo. Le ofrecieron oro y esencia. Por otra parte, también Mitra era hijo del dios único Ahura Mazda, que lo envió a la tierra para redimir a la humanidad de sus pecados con su sacrificio. Después de enseñar en la tierra, fue muerto y sepultado, y resucitó al comienzo de la primavera y ascendió a los cielos.
Los mitraístas se bautizaban, comulgaban con pan y vino y creían en la resurrección, en el cielo y en el infierno. Solo en este culto, en la gnosis y en el de la Iglesia cristiana,  se unen el bautismo con la imposición de un signo en la frente. El día sagrado era el domingo. Mitra también recibía los apelativos de “La Luz”, “El Salvador”, el “Buen Pastor”, el “Mensajero de la Verdad”, el “hijo de Dios”, el “Redentor”, el “Cordero de Dios”. Fue enterrado en una tumba y después de tres días resucitó. Mitra fue asociado con el León y el Cordero.
El mitraísmo se representaba con una cruz en un círculo. Es curioso que los atributos del pater,  máximo nivel de iniciación en el mitraísmo, eran el gorro frigio, la vara y el anillo, muy similares a la mitra, el báculo y el anillo de los obispos cristianos, que son también llamados padres. Por último, el mitraísmo era un culto cerrado, con agrupamientos exclusivos y secretos como los cristianos de los primeros siglos.
Jesús con el disco solar, fresco del Juicio Universal (1320), de Pietro Cavallini
A continuación, analizaremos todos los nombres de Cristo que ha habido a lo largo de las civilizaciones y de sus mitologías. No sólo Mitra tuvo una concordancia con Jesucristo, aquí otros ejemplos de diferentes culturas y civilizaciones:
  1. HORUS (Egipto)
  • Nació de la Virgen Isis el 25 de diciembre en una cueva.
  • El parto de Isis fue anunciado por una estrella y fue atendida por tres hombres sabios.
  • Fue “bautizado” a los 30 años.
  • Al hombre que bautizó a Horus se le llamaba Anup “El Bautista”.
  • Horus tenía 12 discípulos.
  • Llevó a cabo muchos milagros.
  • Caminaba sobre las aguas.
  • Horus fue crucificado y enterrado. Resucitó después.
  • Se le conocía también como “La Luz”, “el Mesías”, “el ungido de Dios”, “el hijo del Hombre”, “el buen pastor”.
  1. KRISHNA (India)
  • Nació de una Virgen llamada Devaki.
  • Su padre fue carpintero.
  • Su parto fue asistido por Ángeles, pastores y hombres sabios que le entregaron como regalo oro, mirra e incienso.
  • Fue perseguido por un tirano que asesinó a miles de niños.
  • Resucitó a muertos y curó a leprosos.
  • Predicaba en parábolas enseñando la caridad.
  • Se transfiguró frente a sus discípulos.
  • Fue crucificado en un árbol.
  • Después de muerto, se puso en pie y ascendió a los Cielos.
  • Conocido como “el Redentor”, “el señor de los Señores”.
  1. ATTIS (Frigia)
  • Nació de la virgen Nana un 25 de diciembre.
  • Fue crucificado en un árbol para la salvación de toda la humanidad.
  • Fue enterrado pero resucitó al tercer día encontrando su tumba vacía. Resucitó un 25 de marzo.
  • A sus discípulos los bautizó con su sangre, de tal modo que sus pecados fueron lavados.
  • Denominado como “Buen Pastor”, “El Supremo Dios”, “El Unigénito Hijo de Dios”.
  1. DIONISIO (Grecia)
  • Nació de una virgen un 25 de diciembre y en un pesebre.
  • Realizó una procesión triunfal montado en un burro.
  • Transformó agua en vino.
  • Dio de comer alimento sagrado a sus seguidores y recibieron así el cuerpo de Dios.
  • Resucitó entre los muertos un 25 de marzo.
  • Es identificado con el símbolo del carnero y el cordero.
  • Denominado como “Rey de Reyes”, “el Redentor”, “el Alfa y el Omega”, “El Salvador”
