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Entradas

Un tirón de orejas a Mario Bunge (con todo el cariño)

Hasta el fin de agosto os dejo con reposiciones de mis entradas más leídas en este blog. Esta es la número 3.

Mario Bunge, gran filósofo cuyos ensayos sobre el método científico llevan años encima de mi escritorio y cuyos escritos sobre ciencia y pseudociencia son de necesaria lectura, en su libro "Las pseudociencias ¡vaya timo!", escribe: "...todos los estudiantes de económicas y empresariales deben estudiar microeconomía neoclásica. Sin embargo, es improbable que usen dicha teoría para abordar algún problema económico de la vida real. La razón de tal inutilidad es que algunos de los postulados de esa teoría son abiertamente irreales, otros excesivamente difusos y difícilmente comprobables. En efecto, la teoría supone que todos los actores del mercado son libres, mutuamente independientes, perfectamente bien informados, igualmente poderosos, inmunes a la política y completamente racionales, es decir, capaces de elegir la opción que con mayor probabilidad maximizará la…
Entradas recientes

Homero, ¡Presente!

El espectáculo que la compañía de teatro “El aedo” ofreció el pasado 28 de julio en Granada (España) fue una pesadilla, un horror, una gran mentira, un montaje hecho al estilo de los programas reality show que arrasan en los medios, porque son productos comerciales y vacíos que sólo aportan basura a nuestra sociedad perjudicando seriamente la salud cultural. La compañía de teatro lapidó a Ulises con miserias, mentiras, calumnias y trapos sucios;  invirtió los simbolismos de Homero, referente de la cultura griega.

El mundo homérico tiene una forma de ver la verdad que ha llegado a nosotros  convirtiéndose en una tradición poética, en parte por reflejar su sociedad, no tan distante y lejana como podemos creer. En Homero, por ejemplo, se puede destacar las relaciones del hombre con la naturaleza, del hombre con el hombre, del hombre con dios, donde la ética, la moral y la psicología son las herramientas fundamentales del hombre para posicionarse ante la vida. Nuestro mundo,…

Materialismo y positivismo. Cuestión de orden

Hasta el fin de agosto os dejo con reposiciones de mis entradas más leídas en este blog. Esta es la número 4.

A menudo se dice que el materialismo o el positivismo son una postura metafísica, queriendo decir, según entiendo, que se trata de una concepción apriorística de cómo es la realidad y cómo se puede entender y que, como tal, está injustificada, puesto que de la realidad solo conocemos su apariencia ante nosotros.

No lo veo así. Ni mi materialismo ni mi positivismo (no sé si son las palabras adecuadas, tal vez otros materialistas o positivistas digan cosas distintas) se refieren a ninguna esencia de la realidad (ni yo ni nadie sabe qué es eso). Mi postura es la siguiente.
Cuando digo que soy materialista estoy solamente constatando que todas las teorías que tenemos acerca de cómo explicar la realidad son materialistas. De igual manera, cuando digo que soy positivista, solo constato que el método que tenemos para desarrollar esas teorías, el científico, se puede resumir en “méto…

La religión griega en Homero y Hesíodo

La religión griega es un tema con el que estamos obligado a pensar no sólo en  la religión, sino también en la política, la antropología, la historia, la moral y la vida cotidiana. Para el griego, la religión era una experiencia más que un dogma, es decir, una forma de vida intrínseca que empieza justo cuando el individuo nace y termina cuando muere. Todo este proceso conlleva a que brote la conciencia individual y esa experiencia misma no se puede describir si no es a través del lenguaje ritual, el lenguaje mítico y el lenguaje conceptual, que son, a la vez, su expresión y su instrumento. Hay que destacar que la religión griega no fue prescrita al pueblo por una fuerza exterior ni por una revelación sagrada, sino más bien nace de la fantasía del pueblo, originaria de sus supersticiones, miedos y temores. En otras palabras: la comunidad no tiene libros sagrados, ni dogmas ni tampoco levantan una iglesia con su jerarquía. La única finalidad es la de  encumbrar templos par…

La pena de muerte

Hasta el fin de agosto os dejo con reposiciones de mis entradas más leídas en este blog. Esta es la número 5.

De vez en cuando se habla de la pena de muerte. En España, se habla cuando alguien la propone para crímenes terroristas; en EEUU, cuando ocurre alguna ejecución en la que alguien cuestiona que se hayan respetado las garantías procesales.

Como siempre, hay varios tipos de argumentación: “Alguien que ha cometido el crimen capital merece la pena capital¨ (palabras casi textuales de George Bush).” “La vida es sagrada, incluso la de un criminal.” Aborrezco de este tipo de posiciones apriorísticas. De la comisión de un asesinato no se deduce la pena de muerte y la palabra “sagrada” no sé qué implicaciones tenga más de las que se quiera afirmar en su indefinido significado. Otros argumentos acerca de venganzas, de “qué harías tú si fuera tu hija la víctima”, de que un dios le dijo a un personaje de leyenda “no matarás” y cosas así me parecen fuera de toda consideración seria.
Prefie…

Postverdad: nada nuevo bajo el sol

«¿Qué es lo que fue? Aquello que será. Nada hay nuevo bajo el sol, y nadie puede decir "mira, esto es nuevo", puesto que ciertamente ha ocurrido en las generaciones que fueron antes de nosotros». (Ecclesiastés, 1:9-10)
«Recuerda: lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más». (Morfeo a Neo en The Matrix, 1999)

Por José María Agüera Lorente
Héroe por accidente (Accidental hero) es el título de una película dirigida por el cineasta británico Stephen Frears en 1992. Narra la historia de Bernie Laplante (interpretado por un magistral Dustin Hoffmann), un ladronzuelo que trapichea para sobrevivir y que no tiene entre sus virtudes la práctica de la honestidad; es la patética antítesis del ciudadano ejemplar. Pero por esas cosas del destino –y de los guiones hollywoodienses– una noche que va camino de recoger a su hijo, que vive con su exmujer, se da de bruces con un accidente de avión. En medio de una lluvia torrencial, y conmovido por un niño del pasaje al que ha salvado tras …

Tú no eres simio.

Hasta el fin de agosto os dejo con reposiciones de mis entradas más leídas en este blog. Esta es la número 6.
José Luis Ferreira

Cuando se estrenó, fui con la familia a ver El amanecer del planeta de los simios (Dawn of the planet of the apes). No voy a hacer ninguna crítica ni recomendación, solo destacar una escena que, advierto, puede ser spoiler.

La acción transcurre con una población humana muy reducida tras una enfermedad apocalíptica procedente de los simios, que los humanos tenían como animales de compañía y de faena. Los simios quedaron libres, genéticamente desarrollados, con inteligencia y formando una sociedad ajenos a los humanos, que creen extintos. La sociedad de los simios es primitiva, pero ya tienen escuelas en las que enseñan a los pequeños una de las ideas que los unen: Ape not kill ape, así escrito, con la gramática y escritura que alcanzan a manejar. Cuando llega el encuentro entre humanos y simios se producen conflictos y división de pareceres. Lo que me importa…