Debo aclarar de manera enérgica que lo expuesto en líneas anteriores sobre el paralelismo de muchos dioses con la figura de Jesucristo no es firme ni precisa,  puesto que la mitología vacila a la hora de consultar las fuentes. Por ejemplo,  con las fechas del nacimiento, como es el caso de Krishna: se considera su nacimiento el 5 de septiembre. De hecho ese día es de fiesta nacional hindú. Pero también la fecha exacta del nacimiento de Jesús de Nazaret aún es muy debatida. La mayoría de historiadores se inclina por creer que la celebración del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre se debe a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol en el solsticio de invierno (natalis invicti Solis), adaptada por la Iglesia católica en el tercer siglo d. C. para permitir la conversión de los pueblos paganos.
Según la fuente consultada, el 25 de diciembre ya estaba establecido desde hacía mucho tiempo como el del nacimiento del Sol Invicto en el Imperio Romano, cuando el papa Liberio lo decretó como día del natalicio de Jesús en 354 d. C (siglo IV); es decir, varios siglos después de la ejecución del nazareno y de la muerte de sus apóstoles. La Iglesia Católica adoptó esa fecha de la antigua religión grecorromana para captar la atención de los paganos sobre la figura central del cristianismo pero sin ningún fundamento histórico. Se trataba de una fecha muy reverenciada por los paganos y establecida desde hacía siglos. La Iglesia lograba así introducir la navidad sin cambiar las costumbres festivas de los paganos. Las iglesias anglicanas, evangélicas y rumanas mantienen también esa misma fecha del 25 de diciembre como la del natalicio de Jesús pero fueron simples escisiones de la católica en siglos posteriores. Las iglesias ortodoxas y otras orientales celebran la Navidad el 7 de enero sólo porque mantienen todavía el calendario juliano (que data del 46 a.C cuando lo instituyó Julio César) pues se oponen al modificado por el papa Gregorio XIII, quien ajustó el calendario anterior en 1582 para evitar el desfase de los equinoccios y solsticios por un exceso de años bisiestos que el calendario juliano no tenía en cuenta, pero en realidad, se trata de la misma fecha histórica.
No obstante, todas las civilizaciones, cada cultura, con su asiento religioso, están unidas entre sí a la hora de tener muy presente una figura que represente los valores y creencias de una religión. Otra de las religiones que guardaba similitudes con el cristianismo era el gnosticismo, movimiento filosófico-religioso del siglo I a. C.  Sus libros van desde los Hechos de los apóstoles, el apocalipsis, varios evangelios, por destacar algunos. El fin del gnosticismo era procurar la salvación del espíritu a través del conocimiento no mediante un ceremonial. Los sacramentos gnósticos son varios, destaca, por ejemplo:
  1. El bautismo: símbolo de admisión de la comunidad.
  2. La unción: se celebraba junto con el bautismo. Se ungía varías partes del cuerpo
  3. El “sello”: marcaban el lóbulo de la oreja derecha de los fieles como signo de pertenencia a Cristo.
  4. La eucaristía: como la representación de la carne y la sangre de Cristo.
Para los gnósticos, Cristo no vendría a salvar a la Humanidad del pecado, sino a revelar a los hombres su origen divino y que puedan alcanzar su salvación.
Al parecer, Apolonio de Tiana, que nació el año IV a. C. fue concebido tras un sueño místico de la madre, anduvo entre los pobres predicando la justicia, expulsó a demonios, resucitó muertos, fue condenado a muerte y sus seguidores dicen que resucitó. Hasta el siglo V su reputación se mantuvo viva incluso entre los cristianos.
El erudito bíblico Bart Ehrman  describe a Apolonio de Tiana en la introducción a su libro sobre el Nuevo Testamento:
Aún antes de nacer, se sabía que sería alguien especial. Un ser supernatural le informó a su madre que el hijo que ella iba a dar a luz no sería un simple mortal, sino un ser divino. Él nació de un milagro, y se convirtió en un joven inusualmente precoz. Como adulto, dejó su hogar y emprendió su ministerio de predicación, implorando a sus escuchas a vivir, no por lo material del mundo, sino por lo espiritual. Reunió un número de discípulos a su alrededor, quienes se convencieron de que sus enseñanzas eran de inspiración divina, esto debido a que él mismo era un ser divino. Él lo demostró realizando muchos milagros, curando enfermos, expulsando demonios, y reviviendo muertos. Pero al final de su vida él despertó cierta oposición, y sus enemigos lo entregaron a las autoridades Romanas para que fuera juzgado. Aun así, luego de dejar este mundo, retornó para encontrarse con sus seguidores y convencerlos de que no estaba muerto, sino viviendo en un reino celestial. Tiempo después, algunos de sus discípulos escribieron libros sobre él.
Reflexión personal
El hombre siempre ha estado bajo una nube de interrogantes, de dudas, de crisis, que gira en torno a un sistema de mitos y creencias cuya principal función es canalizar la fe, la esperanza y la alegría. Sin embargo, siempre queda en la mente una nube llamada “misterio de la vida” que se queda depositada como semilla y que va ligada a nuestras vidas como una sombra inherente. Quiero destacar que el propósito de cada uno de nosotros  es  indagar en nuestro ser más íntimo y  personal, no dejar como evidencias claras y rotundas que las religiones sean nuestra única respuesta a nuestros pensamientos y direccionen nuestras vidas con leyendas imprecisas, con profetas transfigurados en cada civilización y con mitos remedados que retornan en cada cultura. De esta manera, mi enfoque ha sido siempre el de intentar comprender el posicionamiento del hombre en el universo, su relación directa con la divinidad, el contacto con nuestro Yo superior y la apertura hacia unas dimensiones que van más allá de lo tangible. Éstas y otras cuestiones van más allá de los dogmas, credos y leyes, pudiendo encontrar las respuestas (si algún día dejamos de leer la cartilla del parvulario llamada sistema de religiones) en nuestro interior, concretamente, en esa llama divina, eterna, enérgica que nos envuelve a todos. Me quedo, para cerrar líneas, con lo que escribió el poeta inglés William Blake: «ver un mundo en un grano de arena, un cielo estrellado en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de su mano y la eternidad en una hora». He ahí la gloria: sumergirse en aquella Energía bienhechora que nos llena de sentido y alegría.
En definitiva, las religiones, sean cual sean sus orígenes, son cosas de grupos y sociedades donde el hombre queda totalmente estructurado. La religión que hay que profesar es la de la aspiración hacia el reino de la libertad, donde se colocará de nuevo al individuo en la fuente original de la vida. El único viaje espiritual es individual y no puede estar organizado ni estructurado y no sólo hay un camino, aunque todos tenemos el mismo destino. Como dijo Buddha: Al igual que la vela no puede arder sin fuego, el hombre no puede vivir sin vida espiritual.
Enlaces sobre el tema:

17 de diciembre de 2017

¿Emancipación laicista?


Por José María Agüera Lorente
El pasado jueves 14 de diciembre tuve ocasión de asistir al acto de celebración del día internacional del laicismo y la libertad de conciencia organizado por Granada Laica y el seminario Galileo Galilei de la universidad de Granada. Consistió en una disertación a cargo del filósofo francés de ascendencia española Henri Peña Ruiz, destacado activista del lacismo en su forma plena tal como le gusta destacar a él mismo. 
Fue una delicia escuchar a alguien que construye un diáfano discurso en el que se percibe el latido vivo de los ideales de la ilustración francesa y mediante el que se hace resplandecer una concepción humanista de vocación universal. Su fe en la racionalidad de los valores republicanos por los que apuesta sin ambages como inspiración a la hora de ordenar la vida política es conmovedora. Hay pasión en su discurso y destellos de sabiduría.
El profesor Peña fundamenta su concepción del laicismo sobre tres pilares, a saber: la libertad de conciencia, la igualdad y el universalismo de interés general. Son tres principios esencialmente conectados entre sí. La libertad de conciencia exige una igualdad de derechos efectiva, pues sólo así se garantiza en la práctica el derecho fundamental de la libertad de pensamiento. No se trata –como se suele decir demasiado a menudo– de promover la tolerancia, pues ésta implica que hay quien tolera y hay quien es tolerado, y ello conlleva necesariamente una asimetría de planteamiento; la igualdad real no casa con la tolerancia, sino con el respeto. Mientras que la tolerancia es una gracia que se nos concede a voluntad por parte de quienes tienen esa potestad por hallarse en situación de privilegio en el contexto de la convivencia compartida, el respeto es un derecho entre iguales. Y esto no es algo que tenga que estar sujeto a las corrientes relativistas que soplan caprichosas en las diversas atmósferas culturales, porque no es asunto que dependa de un sistema de creencias –religioso o no–  sino que es intrínseco a nuestra condición humana (aquí apeló nuestro filósofo al derecho natural). La humanidad es esencialmente una, por lo que a todos universalmente nos interesa la instauración efectiva de los principios recién referidos someramente. Hermoso, me permito decir, siendo consciente de que es la mía una valoración puramente subjetiva, y que en todo lo dicho hay mucha enjundia filosófica que requeriría un análisis más riguroso. Pero valga lo dicho para seguir adelante con mi reflexión.
Para mostrar la bondad del laicismo apeló el profesor Peña a las enseñanzas de la historia. En efecto, en asuntos como este, que entra en el ámbito de las opciones colectivas y que tienen una repercusión trascendental en la convivencia de las personas y que están sujetos siempre a la diversidad de pareceres difícilmente objetivables, el único recurso útil es el que representa la historia, el laboratorio de las ciencias sociales y las humanidades. ¿Qué encontramos en él? Los hechos históricos parecen dejar poco margen de duda: cuando se ha mezclado religión y política se ha generado un estado de cosas dañino para el bienestar de aquellos que se han hallado inmersos en él. Aún hoy tenemos las pruebas que nos ofrecen los estados teocráticos de lo que significa en lo práctico unir esos dos aspectos de la vida humana (pensemos sin ir más lejos en los efectos sobre la vida de las mujeres). En su resumen histórico de cómo en Europa fue el laicismo plantándole cara a la ideología del sometimiento, producto del imperio de la religión y de la monarquía absoluta, señaló el ponente que el momento en el que se produjo la inflexión en ese enfrentamiento fue la Ilustración. Aquí fue desgranando las principales aportaciones de la constelación de estrellas de la razón con las que cuenta en su genealogía de las ideas el republicanismo francés –lo que no viene al caso que yo haga aquí–. Para él la sentencia de la historia es inapelable: el laicismo es sinónimo de emancipación; garantía de libertad de pensamiento. Fue congruente con su discurso, pues, su reivindicación de la que llamó «emancipación laicista», su invitación entusiasta a convertirnos todos los que en ella creemos en activistas que la hagan efectiva, para lo cual –dijo– hemos de ganar la «batalla de las ideas». Hermoso, vuelvo a decir; pero aquí tengo que declarar mi escepticismo. Expondré mis argumentos.
En el preámbulo de su disertación –por lo demás inspiradora– Henri Peña nos obsequió con una de esas perlas filosóficas que se enuncian en forma de aforismo (y como reza el dicho: las mejores esencias se guardan en frasco pequeño). Nos dijo a los que nos reunimos para escucharle –y anoté sus palabras porque me pareció al instante una frase redonda–: «el hombre sólo tiene identidad narrativa». Ciertamente. Y esa narrativa tiene su lógica, una lógica mitogenética que excluye –a mi modesto entender– la lógica de la razón. La identidad tiene mucho, por no decir todo, de mito. Un libro cuya lectura me resultó interesantísima hace años lleva por título El cerebro y el mito del yo del neurofisiólogo de origen colombiano Rodolfo Llinás. Sin entrar en honduras propias del ámbito de la filosofía de la mente, el libro sí que da motivos de sobra desde la perspectiva de la neurociencia para atisbar lo mucho que de ilusión construida tiene nuestra identidad, la cual, en efecto, es producto en gran medida azaroso de una serie de ingredientes heterogéneos. Sin embargo, nada con mayor apariencia de sustancia fija (recuerden la res cogitans cartesianan) que lo que cada uno es. Y uno es musulmán o es del Atlético de Madrid o es de su padre y de su madre. Se puede decir que la identidad es un mito porque es un constructo de naturaleza narrativa con un alto porcentaje de ingredientes de naturaleza ilusoria, y que más que incidir en la semejanza fundamental existente entre todos los individuos, y que constituye la esencia de lo que somos, humanos, tiene por finalidad, consciente o inconsciente, la demostración de la singularidad de cada cual o la diferencia de una colectividad respecto de otras (el dichoso «hecho diferencial» de los nacionalistas). La religión como la nación son temas siempre delicados de tratar, por encima de otros, dentro de los márgenes del discurso racional por cuanto forma parte intrínseca de ellos el componente emocional (ya lo advirtió el mismísimo Papa Francisco: quien se meta con mi madre...). Sobre ellos poco poder tiene el conocimiento, pues es el sentimiento de pertenencia a un grupo humano cuyos miembros comparten las mismas creencias el que determina el sentido de identidad, conformando la base que necesita toda perspectiva sectaria, la cual se caracteriza por seccionar (de este verbo el sustantivo «secta») la fraternidad humana. Esto es contrario al internacionalismo humanista que el profesor Peña postula como uno de los principios que otorgan su efecto emancipador al laicismo.
Hoy, en nuestro actual contexto, la globalización es un proceso arrollador y para muchos grupos humanos traumático, que lleva aparejada una reacción de refugio en lo tribal. Así, la identidad se revela como una cuestión de primer orden que en bastantes ocasiones se manifiesta a través de tensiones que tienen que ver con un choque de creencias, mayormente religiosas, étnicas o políticas. Es este problema el que puede hallarse entre las causas que provocan la radicalización express de ciudadanos europeos provenientes genealógicamente de otras culturas como la musulmana y que se sienten en tierra de nadie; el que un grupo, como cualquiera de los que se encuadra en la corriente ideológica del yihadismo, ofrezca un asidero al que agarrarse para fijar su identidad, puede resultar de un gran atractivo para esas almas atormentadas. ¿Puede resultar de interés para ellas la emancipación laicista? ¿Su mensaje internacionalista y humanista tiene ese poder de dar certeza a quienes la buscan desesperadamente, angustiados como están en un mundo preñado de incertidumbres? ¿Hay alguna posibilidad de que su mensaje racionalista  conmueva el espíritu de quienes sólo se dejan seducir por experiencias emotivas?
Tengo para mí que no se puede obligar a nadie a emanciparse de aquello que le resulta vital, ya que además es contraproducente. Claro que hay que prevalecer en la lucha de ideas, pero los que ponen las semillas del fanatismo no juegan según las mismas reglas que el laicismo y me temo que tampoco en el mismo campo, que para él es el de la razón. Por ejemplo, las alumnas musulmanas que en los institutos de educación secundaria  llevan el hiyab declaran ponérselo porque quieren, que para ellas es un signo de identidad. Por experiencia sé que es raro que puedan incidir en su costumbre las referencias críticas al componente machista del discurso religioso que la avala. Esto suele ser común a los creyentes de todas las confesiones religiosas al respecto de lo que ellos sienten como constitutivo de su identidad. Cabe preguntarse si la emancipación laicista no será producto de una evolución cultural, y que como tal tiene que surgir por así decir de manera natural en cada sociedad para que resulte verdaderamente efectiva, como elemento que se percibe parte de su identidad narrativa. De otra forma podemos correr el riesgo de convertir en dogma la laicidad y de cometer el pecado tan europeo de incurrir en una perspectiva etnocéntrica de la historia, denunciado por Georges Corm. Dicho con otras palabras: creo que el del laicismo es un mensaje que no se puede predicar  como hicieron nuestros antepasados con los evangelios hace siglos en el Nuevo Mundo.

¿Cuál de estas frases no es cita de un artículo en estudios sociales? La solución

Hace unos días reproduje, traducidas, doce citas textuales de sendas publicaciones en estudios sociales. Entre ellas colé una de mi cosecha, totalmente inventada. A continuación pongo las citas originales en inglés junto con el enlace a la publicación, para que se puedan comprobar. Todas ellas llegan vía New Real Peer Review @RealPeerReview, una cuenta de tuiter dedicada a dar a conocer estos y otros disparates que aparecen con demasiada frecuencia en estudios sociales y de género:


1. 13 dancers exemplify how seeing can be deliberately used to expand the sense of their body-space and thereby to affect the spatiality of the fields of their embodied interaction.

http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/1357034X16677738

2. The jokes made about social workers reflect a profession under attack, and the humour and jokes made by social workers reveal the desire to convey their humanity and to create relationships.

http://roar.uel.ac.uk/4591/

3. The paper contributes to literature on the sonic and mobile makings of landscape, in particular that which has called for a critical phenomenological approach concerned with the social, cultural and political dimensions of embodied engagements with landscape practice.

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0305748816000219

4. Crosswalks in crowded intersections present a field of study in which the appropriation of space is expressed and reproduced. We show how the dynamics and embodiment of gendered individuals engaged in the act of crossing reflect the patriarchal structures of the society as a whole.

5. It also points to conflicts of acoustical agency as constituting a major source of tension between prisoners. Understanding the ways in which acoustical agency is exercised in the prison setting is shown to be integral to comprehending the experience of imprisonment and the complexity of social interaction inside prisons.

http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/20551940.2016.1214455

6. Drawing on animal studies approaches, it argues that the programme (The Supervet) foregrounds the humans rather than the animals, and, in its focus on surgery, legitimizes humans’ dominance of other species.

http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/1749602016642935

7. Drawing on ethnographic fieldwork at a mall in Buenos Aires, this paper attends to this link and outlines a methodology that generates insight into the layers of intimacy that help shape these social and political spaces.

http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/14649365.2015.1026928

8. Respondents narrate their identities to the gaze drawing on a kinship narrative that is heteronormative, in that their origins are imagined in hegemonic discourse through heteronormative ideas of “man” and “woman.”

http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/1468796815621938

9. I begin by navigating the natural landscape, illustrating how Shawneetown’s flood-ravaged landscape implicates (my) queer identity—as both a lens for reading queer sexuality and as a metaphor for queer loss.

http://irqr.ucpress.edu/content/9/1/107

10. Green criminology has drawn attention to the widespread forms of green victimization. However, green criminology has neglected female victims of green crimes, and area to which feminist criminologists can contribute.

http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/1557085116673172

11. It is argued that queer theory can enable accounting scholars to disrupt heteronormativity, destabilise essentialist notions sexuality as fixed properties of individuals and thus advance the study of sexuality within accounting beyond topics such as sexual harassment.

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S104523541500060X

12. Starting from a position of reflection, where my performing body is seen as an archive of personal histories, memories, movements, techniques, as well as social and cultural phenomena, I mobilise the term ‘mesearch’ to disseminate the process of my creative inquiry.

http://etheses.whiterose.ac.uk/14361/

13. Despite the articulated freedom to practise pubic hair removal, any freedom from participating in this practice appeared limited, rendering the suggestion that it is just a “choice” problematic.

http://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/0959353516680233

El lector astuto observará que la 4 carece de enlace. Esto es porque es la inventada por mí. Repasando los comentarios, debemos dar la enhorabuena a Eva, un anónimo, admin, Luis y Karl Mill por acertar. Los otros 20 que se atrevieron a adivinar, sigan jugando.